Parto de nalgas; todo lo que necesitas saber

Alba · 2 octubre, 2017

Cuando el feto no viene de cabeza, podemos encontrarnos ante un denominado ”parto de nalgas”. Este se refiere al tipo de parto que se produce cuando el feto no viene de cabeza, sino en una postura en la cual sus nalgas son lo más próximo al canal de parto.

Recordemos que durante el desarrollo del feto en el vientre materno, este irá adoptando una postura u otra, girando lentamente hasta adquirir definitivamente una postura, que será determinante al momento del parto.

Por lo general, durante las últimas semanas de embarazo, el feto se gira de tal forma que su cabeza queda en la pelvis materna, listo para el alumbramiento. Pero ¿qué pasa cuando no es así? ¿Qué se debe esperar entonces? ¿El parto de nalgas implica algún tipo de dificultad? 

¿Desde cuándo tiene esta postura mi bebé?

Alrededor del séptimo mes de gestación, los fetos suelen adoptar una postura, más o menos definitiva, que se mantiene hasta el día del alumbramiento, en condiciones normales.

Esto se comprueba mediante las ecografías que se van realizando a lo largo del embarazo. Se trata de uno de los estudios prenatales que permiten al médico conocer el estado de salud del feto y monitorear su desarrollo.

Gracias a las ecosonografías o ultrasonido, se puede visualizar el desarrollo del feto y tomar las medidas necesarias para que el parto resulte de la mejor manera posible.

El tipo de parto se suele estimar durante la semana 37, cuando ya se sabe con seguridad, de acuerdo a los ultrasonidos que el feto ha adoptado una determinada postura y que es casi seguro que no cambiará hasta el alumbramiento.

¿Cuándo se coloca de nalgas el bebé?

Tal y como se ha mencionado anteriormente, el feto se da la vuelta y se coloca con la cabeza ”boca abajo” entre la semana 28 y 32. En esta posición, las columnas tanto de la madre como del bebé se encuentran alineadas. Se trata del tipo de parto más común, y además, el más sencillo para la madre.

Sin embargo, no siempre es así. El parto de nalgas es cuando el feto se encuentra en una posición cuyas nalgas (piernas y rodillas también) son la parte más próxima al canal de parto. Por lo que, en vez de venir ”de cabeza”, como es lo habitual, el feto viene de nalgas, como si estuviese apoyado sobre ellas.

Ilustración explicativa del parto de nalgas

¿Cuándo se confirma?

A partir de la semana 37 es cuando un médico puede afirmar que nuestro bebé viene de nalgas. Entonces debemos organizar una estrategia de labor de parto, de acuerdo a nuestro caso, para asegurarnos de que todo se desarrolle de la mejor manera posible y con ello, reducir el número de riesgos y dificultades.

Cuando hablamos de un posible parto de nalgas, existen cinco tipos de posiciones:

  1. Nalgas franca. Lo más próximo al canal de parto son la pelvis y las nalgas del bebé. A consecuencia de esta postura, el bebé tiene las piernas estiradas hacia su cabeza.
  2. Podálica o de pie. Es igual que la postura anterior pero con una pierna estirada hacia su cabeza y la otra estirada hacia el canal de parto.
  3. Podálica doble. Los dos pies del bebé son lo más próximo al canal de parto.
  4. Nalgas completa. La pelvis y la nalga se encuentran en el canal de parto. El bebé tiene las piernas cruzadas. Esta es la mejor postura para dar a luz mediante un parto vaginal.
  5. Nalgas incompletas. La pelvis y las nalgas se encuentran en el canal de parto pero a diferencia de la anterior sólo tiene una pierna situada correctamente.

¿Tendré un parto de nalgas vaginal?

Antes de determinar el procedimiento a seguir, el médico intentará practicar un procedimiento llamado: versión cefálica externa. Se trata de un ejercicio para que el bebé se dé la vuelta dentro del útero, para así evitar un parto de nalgas. Si no da resultados, se considerará programar una cesárea.

En cualquiera de los casos, las decisiones que tomará el médico en cada parto, serán individualizadas y dependerán de muchos factores tanto de la gestante como del bebé.

¿Qué es una “versión cefálica externa o VCE”?

Es un procedimiento cuyo objetivo es dar la vuelta al bebé que viene de nalgas para evitar las complicaciones que pueden surgir de un parto vaginal cuando el bebé viene del revés o de una cesárea. Se realizará durante la semana 37 de embarazo.

Futura mamá sosteniendo un ecosonograma

Se lleva a cabo mediante una serie de masajes en el vientre para dar la vuelta al bebé e inducirle a que tome la postura ”de cabeza”. Si bien no es un procedimiento del todo indoloro, sí es soportable ya que su duración nunca excede de los cinco minutos.

La tasa de éxito de este procedimiento está en torno al 60%. Cuando se finaliza la maniobra, el médico dejará en observación a la madre y al bebé para confirmar que todo se ha dado tal y como se deseaba.

Factores que influyen en la decisión:

El médico te indicará la forma en la que se llevará a cabo el alumbramiento. Evidentemente, la edición que se tome se llevará a ejecución en función de los factores que rodeen el caso. Algunas de las condiciones que se deben de dar para poder realizar un parto vaginal son las siguientes:

  • El bebé no debe ser muy grande ni el canal vaginal demasiado estrecho. Se estima que el bebé debe de pesar un máximo de entre 3.5 kilos y 4 kilos pero este adjetivo no determina nada ya que también influye el canal de parto.
  • El embarazo está a término y el bebé (previa monitorización) no plantea sufrimiento ni problema cardiovascular.
  • Que el bebé venga de nalgas puras o completas; es decir que sus nalgas ocupen toda la parte superior de la pelvis, sus brazos estén estirados hacia la cabeza y sus piernas estén en cruzadas entre sí.
  • Que el cordón umbilical no esté situado en un lugar problemático que pueda hacer sufrir al bebé en el momento del parto.
  • El líquido amniótico debe tener un nivel correcto. El nivel de este líquido alto o bajo puede ocasionar problemas en el movimiento del feto que se pueden ver reflejados en el parto.

Si se va a llevar a cabo un parto de nalgas vaginal, lo mejor que puedes hacer es estar bien informada. También es necesario tener una buena planificación con tu médico. Confía en sus indicaciones. Tu médico se encargará de procurar el bienestar tanto tuyo como de tu bebé. ¡Ánimo!