Paladar hendido en niños: todo lo que debes saber

Francisco María García · 21 diciembre, 2017
¿Qué es el paladar hendido? ¿Cómo se produce? Te presentamos las principales características y consecuencias de esta afección que se desarrolla durante el embarazo.

Las estructuras del paladar pueden sufrir malformaciones. La más común es la fisura palatina o paladar hendido, un defecto congénito que genera dificultad para comer y beber. Aunque tiende a confundirse con el labio leporino, no son iguales. Sin embargo, ambas condiciones se desarrollan en la fase inicial del embarazo.

El paladar hendido y el labio leporino pueden presentarse juntos o de manera aislada. El primero se manifiesta con una incisura directa en el paladar que llega hasta la nariz. El segundo se refleja con una abertura entre el labio superior y la fosa nasal. Los dos requieren cirugía para ser corregidos.

Agentes causales del paladar hendido

Esta anomalía afecta a 1 de cada 700 niños. Ocurre cuando los tejidos del labio y el paladar no se unen correctamente. Factores ambientales y genéticos influyen en su aparición. Además, se han detectado mutaciones en genes susceptibles al tabaco, el alcohol y la falta de vitaminas que pueden incidir.

La herencia familiar también interviene, así como la ingesta de determinados medicamentos. Los de mayor riesgo son los utilizados para tratar convulsiones, cáncer, artritis y acné. Los médicos tampoco descartan que la exposición a ciertos químicos o virus pueda desencadenar alteraciones de este tipo.

Por otro lado, se estima que hay unos 350 síndromes que contemplan este defecto en su cuadro clínico. Uno de ellos es el Síndrome de Van der Wouder (VWS), asociado con alteraciones en los genes IRF6 y GRHL3. Cuando se ha detectado el alelo causante en la familia es posible hacer diagnósticos prenatales.

El paladar hendido no es una enfermedad.

Diagnóstico del paladar hendido

Si en la gestación el maxilar superior no se cierra como es debido, aparece la separación que distingue al paladar hendido. La “grieta” podría desplegarse desde el paladar duro (parte frontal de la boca) hasta la garganta (paladar blando). Incluso podría extenderse dentro de la cavidad nasal o comprometer el labio.

A diferencia del labio leporino, este no es tan perceptible ni puede detectarse con ultrasonidos. Es en el parto cuando el doctor se percata de la presencia o no de la fisura. Puede ser una muy pequeña o un gran orificio que desencadenará complicaciones respiratorias, alimentarias y expresivas.

El problema persistente en los bebés con paladar hendido es su incapacidad para generar el vacío en la boca que facilita la succión. Por eso, los líquidos ingeridos se escapan por la nariz, ocasionando regurgitaciones que aumentan el peligro de asfixia. Lo ideal es usar biberones especiales y operar en cuanto sea posible.

Daños asociados a la condición

Un niño con paladar hendido puede mostrar retraso en el crecimiento, infecciones constantes en el oído e inconvenientes para comunicarse. A raíz de todo esto, puede enfrentar conflictos emocionales y psicológicos. En este caso, es conveniente la consulta al psicólogo infantil.

Si hay fisura labiopalatina, los daños estéticos se hacen visibles. Hay obstáculos en la formación de la dentadura, desalineación en la misma y alta tendencia a la formación de caries. De forma adicional a esto, puede haber cambios en la forma de la nariz.

El paladar hendido provoca complicaciones para succionar.

“El problema en los bebés con paladar hendido es su incapacidad para generar el vacío en la boca que facilita la succión”

Aunque todo esto suceda, es importante asumir que el paladar hendido no es una enfermedad. Con las atenciones debidas el pequeño puede llevar una vida normal. Hasta el momento de la cirugía, es preciso mantenerlo en posición inclinada para evitar que broncoaspire si vomita y despejar siempre su nariz.

Cirugías para corregir el paladar hendido

Las cirugías para subsanar un paladar hendido son delicadas. No siempre se pueden iniciar al tercer mes, como las del labio leporino, sino que muchas se deben efectuar al año de vida. Dependiendo de la gravedad del caso, se determinará el número y tipo de operaciones que se deberán realizar.

“Con las atenciones debidas, el pequeño con paladar hendido puede llevar una vida normal”

Por lo general, se necesita cerrar el paladar duro y el blando, arreglar el labio o la nariz, rellenar la encía, formar estructuras óseas y aplicar correcciones estéticas. El proceso puede ser lento y prolongado y es preciso tener paciencia. Si el orificio no se puede cerrar en su totalidad, se sugiere usar una prótesis u obturador para mejorar la alimentación.

¿Se puede prevenir el paladar hendido? Adoptar hábitos saludables durante el embarazo y tomar vitaminas (ácido fólico y vitamina A) puede ayudar. No obstante, al tratarse de un defecto congénito, es difícil de evitar. Lo fundamental es entender que no es una condición grave y que tiene solución.