Por favor, no hace falta cortar tan rápido el cordón umbilical

Valeria · 17 agosto, 2016

Entre los 10 puntos redactados por la OMS acerca del cuidado perinatal y del parto respetado, se enfatiza la necesidad de esperar unos minutos antes de cortar el cordón umbilical del recién nacido. No hay prisas, porque el pinzamiento tardío es un seguro de vida, es salud y bienestar para nuestros hijos.

Si nos preguntamos por el tiempo exacto que debemos esperar, en realidad, no hay estudios que nos lo aclaren. Los profesionales lo saben porque el cordón umbilical adquiere una tonalidad blanquecina, signo de que ya ha dejado de “latir”, y esto, puede suceder al cabo de los 3 minutos o después de 20. Cada parto y cada niño es único y diferente.

Según un trabajo publicado en el “British Medical Journal” el realizar el pinzamiento al cabo de 3 o 5 minutos ofrece múltiples beneficios para el niño, en especial, porque garantizamos que le llegue un aporte adecuado de hierro procedente de la placenta materna. Es un vínculo biológico que requiere tiempo y delicadeza, por ello, no deben existir prisas, ninguna prisa para cortar el cordón umbilical.

Hoy en nuestro espacio queremos darte más datos sobre este importante momento.

Que no nos separen tan rápido: cuándo cortar el cordón umbilical

Al inicio hemos señalado que el momento apropiado para realizar el pinzamiento es cuando el cordón ha dejado de “latir”. Bien, con latir nos referimos a que llega un instante en que la placenta ya ha transferido a través de este vínculo toda la sangre hasta el niño. Es entonces cuando pierde esa tonalidad violácea e intensa para quedarse blanquecina, ese el instante mágico en que debe realizarse el corte.

Veamos a continuación más datos sobre esta necesidad de ajustarnos a los tiempos.

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Más hierro, más salud

En el estudio publicado en la misma revista antes citada, el “British Medical Journal” se descubrió que aquellos niños que habían recibido un pinzamiento más tardío tenían un nivel de hierro más elevado en su organismo. De este modo, los neonatos tenían menos riesgos de padecer anemias y maduraban de forma más óptima.

Los investigadores demostraron que cerca de un 7% de los bebés tienen alguna carencia en este mineral. A menos hierro el desarrollo motor es más lento, e incluso la madurez cognitiva del niño puede verse afectada (capacidad de atención, memoria, adquisición del lenguaje…)

Es vital que los bebés durante los primeros meses, tengan un buen nivel de hierro para madurar de forma más saludable, más armónica.

Mayor aporte de oxígeno

El cordón umbilical acaba colapsando por sí solo. Poco a poco la placenta va terminando de aportar esa sangre, esos nutrientes y ese oxígeno que el niño necesita para adaptarse al mundo. Como ya sabemos, cuando un recién nacido nace sus pulmones aún no funcionan al 100%, y es durante esos instantes, en los que el cordón umbilical actúa como ayuda imprescindible para permitir un tránsito adecuado.

Ahora bien, si cortamos el cordón umbilical inmediatamente después de haber nacido, corremos el riesgo de provocarle una pequeña anoxia, es decir, le quitamos un aporte de oxígeno que el propio cordón le está ofreciendo a nuestro niño.

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¿Qué pasa si tardamos demasiado en hacer el pinzamiento?

No es lo adecuado. La Naturaleza tiene sus tiempos y hay que saberlos observar. En el momento en que el cordón umbilical tenga una coloración blanquecina se debe realizar el pinzamiento. 

De lo contrario, corremos el riesgo de que el niño sufra un hematocrito venoso, un exceso de glóbulos rojos y que hará que el bebé adquiera una coloración azul muy intensa. Es algo muy peligroso que puede ocasionar serios efectos secundarios.

El cordón umbilical, una estructura maravillosa

El cordón umbilical es el nexo de unión entre la placenta y el bebé. Es necesario recordar que la placenta le pertenece al niño, es su “refugio” y la barrera protectora que separa al niño de su madre.

Cordón umbilical

 

  • El cordón umbilical mide unos 50 centímetros y en su interior, dispone de dos arterias y una vena que permiten el flujo sanguíneo entre la placenta y el bebé. A su vez, estas se hallan recubiertas por la llamada gelatina de Wharton que actúa de fino envoltorio.
  • Este dato es sin duda asombroso: el cordón umbilical presenta un latido propio porque tienen una relación directa con el corazón fetal.  
  • Otra información importante es la de recordar que el feto no “respira” por sí mismo. Tampoco experimenta “hambre” mientras vive en el vientre de su mamá. Todo lo que el feto necesita le es proporcionado por su madre, ella quien le aporta oxígeno y nutrientes a través de la sangre que más tarde, se filtran por la placenta y se conducen al bebé a través del cordón umbilical.

Todo ello nos revela sin duda la importancia de no proceder a un rápido pinzamiento tras el parto. El cordón sigue latiendo, sigue aportando nutrientes y cumpliendo funciones metabólicas. Es necesario que los protocolos hospitalarios respeten ese tiempo, solo unos minutos antes de ofrecer esa independencia definitiva del niño respecto a la placenta.