No sobornes a tus hijos para que coman verduras

María José · 1 abril, 2017

Parece que los niños nacen pensando que las verduras tienen un raro sabor y que como no son tan dulces como otros alimentos, es mejor no comerlos. Esta puede ser una dura batalla para muchos padres y madres que quieren que sus hijos disfruten de una buena alimentación y que tengan los beneficios de una nutrición saludable.

Pero sin lugar a dudas, puede ser bastante frustrante intentar que los niños coman verduras y que no haya manera. 

Algunos padres intentar ocultar las verduras en trozos pequeños, las trituran y crean purés, utilizan su creatividad para que a los niños les entre mejor por los ojos los platos de verduras…

Mientras que otros padres abogan más por un enfoque más estricto, negándose a que los niños se levanten de la mesa hasta que se hayan acabado todas las verduras del plato. Esta tampoco es la solución.

Para que los niños coman verduras deberán realizar una asociación positiva del alimento y del momento de las comidas. Si se les obliga a comer son que quieran hacerlo es probable que experimenten una relación poco sana con las verduras y que a la larga, dejen de comerlas porque no les gustan… Aunque no las hayan probado, solo por la mala relación que han asociado a comerlas.

Una alternativa que algunos padres utilizan para conseguir que sus hijos coman verduras es sobornar a los niños para que lo hagan. Algunos padres lo hacen con dulces o golosinas y otros van un paso más allá y pagan a sus hijos con dinero para que coman verduras. Este concepto de soborno en los niños para que coman verduras puede tener más problemas que beneficios.

Sobornar a los niños para que coman verduras no es sostenible a largo plazo

Un estudio en Estados Unidos en 2016 mostró que la técnica de sobornar a los niños con dinero para que aprendan a comer verduras no es eficaz.

Dos meses después de haber dejado de dar dinero o sobornos a los niños para que las coman, dejaron de hacerlo: si no hay soborno no se comen las verduras. Los niños que fueron incentivados de otro modo por un período de tiempo más largo seguían comiendo verduras aunque no hubieran incentivos.

La idea central es que los padres piensan que los niños que tienen la capacidad cognitiva suficiente para aprender a comer de forma saludable, también pueden aprender el valor del dinero. Pero después de un tiempo pueden aprender a comer verduras no por la recompensa, sino también por el hábito de comer sano. El dinero no es la solución, pero si el incentivo.

Verduras sin presión emocional

Para que los niños coman saludablemente, las verduras deben ser ofrecidas con frecuencia sin que sientan la presión o la obligación de que deben comérselas. No es necesario tener que sobornar a los niños para que coman las verduras, simplemente hay que exponerles a la verdura de forma habitual y si no las quieren comer, no presionarles a que lo hagan ni obligarles a ello.

La frase: ‘Si te comes las verduras tendrás postre’, puede ser un arma de doble filo para la educación saludable en la alimentación de los hijos. Los niños pueden entender que si comen las verduras (que es la comida que está muy mala), podrán comer otra comida que está más buena para ellos. Se les enseña a los niños de forma implicita, que sí, es verdad: las verduras no les gusta y el postre sí.

Hay que enseñar a los niños que las verduras sí gustan, que están buenas, que son saludables y que comerlas no tiene que ser un castigo ni tampoco se necesitan recompensas ni sobornos.

Para que los niños se acostumbren a comer verduras se deberá comenzar desde que son pequeños, ¡incluso desde el embarazo! Una mujer embarazada que come verduras estará transmitiendo el sabor a su bebé en el útero.

La formación de las preferencias alimentarias se inicia en el útero, y los primeros meses de vida son cruciales en el desarrollo de los hábitos alimenticios. Es necesario que los niños estén expuestos de forma habitual a comer verduras para que lo vean como algo habitual. Los pequeños necesitan como mínimo 15 veces a estar expuestos a las verduras para probarlas. ¡Así que solo necesitas mucha paciencia!