Perjuicios del Efecto Pigmalión en los niños

19 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la educadora social Natalia Cobos Serrano
El efecto Pigmalión y cómo las expectativas de los adultos pueden condicionar la conducta de los niños.

El Efecto Pigmalión es largamente conocido dentro del mundo de las ciencias sociales, cuya teoría consiste en que las expectativas pueden influir y modificar la conducta. Cuando estas expectativas son positivas, se verá reflejado positivamente en la conducta. Pero ¿qué ocurre si las expectativas son negativas? ¿Puede generar perjuicios el Efecto Pigmalión en los niños?

¿Qué es el efecto Pigmalión?

El Efecto Pigmalión debe su nombre a la mitología, concretamente, al rey griego que acabó enamorándose de una estatua que él mismo mandó construir y que los dioses deciden dotarle de vida. El psicólogo Robert Rosenthal recoge este mito para hacer referencia a aquellas consecuencias que, producto de nuestras expectativas, finalmente acaban por hacerse realidad por sí mismas. 

Es decir, consiste en la idea de que nuestras expectativas pueden llegar a influir sobre los demás, llegando a la posibilidad de que estas se vuelvan realidad. Está íntimamente relacionado con la Profecía Autocumplida, la cual hace referencia a que nuestras creencias pueden conducirnos a comportarnos de una determinada manera para, finalmente, hacer cumplir dichas creencias.

«La conclusión es que si esperamos ciertos comportamientos de las personas, los tratamos de manera diferente, y es probable que el tratamiento afecte a su comportamiento».

-Robert Rosenthal-

Perjuicios del Efecto Pigmalión en los niños.

La relación entre el Efecto Pigmalión y la educación

En 1968, Robert Rosenthal y Lenore Jacobsen realizaron un estudio que demostró que el hecho de que los profesores mostrasen unas expectativas positivas hacia sus alumnos influía favorablemente en el rendimiento académico de estos. Es decir, si los profesores alientan a sus alumnos y les brindan comentarios positivos, originará que los alumnos saquen mejores notas.

No obstante, ¿qué ocurre cuando los alumnos reciben comentarios negativos? De acuerdo a Jesús Beltrán, cuando las expectativas son negativas pueden comprometer seriamente la trayectoria escolar de los alumnos, afectando a su autoestima y motivación.

¿Cuáles son los perjuicios del Efecto Pigmalión en los niños?

Los niños desarrollan y conforman su autoconcepto en función a las opiniones que reciben de los demás. Tal y como explica la psicóloga Alba G. Barrera, un niño va formando el concepto que tiene de sí mismo con base en las expectativas y valoraciones que recibe de sus padres, de sus abuelos, de sus tíos y, efectivamente, de sus profesores.

Cuando un niño recibe comentarios tales como «eres un vago» o «como no estudies no vas a conseguir nada en la vida», difícilmente los comprenderá como una crítica constructiva. Más bien, lo percibirá como una calificación, ya que este tipo de opiniones aluden directamente a su personalidad e identidad.

De acuerdo a esto, si los padres o los profesores mantenemos unas expectativas negativas sobre los niños, influiremos negativamente no solo a nivel académico, sino también a nivel personal. Estos son algunos de los perjuicios que puede llegar a causar el Efecto Pigmalión en los niños:

  • Configuración negativa de su autoconcepto. El hecho de que los adultos destaquemos con más frecuencia los defectos de los niños que sus virtudes provocará que el niño asuma que lo que le define, lo que le distingue de los demás, son esos aspectos negativos.Perjuicios del Efecto Pigmalión en los niños.
  • Disminuirá su autoestima. De nuevo, Barrera reseña que los niños son vulnerables a la influencia que pueden llegar a ejercer las palabras de los demás sobre ellos, por lo que es fácil que la autoconfianza de los niños se vea afectada.
  • Influirá en su percepción sobre lo que puede llegar a hacer. Tal y como plasma el Efecto Pigamalión, las expectativas que depositemos en los niños va a influir en su autopercepción. Por lo tanto, nuestra opinión condicionará la visión que tengan los niños sobre lo que consideren que son capaces de hacer.

Su relación con el éxito

Si decimos a nuestros hijos o a nuestros alumnos que tenemos confianza en sus habilidades y capacidades, estos se verán reforzados y reunirán la motivación necesaria para conseguir aquello que se propongan, lo cual aumentará las probabilidades de conseguirlo.

Esto no quiere decir que no haya que mostrarles a los niños que se equivocan y que deben esforzarse más: se trata de que sepan que sus habilidades y capacidades son válidas, y esto requiere confianza.

  • Beltrán, J. (1995). Psicología de la Educación. Marcombo. España: Universidad de Barcelona.
  • Cosacov, E. (2007). Diccionario de términos técnicos de la Psicología. Editorial Brujas.