Padres tecnológicos, hijos tecnológicos

Fernando Clementin 14 abril, 2018
Videojuegos, aplicaciones, redes sociales y hasta memes. La versatilidad de algunos padres de hoy llega a sorprender hasta a sus propios hijos, que reciben con beneplácito la adaptación de sus padres a los tiempos que corren.

La tecnología ha acaparado cada uno de los aspectos de nuestra vida. La relación entre padres e hijos no escapa a esta afirmación. Los padres tecnológicos cuentan con una vía más para acercarse a sus hijos. Además, es una de las más efectivas.

Que los niños y jóvenes amen la tecnología no es ninguna novedad. No obstante, esto no suele darse en los mayores, quienes por lo general conservan un poco más la distancia con respecto a las nuevas tendencias.

Hay una nueva ‘raza’, la de los padres tecnológicos, que parece haber encontrado un punto en común con sus hijos, del que pueden extraer enormes beneficios para su relación. ¿Cómo se da este vínculo fraternal en el siglo XXI?

Padres tecnológicos y los nuevos dispositivos

Está claro que no todos los padres de hoy se caracterizan por tener un amplio dominio de las tecnologías actuales. Sin embargo, la gran mayoría lo logra.

En el primer grupo, el de los que todavía no entienden demasiado, podemos encontrar gente desconfiada de estos aparatos y de su capacidad para entenderlos. Es probable que cedan a comprarse un smartphonepero ya tienen en mente que no serán capaces de usarlo. Con la ayuda de sus hijos, puede usarlo para lo básico y poco más.

Por otro lado, están quienes ignoran —o al menos pretenden hacerlo— las novedades tecnológicas. Es más, probablemente pierdan de vista lo que sus hijos hagan o dejen de hacer en la web o en las redes sociales no por desinterés, sino que por desconocimiento de los peligros que aquí habitan.

En el otro extremo, podemos hallar a aquellos que sí conocen al detalle las nuevas tendencias; y lo mejor es que saben aprovecharlas. Estos padres, que por lo general se dedican a trabajar con artefactos de este tipo, saben lidiar con antivirus, aplicaciones y todo tipo de software y hardware.

También hay un punto intermedio: aquel papá que tiene un teléfono de última y conoce cómo usarlo. Suele caer bien a sus hijos, ya que es capaz de contestarles con memes y siempre está al tanto de lo que ocurre en las redes sociales.

 

Los padres tecnológicos pueden compartir muchas actividades con sus hijos.

Relación entre padres tecnológicos y sus hijos

Muchas veces hemos hablado del enorme poder del ejemplo sobre los hijos. Es la herramienta de educación más fuerte; si un padre se comporta de determinada manera, de seguro su hijo tomará nota y, muy probablemente, también lo imite al afrontar esa misma situación.

Con los padres tecnológicos ocurre algo similar, pero no en la totalidad de los casos. Planteamos aquí dos situaciones distintas:

Padres tecnológicos e hijos tecnológicos

Es, quizás, la ecuación más frecuente en la actualidad. Tener un padre que comprende y valora los alcances de los dispositivos tecnológicos es algo que los niños valoran; mucho más todavía si pueden aprender de él.

La tecnología es una arista infaltable en la vida de los jóvenes de hoy. Es cierto, tiene sus riesgos, pero sus ventajas son inconmensurables. Estas van desde el entretenimiento hasta lo educativo, pasando por lo banal y acabando en lo laboral.

“Hay una nueva ‘raza’, la de los padres tecnológicos, que parece haber encontrado un punto en común con sus hijos, del que pueden extraer enormes beneficios para su relación”.

Por lo tanto, el hecho de que un padre pueda insertarse en esta fórmula de vida adquiere una importancia central.

No se trata de que los niños o jóvenes querrán más a sus progenitores por saber usar un ordenador, sino que el contacto será más cercano por saberse integrantes de un mismo paradigma. Sentirán, en cierto modo, que atraviesan los mismos conflictos.

Los padres que comparten estos intereses suelen realizar mayor cantidad de actividades con sus hijos. Aquí se incluyen jugar videojuegos, ver series o películas online o asistir a convenciones y eventos tecnológicos.

¿Qué pasa con los hijos de padres no tecnológicos?

Sin embargo, también están los padres que no se interesan o no logran captar los usos de los nuevos aparatos. Las razones de esta aversión pueden ser diversas: desinterés, desconfianza, falta de conocimientos, etcétera.

Esto no quiere decir que la relación con sus hijos no tenga futuro; tampoco que está fallando en su misión de guardián de los pequeños. Simplemente, sus intereses serán distintos.

El lado malo de esto es que, en muchos casos, se perderá de poder compartir actividades que a los niños millennials les encantan. Además, no serán capaces de detectar los riesgos y amenazas de la web.

Pero también hay un lado bueno. En un mundo en el que todo se virtualiza y las pantallas aparecen como solución a todo, viene bien que alguien nos ‘baje’ al mundo real.

Entonces, estos padres tienen la habilidad de sacar a sus hijos al aire libre y de enseñarles otras habilidades. Cocinar, arreglar una bicicleta o construir un hogar para la mascota son ejemplos de ello.

Los padres tecnológicos pueden transmitir este gusto por los ordenadores a los niños.

Consejos

Si pretendes incluirte en el grupo de los padres tecnológicos para estar al tanto de lo último en este ámbito, recuerda los siguientes consejos:

  • Infórmate y lee sobre las últimas novedades.
  • Entiende sus entretenimientos y trata de involucrarte.
  • Estate atento a las redes sociales y el uso que tus hijos hacen de ellas.
  • Incorpora la tecnología a tu vida en lugar de quejarte por ‘cómo cambia el mundo’.

“En un mundo en el que las pantallas aparecen como solución a todo, viene bien que alguien nos ‘baje’ al mundo real”.

Como conclusión, la relación entre padres tecnológicos e hijos tecnológicos puede salir favorecida si se encuentra un punto en comun entre sus intereses. Además, una actitud positiva de los padres a estos elementos puede favorecer aún más su adopción por parte de los hijos.

Sin embargo, esta condición no es excluyente y pueden darse otros tipos de conexiones fraternales. La tecnología se coló en nuestras vidas, pero aún hay campos en los que el contacto humano sigue siendo vital; difícilmente esto cambie alguna vez.

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