¿Qué actitud adoptar cuando tu hijo no está de acuerdo contigo?

19 septiembre, 2015

¿Qué hacer si tu hijo te lleva la contraria? El primer consejo puede parecer duro, pero es preciso entender que tu hijo tiene ideas propias y muchas veces, como sucede con cualquier individuo, estas son diferentes a las tuyas, lo cual, aunque no te guste, no es ningún pecado. 

Sí, ciertamente puede ser algo irritante que tu criaturita sea tan obstinada, pero comprende que está defendiendo su idea. ¿Quién no las defiende con pasión?

Siempre va a haber un momento en que un niño tenga una idea propia, la primera,  aunque sea errónea la va a defender a capa y espada hasta que entienda por qué no se le deja llevar a cabo “su idea”,  “su deseo”.

Esta situación, según la psicóloga Rosa Jove, es el origen de muchas rabietas y problemas de convivencia en el seno del hogar.  Pero antes de batallar es necesario comprender que los conflictos no los crea el niño por gusto, sino que estos son una parte imprescindible de su crecimiento, solo así estamos en situación de poder actuar de una forma más positiva.

Al defender sus ideas, tu hijo está independizándose, experimentando, razonando… lo cual hará de él un adulto con criterio propio, así que antes de censurarlo es mejor negociar, hacerle ver que es probable que esté equivocado; pero para llevar ese proceso a feliz término debes conservar la calma.

“Una mejor comprensión hacia el niño y más tranquilidad en la familia suelen ser un buen punto de partida para intentar mejorar las cosas”, recomienda la autora de varios libros sobre maternidad y psicología infantil. Si comprendes más a tu hijo, los problemas se minimizan, aconseja.

Además conviene pensar que, por lo general, la mayoría de los niños no tiene ideas propias que pongan su vida en riesgo. Es muy probable que quiera ponerse un pantalón que no combina con una camisa, lo cual atenta contra el buen gusto, pero nadie morirá por ello.

Pero si quiere tomar un cuchillo o emprender una actividad peligrosa, es vital explicarle, con argumentos que pueda entender según su edad, que puede hacerse daño con ese objeto. Si de trata de una situación en la que es necesario que te obedezca, entonces prueba con la técnica de los tres pasos: Primero, comprender al niño; segundo, educarle y explicarle qué es lo que se espera de él, y tercero, dejarle elegir sus propias soluciones.

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Límites y respeto de ideas propias

La crianza respetuosa propone ayudar al niño a  reconocer los límites connaturales de la convivencia, tu rol como padre es establecer límites y reglas claras, que los acompañes conscientemente en el importante proceso de reconocimiento de estos y la  disciplina. Los límites deben deben ser razonables y respetuosos con la integridad del niño como persona.

Intenta no gritarle, ni castigar ni golpear a tu hijo, recuerda que él puede razonar; al fin y al cabo el conflicto surgió porque está defendiendo una idea.

Hay expertos que recomiendan que en lugar de intentar convencerle de que está equivocado, expliques tu punto de pista empezando así: “Tienes toda la razón, pero desde tu punto de vista. Desde el mío…”

Esta  frase permite dar la razón a tu hijo y validar sus sentimientos al mismo tiempo que deja claro que no estás de acuerdo con él sin tratar de juzgar, imponer o convencer. Esto tiene el mágico efecto de acortar las distancias entre conversadores y de derribar barreras comunicativas, pues lo ayuda a bajar la guardia. ¡Y además funciona con los adultos!

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Deja que juegue

Otro dato importante, muchas veces los niños se tornan rebeldes porque están estresados. Ya sabes los efectos del estrés sobre ti, entonces imagina estrés. Para librarlos de él, déjalo jugar.

Jove, quien divulga la filosofía de la crianza con apego, resalta que el juego es una actividad imprescindible para el desarrollo y la formación del niño.

Las horas de juego lo ayudan a liberar estrés; cuyo efecto favorece la aparición de problemas de convivencia”, explica.

Vale tomar en cuenta que el hecho de que nuestros niños se aburran en exceso, ser demasiado estrictos y exigirles lo que no les hemos enseñado suelen ser los obstáculos más frecuentes para que todo vaya bien. Así que tomando en cuenta estos aspectos y manteniendo la calma para poder negociar con argumentos, seguro podrás librar cualquier batalla.

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