Parto eutócico: todo lo que necesitas saber

Francisco María García · 9 octubre, 2017

La medicina convencional reconoce la existencia de al menos dos tipos de alumbramiento: el parto eutócico y el distócico. Todo lo que ocurre durante el nacimiento del bebé es lo que define si nuestro proceso forma parte de una u otra categoría.

Hay cuestiones como el tiempo que pasa hasta que se produce el parto, la posición en la que se encuentra el bebé o las complicaciones que ocurren dentro de la sala que definen el tipo de parto que vamos a tener.

Evidentemente, toda madre desea tener de un parto eutócico. Por eso, aquí explicaremos de qué trata este concepto y aprenderemos los aspectos médicos que definen el desenlace final de la “dulce espera”.

¿Qué es el parto eutócico?

Escuchar esta terminología médica puede desorientarnos. No obstante, cuando el doctor habla de un proceso eutócico simplemente se refiere a un alumbramiento que transcurre con normalidad y sin mayores dificultades.

Todas las madres deben apuntar a tener un parto eutócico, siendo este el mejor escenario posible. Sin embargo, existen complicaciones que pueden presentarse en las últimas semanas o incluso durante el parto, y no siempre podrán ser controladas por la madre o su ginecobstetra.

¿Cómo transcurre un alumbramiento eutócico?

El parto natural se caracteriza por tener lugar entre las semanas 37 y 41. Por ello, entendemos que un parto durante los 7 u 8 meses de embarazo no ocurre en medio de circunstancias idóneas, sino como una medida para salvaguardar la vida del pequeño.

El parto eutócico es aquel en el que todo se desarrolla con normalidad.

Además, este proceso se lleva a cabo de forma espontánea, sin que el medico identifique alteraciones de ningún tipo. Por lo general, en este tipo de parto las contracciones llevan un ritmo normal, siendo bastante coordinadas y continuas. Por último, la posición fetal que adopta el recién nacido para su salida es cefálica. Facilitando una salida vaginal sin mayores inconvenientes.

Parto distócico: la otra cara de la moneda

En contraste, el nacimiento distócico es aquel que debe ser asistido debido al surgimiento de complicaciones. Estas pueden provenir tanto de la madre, como del neonato. Hoy en día, este tipo de alumbramientos se producen con normalidad y son perfectamente tratables.

Más allá de esto, el proceso distócico ocurre cuando hay retrasos o modificaciones en el ritmo de las contracciones. También si hay estorbos o limitaciones en medio de la extracción del bebé. Aquí también figuran los partos que deben ser adelantados con el objetivo de salvar la vida del futuro niño.

Como veremos a continuación, existen varios factores predecibles o inesperados que pueden generar dificultades. Muchos de estos no pueden ser corregidos durante el embarazo y otros aparecen justo en el momento de dar a luz.

Distocias maternas y fetales

Las distocias maternas se dividen en dos: mecánicas y dinámicas. Las primeras tienen que ver con dificultadas generadas por los huesos o zonas blandas de la madre; por ejemplo, la falta de espacio para la salida de la cabeza del bebé.

Por su parte, las dinámicas son anomalías que se ocasionan durante el momento de las contracciones del útero. Si la actividad contráctil es débil o exageradamente fuerte y frecuente, estamos en presencia de distocias. Lo mismo ocurre cuando su ritmo es descontrolado.

Añadido a esto están las distocias fetales, originadas en el neonato. La más conocida ocurre cuando el bebé mantiene una posición podálica, es decir, que la parte posterior de su cuerpo está ubicada hacia el tracto vaginal. En estos casos se debe practicar una cesárea.

El momento del parto es uno de los más especiales para una madre.

¿Podemos implementar medidas para lograr un parto eutócico?

Muchas cosas pueden suceder justo antes de dar a luz. Por eso, los médicos recomiendan algunas medidas para prevenir las dificultades durante el alumbramiento:

  • Controlar las contracciones. No importa que las contracciones y los dolores duren horas o días. Lo que si debemos vigilar es que la actividad contráctil sea rítmica, continua y sin modificaciones. De lo contrario, debemos notificárselo al médico.
  • Mantener un buen estado de ánimo. Esto contribuirá enormemente a tener un parto sin complicaciones. Por ello, lo correcto es mantener la calma y dominar las preocupaciones. El apoyo de la pareja suele ser fundamental en este aspecto.
  • Movimiento durante el alumbramiento: Muchos médicos permiten que en los minutos previos la madre cambie de posición constantemente. La finalidad: ir buscando posturas para que el dolor disminuya.
  • Frenar el bloqueo. Si el problema es mecánico, lo correcto es permitir que el doctor utilice un analgésico. No es la opción natural, pero esto contribuirá a la salida del bebé.
  • Realizar las últimas revisiones médicas de rigor. Las consultas médicas de las últimas semanas son de gran utilidad, porque permiten identificar algunas anomalías que pueden poner en riesgo la vida del bebé.

En caso de que durante el parto se presente alguna complicación, no tengas miedo. Los obstetras están acostumbrados a sacar adelante todo tipo de partos, lo importante es que en ese momento tú te sientas preparada para traer a la vida a tu bebé.