Por qué no quiero que mi hijo comparta sus juguetes

Inés Gómez · 5 agosto, 2017

No quiero que mi hijo comparta sus juguetes. Es cierto que a todos nos han enseñado desde pequeños que es lo correcto. Que es una buena forma de hacer amigos y socializar que, además, permite a a los niños probar diferentes juegos. En muchos colegios y guarderías existen incluso reglas al respecto, impuestas por las asociaciones de padres. Pero estas normas que tratan de mejorar el ambiente en clase, a veces resultan ser un poco injustas.

¿Qué ocurre cuando estas directrices se llevan al extremo? ¿Qué hacemos cuando se vulnera el derecho de nuestro hijo por el beneficio de otro niño? ¿Es compartir algo bueno, o malo?

Hay padres que no saben distinguir la diferencia entre compartir y exigir. Creen que sus hijos tienen derecho a todo, muchas veces pasando por encima de las necesidades de otros niños. No les explican que el mundo les va a dar muchas negativas a lo largo de su vida, y que nadie les va a poner una alfombra de terciopelo a sus pies.

Cuando compartir es algo tóxico

Hay un par de casos extremos en los que compartir puede derivar en comportamientos tóxicos. Esto sucede porque, la mayoría de las veces, los padres se comunican mal con el niño. O bien se le enseña sumisión ante cualquiera, o bien se le educa para exigir cualquier cosa que desee.

Niños sumisos

Hijo comparta 2

Son niños a los que se les ha enseñado a anteponer las necesidades de los demás antes que las suyas propias. Creen que, comportándose así, los demás niños querrán ser sus amigos. Lamentablemente, la mayoría de las veces prestan sus juguetes aunque estén jugando con ellos y se estén divirtiendo.

En casa les han enseñado que deben compartirlo todo, sin especificar que lo que él quiere también es importante. No es justo que tenga que renunciar a algo que le pertenece y que le gusta para dárselo a cualquiera solo porque al otro le apetece.

En el mundo adulto, una persona así sería tachada de sumisa y cobarde. Perdería muchas oportunidades en su vida laboral, sentimental y académica. Además, sería alguien frustrado e insatisfecho con su trayectoria vital, y permitiría que lo pisotearan.

Hay que enseñar a los niños a no renunciar a lo que quieren solo por una norma. Tienen el mismo derecho que los demás a negarse a hacer algo, y a que sus peticiones sean escuchadas. Compartir es bueno, pero saber decir NO, también.

Niños abusones

Estos niños han sido educados para saber defenderse a sí mismos y sus necesidades. Está muy bien que sepan hacer valer sus opiniones, pero nunca pasando por encima de las de otros. Deben saber que no pueden quitarle las cosas a otros niños porque sí, ni mucho menos pegarles o insultarles.

Por desgracia, muchos padres incrementan este comportamiento. Para ellos, que otro niño no quiera prestar el juguete a su hijo es un problema educativo externo. Solo piensan en sí mismos y que su hijo comparta o no, pasa a un segundo plano.

Si esos comportamientos siguen permitiéndose, al niño le va a ir muy mal. La gente de su alrededor no va a estar siempre para satisfacer sus necesidades, y va a acabar convirtiéndose en una persona egoísta y narcisista. Esta clase de gente es muy tóxica, y suele acabar sola y con problemas en todos los ámbitos de su vida.

Para evitar llegar a ese momento, los propios padres deben cambiar su conducta. Su hijo no es el centro del universo, y tiene que aprender a aceptar un no por respuesta. Si en casa ve de alguna forma esos comportamientos, también se deben cortar de raíz. Si al niño se le explican bien las cosas no tiene por qué acabar convirtiéndose en un adulto tóxico.

Hijo comparta 1

 

 

En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe

-Eric Hoffer-

¿Es malo que mi hijo comparta sus juguetes?

No, no es malo que tu hijo comparta. Como se menciona antes, compartir es algo sano y bueno, que fomenta la amistad y la complicidad. El problema aparece cuando no se tienen en cuenta la necesidades del propio niño o de las otras personas. No se debe pisotear a nadie para conseguir un objetivo. El niño debe aprender que compartir es bonito, pero que no siempre debe hacerse ante cualquier situación.