¿Por qué los niños ven la misma película una y otra vez?

Francisco María García 19 marzo, 2018
El aprendizaje en la infancia se produce a través de procesos repetitivos; mediante el juego, los niños van asimilando conceptos. Lo mismo ocurre cuando ven la misma película una y otra vez.

La razón por la que los niños ven la misma película una y otra vez se basa en dos motivos. El primero tiene que ver con el proceso de aprendizaje, mientras que el segundo está relacionado con la celebración de lo aprendido. Y es que ¿a quién no le gusta repetir varias veces el gol que ha hecho vencedor a su equipo?

Los niños aprenden por un sistema de patrones. A medida que se repiten, el conocimiento y la comprensión se fijan en su cabeza. Es por ello que instintivamente buscan repetir la acción o actividad, porque cada vez descubren algo nuevo.

En los adultos, un sistema de patrones podría tener el mismo efecto. Solo, que, como adultos, el conocimiento llega de forma más rápida porque el cerebro cuenta con más herramientas e información. Sin embargo, al hacer una prueba con la repetición de una película, el adulto descubrirá nuevos detalles en cada revisión que haga.

La memoria: el motivo por el cual los niños ven la misma película una y otra vez

El aprendizaje por repetición es una de las técnicas más antiguas de la educación. No en vano los maestros hacen repetir una y otra vez la tabla de multiplicar hasta que los alumnos acaban memorizándola.

Incluso se han compuesto canciones para que los niños aprendan los números o el abecedario.

“Una razón por la que los niños ven la misma película una y otra vez es por la emoción que recuerdan de la primera vez”

En niños pequeños, este patrón también se puede apreciar durante la hora del juego. Para fijar en su memoria que el taco verde va por el agujero verde, el niño repetirá la acción varias veces; e incluso después de logrado, es positivo que siga repitiendo el patrón continuamente.

En el caso de las películas, a través de la repetición los pequeños memorizan a los personajes y van entendiendo la trama. Cada vez que miren el mismo largometraje serán capaces de comprender un poco más de la historia, lo que les aportará nuevas emociones que en la primera visión no habían tenido.

Regular el contenido de los programas de televisión es parte de ofrecer una buena educación.

¡Otra vez por favor!

La repetición es también un síntoma de aceptación. A medida que los niños descubren cosas nuevas en las actividades que acaban de repetir, querrán celebrarlo más veces. En su cerebro ha quedado fijada la forma como encajan las piezas de un rompecabezas o se resuelve un acertijo; y por ello querrán ponerse a prueba otra vez.

Cuando se trata de películas, algunos detalles que ya conocen los llenarán de asombro, aunque para los adultos sea predecible. En el caso de los niños, saber lo que ocurrirá los conecta con la emoción y además les da seguridad personal.

Por esta razón, la película o la historia contada muchas veces jamás perderá su interés. Recordar frases, diálogos o reacciones les resulta una experiencia muy divertida, casi mágica, porque son capaces de predecir “el futuro o destino” del protagonista.

“Los niños aprenden por un sistema de patrones. A medida que se repiten, el conocimiento y la comprensión se fijan en su cabeza”

¡Viene mi parte favorita!

Otra razón porque los niños ven la misma película una y otra vez es por la emoción que recuerdan de la primera vez. Aunque no son muy conscientes de ello, solo con observar sus reacciones se puede notar cuándo una película los alegra; y esa experiencia también se fija en la memoria.

Algunos niños tapan sus ojos antes de que se asome el villano o comienzan a sonreír antes de la parte graciosa. Esto sucede porque ya les resulta familiar la escena y los conecta con los sentimientos producidos.

Ocurre lo mismo en los adultos. La repetición de canciones, películas o historias en el caso de los adultos está más asociado a las emociones, con cómo nos hace sentir la canción o película y lo que nos recuerda.

Una familia compartiendo frente a la TV con dibujos animados

Estimulando la compresión

Una manera que tienen los padres de participar en este proceso de aprendizaje es compartir el momento con sus hijos. Ya sea viendo la película y disfrutando las reacciones de los pequeños, o bien mostrando sorpresa cuando los niños pretendan anunciar lo que va a ocurrir.

Otra forma de estimular la compresión es hacer preguntas sobre la película o el cuento. ¿Qué crees que ocurrirá ahora?, ¿por qué se ha puesto así ese personaje? Esta técnica pone a prueba la atención y le permite al adulto saber si el niño está entendiendo la trama.

Algunas películas pueden ser muy confusas o malinterpretadas por los niños. Por eso preguntar sobre la historia puede ayudar incluso a aclarar cualquier duda que pueda tener el pequeño.

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