¿Para qué sirve la revisión anual al pediatra?

La revisión anual al pediatra brinda la oportunidad de observar y evaluar la salud y el desarrollo de tu hijo. En el siguiente artículo, te contamos todo lo que debes saber sobre estos controles médicos.

La revisión anual al pediatra es un examen de bienestar en el que se examina al niño para asegurar que se desarrolla de manera adecuada y según lo programado. Normalmente, estos controles comienzan tan pronto como nace el niño y continúan hasta al menos los 18 años de edad.

Las visitas al médico ayudan a prevenir enfermedades y evitar que los pequeños problemas de salud se conviertan en graves a mediano y largo plazo. ¡Te contamos todo lo necesitas saber sobre ellas!

¿Para qué sirve la revisión anual al pediatra?

Los controles anuales son cruciales para ayudar al niño a llevar una vida saludable y feliz, ya que incluyen un control físico completo. Durante la visita, se medirá y controlará la altura y el peso del pequeño, además de comparar los promedios con su grupo de edad.

Asimismo, se trata de una perfecta oportunidad para recibir vacunas que le permitan protegerse contra enfermedades y asegurar que no haya deficiencias en el desarrollo.

Por otro lado, los exámenes regulares ayudan a los médicos a comprender qué es lo normal para el niño; de este modo, las enfermedades se pueden diagnosticar fácilmente y con antelación.

Además del examen físico, en el que el médico examina el cuerpo del pequeño, cada revisión anual al pediatra debe incluir:

Control de los signos vitales

Antes de llevar a cabo la visita al pediatra, una enfermera controlará los signos vitales para determinar si el niño está bien; estos datos ayudarán al médico a diagnosticar posibles problemas durante la cita.

Mediciones

El niño será pesado y medido durante la cita para determinar su índice de masa corporal. Estas mediciones se usan para determinar si el niño tiene una estatura y un peso saludables, además de comprobar si sigue una curva de crecimiento normal.

La revisión anual al pediatra se extiende, generalmente, hasta la adolescencia.

Examen físico de pies a cabeza

El pediatra llevará a cabo un examen exhaustivo para verificar si existe algún tipo de problema físico. En este control, se examinarán los oídos, el corazón, los pulmones, la piel y los ojos del niño.

Vacunas

Como mencionamos anteriormente, una de las acciones preventivas más importantes que se practicarán durante el control de bienestar del niño son las vacunas.

“Una buena salud es un deber para ti mismo, para tus contemporáneos, para tus herederos y para el progreso del mundo”
–Gwendolyn Brooks–

Las vacunas son esenciales para proteger al pequeño de una larga lista de enfermedades infantiles graves, incluidas las paperas, el sarampión y muchas otras. Si tienes preguntas sobre las vacunas, te recomendamos que las discutas con el pediatra.

Evaluaciones de comportamiento

En la niñez, el cerebro y el cuerpos del niño están en constante cambio. Por ello, durante la visita anual al pediatra se asegurarán de que la salud mental del niño esté en buen camino.

Pruebas de audición

Las pruebas de audición son básicas en este tipo de controles. El médico emitirá sonidos y evaluará cómo responden el cerebro y los oídos del pequeño.

Exámenes de la vista

El pediatra aprovechará la visita para detectar si tiene problemas en la vista. A medida que el niño crezca, será necesario que lea las cartas de una tabla optométrica.

La revisión anual al pediatra es el momento de controles exhaustivos.

La revisión anual al pediatra: un buen momento para las consultas

Todos los niños deben someterse a una revisión anual al pediatra, momento en el cual las madres pueden formular sus consultas. Como has podido observar, estos exámenes anuales incluyen la vacunación para enfermedades comunes, el control del crecimiento y la garantía de que el pequeño no tiene ninguna enfermedad.

Ciertamente, la visita anual al pediatra es un buen momento para que las madres hagan todas sus consultas, revisar el historial médico familiar y recibir información de seguridad apropiada a la edad del pequeño.

Si tu hijo se está desarrollando con retraso, la revisión anual al pediatra podrá identificar cualquier posible problema de manera prematura para prevenir complicaciones. Debes tener en consideración que algunos trastornos no tienen síntomas obvios y solo pueden ser detectados por un médico.

En definitiva, los controles anuales sirven para que los padres tengan los mejores recursos para cuidar a sus hijos, además de recibir las advertencias adecuadas para asegurar el bienestar de los pequeños. Recuerda que representan el momento idóneo para que los padres puedan discutir el crecimiento y desarrollo del niño con un profesional capacitado para ello.

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