¿Cómo preparar una ruta de montaña con niños?

Los beneficios de hacer una ruta de montaña con niños: descubriendo la naturaleza

Preparar una ruta de montaña con niños es una experiencia inolvidable para todos. Lo ideal es aprovechar cuando los pequeños están en una edad en la que se asombran con facilidad. Tienen curiosidad por explorar, mirar, conocer.

Las excursiones y los paseos siempre son actividades que acercan a la familia. A menudo representan un antes y un después para los niños.

Para los adultos también puede ser una experiencia más que gratificante. Volver a descubrir la montaña a través de los ojos de un niño no tiene precio. Se renueva la capacidad de sorpresa y aparecen nuevas formas de sentirlo todo.

Para que la ruta de montaña con niños sea todo un éxito hay que tener en cuenta algunos aspectos. Lo primero, planificar muy bien la salida. En segundo lugar, aprovechar la ocasión para promover valores importantes. Lo tercero, evitar algunas conductas y situaciones que pueden dar al traste con todo.

Cómo encontrar la ruta ideal

Preparar una ruta de montaña con niños no es algo que pueda tomarse a la ligera. Es necesario informarse bien y planificar todo con suficiente anticipación; Principalmente se debe tener muy bien definida el recorrido.

La ruta de montaña con niños debe ser lo más segura posible. Por lo tanto, debe ser acorde a la edad de los chicos. También con su estado físico, e incluso con su personalidad o de lo contrario, será difícil brindarle una experiencia agradable.

Lo mejor siempre es comenzar con excursiones sencillas; el grado de dificultad debe ser mínimo. Los adultos piensan que lo más emocionante es llegar a la cumbre. En cambio,  los niños quieren jugar y divertirse durante todo el recorrido. Por eso, el lugar ideal es aquel que cuente con suficientes atractivos durante el trayecto.

Cómo preparar una ruta de montaña con niños.

La planificación de la salida

Una vez se haya decidido cuál será la ruta de montaña con niños, lo siguiente será planificar la salida. Esto implica preparar el equipo necesario para llevar a cabo el recorrido. Lo que se debe tener en cuenta es:

  • Elegir una fecha adecuada, de acuerdo con la previsión meteorológica. Tomar en cuenta las mejores horas para hacer el trayecto.
  • Diseñar un plan alternativo, por si se presenta alguna eventualidad. A veces un camino está cerrado, o el clima enloquece.
  • Definir cuáles son las provisiones que se deben llevar e informar a los niños. Al momento de salir se debe revisar que todos las porten.
  • Indicar a los niños cuáles son las prendas de vestir que deben llevar. Verificar antes de salir.
  • Preparar un botiquín, mapa, brújula, GPS y teléfono móvil, con batería externa de repuesto.
  • Llevar raciones extra de comida y agua.

Consejos para preparar una ruta de montaña con niños

La ruta de montaña con niños es una ocasión inmejorable para trasmitirles valores. También normas de convivencia y claves en la resolución de problemas. Conviene, por eso, hacer lo siguiente:

  • Dar responsabilidades a los niños. Ellos no son simples convidados de piedra. Hay que tomar en cuenta su opinión y encargarles pequeñas tareas para el grupo.
  • Adaptarse al ritmo de los niños. Si algo les llama la atención, es mejor parar y permitir que lo disfruten.
  • Hacer paradas de descanso y recreación. Caminar y caminar puede fatigarlos. Por eso es bueno hacer paradas para que coman algo y jueguen un poco.
  • Servir de ejemplo. Los niños estarán muy atentos a las actitudes y conductas de su guía. Así que es mejor darles un buen ejemplo de autocontrol y capacidad de disfrute.
  • Mantener un buen control del tiempo. Lo mejor siempre es madrugar. A medida que avanza la ruta, eliminar o agregar actividades, en función del tiempo.
ruta de montaña con niños

Evitar

Hay algunas conductas o acciones que se deben evitar. Podrían indisponer a los niños o alterar el disfrute de la experiencia. Principalmente lo que se debe evitar es lo siguiente:

  • Ir demasiado rápido. Los niños tienen mucha energía. Sin embargo, querer forzarlos a que caminen demasiado rápido puede ser mucho para ellos. El objetivo no es ni siquiera completar la ruta; en cualquier caso, lo más importante es que los chicos se diviertan.
  • Ser inflexible. Hacer una ruta de montaña con niños es una oportunidad para relajarse. Lo mejor es aprovecharla para volver a ser niño. Esto es, jugar, imaginar, crear y reír.
  • Perder la paciencia. Si alguien no se siente capacitado para tolerar a los niños, mejor no hacer la ruta de montaña con ellos. Nada peor que terminar regañándolos o haciéndolos sentir mal.
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