¿Por qué lloramos cuando tenemos la regla?

El período del ciclo menstrual no afecta de la misma forma a toda clase de mujeres. En algunos casos es poco menos que rutina; para otras mujeres se trata de un verdadero suplicio. En cualquier caso, hay algunas cosas que hay que saber.
¿Por qué lloramos cuando tenemos la regla?
Francisco María García

Escrito y verificado por el abogado Francisco María García.

Última actualización: 11 enero, 2022

El ciclo menstrual acontece desde la pubertad o adolescencia hasta entrados los 40 años de la mujer. Durante lo que dura ese ciclo, las hormonas femeninas juegan a la montaña rusa. Por lo tanto, no debemos asustarnos si lloramos cuando tenemos la regla; aquí te contamos a qué se debe este impulso.

El ciclo menstrual es, para muchas mujeres, una rutina; para otras, un suplicio. En la escuela recibimos poca información que nos permita entender por qué lloramos cuando tenemos la regla. Actualmente, eso está cambiando.

En el mismo sentido, tampoco suele hablarse de ciclos regulares, irregulares, ovarios poliquísticos, endometriosis o síndrome premenstrual. Las últimas cuatro son las circunstancias que debemos tener presentes si queremos saber por qué lloramos cuando tenemos la regla. De todos modos, aún en un ciclo regular y sin alteraciones, los vaivenes emocionales pueden ocurrir.

Fases del ciclo menstrual

El ciclo menstrual consta de tres fases: folicular, ovulatoria y lútea. El comienzo lo marca el primer día del sangrado menstrual. La menstruación suele durar entre cinco y siete días, aunque puede extenderse incluso a doce días en algunos casos excepcionales.

En la primera fase folicular, el cerebro produce mayor cantidad de hormona folículo estimulante (FSH). Este es el comienzo de todo el proceso. La FSH favorece la maduración de óvulos en los ovarios, que comienzan a liberar estrógenos con el fin de preparar el endometrio o la pared del útero para una posible gestación de un embrión.

Posteriormente, se inicia la fase ovulatoria, en la que aumentan los niveles de estrógeno, con el objetivo de producir la hormona luteinizante (LH), encargada de seleccionar y liberar el más maduro de los óvulos. Esto ocurre aproximadamente en la mitad del ciclo.

El óvulo liberado se traslada desde las trompas uterinas con destino al útero. El óvulo permanece activo 24 hs; si se acercan espermatozoides, seleccionará al más idóneo para ser fecundado. De lo contrario, se disolverá.

La presencia de periodos menstruales irregulares significa que el intervalo entre cada período varía mensualmente..

La tercera es la fase lútea, que tiene lugar los últimos doce días del ciclo. Dentro del ovario, el folículo del óvulo produce progesterona en niveles elevados para enviar al útero en caso de fecundación. De esta manera, el endometrio prolifera y se prepara para una posible implantación.

En esta fase, el cuerpo se hincha, los senos están extremadamente sensibles y se experimenta un cambio en el estado anímico. Como la mayoría de las veces no hay fecundación, el folículo se contrae y disminuyen los niveles de progesterona y estrógeno.

Una de las cuestiones a tener en cuenta es que la proliferación del revestimiento del útero o endometrio no será necesaria. En este sentido, el cuerpo desecha el exceso de tejido endometrial a través del sangrado menstrual, iniciando así un nuevo ciclo.

¿Por qué lloramos cuando tenemos la regla?

Como se observa en las fases del ciclo ovulatorio, durante su etapa fértil las mujeres experimentan cambios constantes en los niveles hormonales. Todos estos cambios hormonales pueden generar síntomas de diversa índole, sobre todo relacionados con el estado de ánimo.

Sobre todo, es en la fase lútea o premenstrual cuando aparecen los altibajos anímicos, la euforia y la irritabilidad. Este hecho quedó demostrado por un estudio realizado por la Universidad Nacional de San Luis, el cual establece que el 80 % de las mujeres presentan síntomas en esta fase. También es frecuente padecer dolores abdominales intensos, cansancio y susceptibilidad.

Sentirse agitadas, ahogadas, tristes o desbordadas de un día para el otro son síntomas que, mes a mes, tres de cada cuatro mujeres experimentan. Estos cambios están directamente asociados a la relación entre el estrógeno, la progesterona y la actividad cerebral; tan simple como eso.

En la práctica, hay una conexión entre el estrógeno, la progesterona y el cerebro. Durante la fase premenstrual, la disminución de ambas hormonas rompe el equilibrio que mantiene al cerebro en ‘estado de alerta’.

Un estudio publicado en la revista Salud Mental demuestra que el periodo premenstrual, la perimenopausia y el puerperio pueden predisponer a las mujeres a padecer depresión. Este hecho se debe a las fluctuaciones hormonales y a la disminución en los niveles circulantes de estrógenos.

Por su parte, otro estudio diferente publicado en la misma revista Salud Mental explica el posible papel de la progesterona en los cambios de ánimo y la depresión. La disminución de esta hormona puede generar una desregulación en las neuronas que emplean serotonina, dopamina y noradrenalina, 3 neurotransmisores involucrados en la depresión.

Así, la mente queda sumida en una suerte de nebulosa, que puede empeorar en casos de estrés severo; de esa forma, aparecen sentimientos de melancolía, tristeza y momentos de llanto. A su vez, ciertos padecimientos como la endometriosis o el ovario poliquístico, pueden causar una profunda depresión durante esta fase.

El dolor pélvico intermenstrual se da en una de cada cinco mujeres.

“El exceso de estrógeno es uno de los que pueden responder la pregunta de por qué lloramos cuando tenemos la regla”

La fase del sangrado

Este síntoma desaparece en la fase del sangrado menstrual, ya que el estrógeno aumenta la liberación de endorfinas, lo que produce un inmediato bienestar emocional. De hecho, la sensación que se alcanza durante el sangrado suele ser fuente de inspiración para muchas mujeres.

En conclusión, si no sabías por qué lloramos cuando tenemos la regla, ahora quizá se hayan despejado tus dudas. De hecho, la mayor pesadumbre acontece antes de la regla misma; es decir, como síndrome premenstrual. Cuando este síndrome impide llevar una rutina adecuada, posiblemente necesites consultar a un especialista.

Para que estos días complejos no te tomen por sorpresa, puedes ayudar a tu cerebro con una alimentación saludable. Del mismo modo, actividades como el yoga y la meditación te mantendrán en alerta.

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