Parto en agua, ¿es recomendable?

Gladys 4 marzo, 2016

Garantizar el derecho a la madre y su bebé a experimentar un parto  humanizado ha sido el objetivo de quienes asumen el nacimiento de un ser humano como un momento sagrado que debe ser respetado y defendido. En esta oportunidad, te hablaremos del parto en agua como una alternativa para ofrecer tranquilidad a la madre.

En qué consiste el parto en agua

Las opciones para traer a tu bebé al mundo son variadas: parto natural, vertical u horizontal, cesárea  y parto en agua.

En torno a este último se han tejido una serie de opiniones respecto a sus beneficios e inconvenientes. Así que si has pensado en la posibilidad de sumergirte en una bañera o jacuzzi para darle la bienvenida a tu bebé, queremos que tengas una perspectiva clara del tema.

No es extraño que hayas escuchado que el parto en agua otorga al recién nacido una transición más placentera al pasar de un medio acuoso a otro (el vientre materno y la bañera) a través del cuello uterino.

Sin embargo, algunos obstetras y neonatólogos han advertido que al nacer el bebé es sacado inmediatamente del agua, porque necesita respirar, así que desestiman esta teoría de que el bebé disfruta al estar sumergido junto a su madre.

Así que si quieres optar por esta alternativa porque piensas que el bebé tendrá oportunidad de ambientarse mejor al permanecer en el agua, sería recomendable que evaluaras con detenimiento si merece la pena practicar esta técnica, ya que serán sólo unos segundos los que el bebé estará sumergido mientras termina de salir completamente del conducto del parto.

A continuación mencionamos algunas claves a tener en cuenta antes de decidir meterse en un jacuzzi para ver nacer a nuestros pequeñines.

La temperatura del agua en la que es sumergida la madre debe rondar los 37°C, se trata de simular las condiciones internas en las que se encuentra el bebé.

Ventajas del parto en agua

Parto en agua 2

Los 37°C en los que se mantiene el agua tienen propiedades anestésicas sobre la madre. De hecho, hay quienes denominan el parto en agua como “aquadural” al compararlo con la epidural que suele suministrarse a las parturientas.

Las mamas pueden involucrar a su pareja en el trabajo de parto. Así es. Los papás pueden sumergirse también en el agua y servir de apoyo físico y emocional para la mujer que experimenta una fase de hipersensibilidad y vulnerabilidad.

El agua disminuye la intensidad de las contracciones y al mismo tiempo ayuda a mantener controlada la presión sanguínea.

La sensación de placer que experimenta la madre dentro del agua promueve la liberación de endorfinas que, a su vez, reducen el dolor.

En una bañera, la mamá junto a su esposo podrá cambiar de posición cuando lo desee. Incluso tendrá oportunidad de entrar y salir del agua cuando lo crea conveniente, siempre bajo supervisión médica.

En lo que respecta al bebé, se cree que al pasar de un medio acuático como el vientre de su madre, a otro como la bañera, se reduce lo que llaman el trauma del nacimiento.

El agua disminuye la presión característica de la pelvis de la madre, sobre la cabeza del neonato.

Es posible que a última hora surja un inconveniente que obligue a los médicos a sacar a la madre del agua, para llevarla al quirófano.

Desventajas

Parto en agua 1

El agua de la bañera es un ambiente ideal para bacterias y microbios, sobre todo si la madre sufre hemorragias, hay rotura de membranas o si expulsa heces. Lo que constituye un alto riesgo de infección para la mamá y el bebé.

Cada mujer es diferente y es posible que algunas no logren relajarse, y el dolor sea muy intenso. En estos casos, el equipo médico recomendará salir del agua para suministrar los analgésicos correspondientes, como la epidural.

Si la madre no se relaja, no se descarta que pueda sentir mareos y experimentar incremento de la presión sanguínea.

En plena labor de parto el médico podrá recomendar terminar el proceso dentro de un quirófano debido a cualquier dificultad.  Esta situación puede generar decepción o frustración en la madre.

Los bebés deben ser sacados del agua inmediatamente al terminar de salir del conducto de parto. Como se trata de un movimiento rápido, con poca visibilidad para maniobrar, es posible que haya avulsión (desgarro) del cordón umbilical, esto devendría en hemorragia.

Aunque los recién nacidos tienen el reflejo de buceo, con el que mantienen cerradas sus vías respiratorias, si llegan a respirar durante los escasos segundos en los que están debajo del agua, pueden experimentar asfixia neonatal e incluso convulsiones.

Si decides experimentar el parto en agua, porque consideras que los beneficios son mayores que los riesgos para ti y tu bebé, debes consultar con tu obstetra dónde pueden ofrecerte la atención médica especializada.

Recuerda que no importa cómo quieras que tu bebé nazca, lo imprescindible es que escojas un centro de salud con las instalaciones óptimas para atender cualquier eventualidad.

Médicos alrededor del mundo recomiendan aprovechar los beneficios relajantes que otorgan las bañeras de agua durante la labor de parto, pero una vez que la madre alcance los centímetros de dilatación necesarios prefieren sacarla del agua antes de que el bebé salga para reducir el riesgo de infecciones.

Recuerda que la decisión que tomes junto a tu pareja deberá estar avalada por tu médico tratante, en quien deberás confiar plenamente, para que así el día del nacimiento la tranquilidad te permita disfrutar más de este hermoso e irrepetible momento.

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