Cómo orientar a nuestros hijos con capacidad de liderazgo

Amanda · 21 noviembre, 2015

Muchos niños nacen con la capacidad de liderazgo, aunque muchos también son formados en esta base para que se transformen en los triunfadores del mañana. Un niño puede nacer con un carácter independiente, fuerte y decidido; por eso hace falta que su conducta sea orientada de manera positiva para que se derive en un liderazgo acertado.

Sin embargo, los especialistas en la conducta han determinado según sus experiencias que los líderes se hacen, pues se van moldeando de acuerdo a la dinámica familiar, su desempeño en el núcleo y el reforzamiento que hace consolidar la confianza en sí mismos.
El niño que posee cualidades de líder no siempre es aquel que genera más complicaciones en la crianza, pero muchas veces estos rasgos se pueden relacionar con la rebeldía y la falta de disciplina. No hace falta que sean malcriados, groseros o violentos, pero su conducta es bastante autónoma.
Estos niños suelen ser aquellos que no atienden fácilmente a las peticiones de los padres y se desenvuelven independientemente de las normativas familiares, aun cuando no sean totalmente desobedientes. Pero no todos son iguales, por eso tal vez hasta ahora puede haber madres que han estado en desacuerdo con lo expuesto anteriormente.
Por consiguiente, debemos atender de maneras diferentes a nuestros niños, pero para orientar positivamente a los futuros líderes hace falta que las herramientas se encaminen sobre la misma base. Porque básicamente se expresa por medio de acciones similares, tales como la realización de actividades sin que se les haya pedido, tomar decisiones sin consultar o asumir la respuesta.

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Bases para orientar a los niños con capacidad de liderazgo

Aunque muchos padres puedan entender que es un problema tener a un hijo con las características de un líder, es preferible orientarlos antes que reprimirlos. Por lo general esta actitud nace con ellos o puede ser formada, pero lo más seguro es que no sea malintencionada; además ser un líder no es malo, siempre y cuando se dirija por la vía correcta.

Para orientar el liderazgo positivo o para comenzar a formarlo, podemos poner en práctica los siguientes consejos:

  • Siempre es importante enseñar con el ejemplo; por eso aunque no seamos nosotros mismos precisamente unos líderes, podemos forjar conductas que los hagan equilibrar sus acciones. Por ejemplo, ser solidarios, escuchar con atención, respetar a todos por igual, ser tolerantes, pacientes y pacíficos.
  • Adecuar los métodos de crianza, de manera que el niño pueda desarrollar sus aptitudes de líder, si mayor sobreprotección y/o represión. Siempre cuidando hacer valer la autoridad para que la disciplina no se pierda.
  • Apoyar su actitud sin halagos desmesurados. Para esto es preciso mantenerse atentos y observar cuando es preciso un estímulo discreto. Pero no se debe olvidar que el reforzamiento verbal es imprescindible, elogiarlo en público puede ser útil, pero solo cuando es justo.
  • Implementar herramientas basadas en los deberes de los niños que sirvan para que estos las ejecuten de manera independiente y según su propio estilo. Una lista de tareas diseñada especialmente para él, es una opción para que se desenvuelva por su cuenta, pero a la vez siguiendo directrices.
  • Hacer énfasis en la construcción de valores orientados al respeto de las ideas y la personalidad de cada quien, a fin de que sean capaces de apreciar el talento común. La solidaridad, el trabajo en grupo, la obediencia y la humildad, son claves para definir un liderazgo positivo.
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  • Incluirlos en la toma de decisiones ofrece un espacio para conocer su manera de pensar y expresar sus ideas, al tiempo que sirve para evaluar su desenvolvimiento y la confianza que siente en familia. También es útil para enseñarle a construir soluciones en grupo, saber escuchar y replantear las ideas de otros.
  • Los padres debemos respetar la personalidad de nuestros hijos, por eso no se aconseja reprimir las acciones de liderazgo que nuestro hijo ejecuten. Si por alguna razón estamos disconformes con la idea de tener un hijo con estas cualidades, antes que reprimirlo debemos reflexionar sobre la idea de cómo queremos que sean en el futuro y qué tanto lo puede favorecer esta actitud.
  • Es muy importante que los niños estén concienciados de cuáles son los riesgos que se pueden asumir cuando la iniciativa los embarga. Uno de los rasgos de las personas con capacidad de liderazgo, es que son hábiles en tomar la iniciativa, por eso se les debe orientar sobre las consecuencias y posibles peligros que puede representar una acción.