Pérdidas de orina durante el embarazo, ¿qué hacer?

9 enero, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el abogado Francisco María García
Estas recomendaciones para evitar las pérdidas de orina durante el embarazo ayudarán a la futura mamá a tener una gestación tranquila y feliz. Son muy sencillas de poner en práctica y suponen muy buenos resultados.

Por lo general, las pérdidas de orina durante el embarazo se presentan a partir del quinto mes de gestación. Se relacionan con la presión que tanto el bebé como el útero ejercen sobre la vejiga. Y aunque suponen una incomodidad, no representan un problema de salud.

A medida que el feto crece, exige cada vez más espacio para acomodarse y eso tiene algunas consecuencias. En consecuencia, el cuerpo segrega una serie de hormonas -entre ellas la relaxina- que hacen que el útero adquiera mayor flexibilidad y, por ende, se ensanche. Entonces, al haber cierta presión en la vejiga, cualquier esfuerzo (como toser, reírse o doblarse) puede ocasionar una pérdida de orina.

¿Orina o líquido amniótico?

Lo importante es que vigiles que ese líquido sea realmente orina. Si no tiene el olor característico, puede tratarse de líquido amniótico. En estos casos debes buscar ayuda y acudir al médico de inmediato.

El líquido amniótico es la sustancia que rodea y protege al feto cuando se encuentra en su saco o útero. Esto le permite moverse sin problemas durante el embarazo. También protege el cordón umbilical, que conecta al embrión con la madre.

Vueltas al cordón en el útero materno

Si el líquido llegara a perderse podría ocasionar la muerte del feto, por eso debe mantenerse en extrema vigilancia. Se trata de garantizar al bebé su normal formación y el desarrollo de sus pulmones. También le proporciona proteínas, carbohidratos, lípidos y otros elementos a lo largo de su formación.

Lo normal es que este saco llegue intacto hasta la última semana de gestación. Esto también se conoce como ‘romper aguas’ y avisa que ya el bebé va a nacer.

¿Cómo evitar las pérdidas de orina durante el embarazo?

Existen una serie de consejos que se pueden seguir para evitar las pérdidas de orina, sobre todo en las últimas semanas de gestación.

  • Mantener una dieta equilibrada.
  • Mantener un peso adecuado (el sobrepeso aumenta la presión sobre la vejiga y, por ende, las pérdidas de orina).
  • Evitar: la cafeína, los cítricos, las bebidas gaseosas, el chocolate, los alimentos picantes o el alcohol, son irritantes de la vejiga y, por lo tanto, deben evitarse durante el embarazo. De hecho, el alcohol está contraindicado por esta y otras razones.
  • Cuidar la higiene corporal, en especial, de la zona íntima.
  • También es conveniente el uso de toallas especiales para la incontinencia, que se cambien con frecuencia para evitar acumulación de gérmenes en la ropa interior y por ende, infecciones.
  • Cumplir un plan de ejercicios que permita fortalecer los músculos del piso pélvico.
  • No aguantar las ganas de orinar. En general, se recomienda orinar, al menos, cada dos horas.

Adicionalmente, será fundamental combatir el estreñimiento. Unas heces duras obligan a la mujer a hacer un mayor esfuerzo al empujar y ocasionan también pérdida de orina. Lo recomendable es ingerir alimentos ricos en fibra, que faciliten las deposiciones, y beber mucha agua.

Ejercicios de Kegel para fortalecer el piso pélvico

El piso o suelo pélvico sostiene órganos como la vagina, el útero, la vejiga, la uretra y el recto. Se trata de un conjunto de músculos y ligamentos que cierran la cavidad abdominal en su parte inferior. Para fortalecerlo, existen una serie de ejercicios que conviene realizar durante y después del embarazo. Una de las mejores herramientas para fortalecer el piso pélvico son los ejercicios de Kegel.

En un lugar cómodo y con la vejiga totalmente vacía, contrae y eleva los orificios perineales o perineo. Es importante detectar que son esos músculos los que se mueven y no los glúteos, los muslos o el abdomen.

Los ejercicios de Kegel se realizan para fortalecer el suelo pélvico

La idea es contraer los músculos del suelo pélvico durante unos 8 segundos, soltar la contracción suavemente y descansar unos 10 segundos. Este ejercicio se debe repetir 10 veces por la mañana, otras 10 al mediodía y otras 10 por la noche. La respiración debe ser normal: inhala aire y exhala durante la contracción del músculo.

Pasado un mes se debe notar una mejoría que se manifestará en un mayor control de la zona y disminución de las pérdidas de orina. Si después del parto las ganas de orinar y las pérdidas continúan, es conveniente acudir al médico.