¿Cómo decir “no” a los niños de manera positiva?

Macarena 12 julio, 2017
A continuación te ayudamos a aprender a decirles que no a los niños de manera positiva y cómo esto puede favorecer sus relaciones interpersonales.

Comunicarnos de manera positiva con nuestros hijos no solo favorece el entorno familiar. También promueve mejores relaciones sociales con otros niños.

Hoy en día existen varios modelos de crianza positiva que apuestan por la creación de vínculos sanos, a través de una forma de comunicación constructiva y, sobre todo, amable. 

Enseñar a los niños a ser buenos es una labor mucho más fácil si reducimos al mínimo las negaciones. La mejor parte es que, tal como sostienen expertos en la materia, con esta práctica se obtienen más y mejores resultados en los más pequeños, que si mantenemos el ”No” para todo: ”No corras”, ”No hagas eso”, ”No grites”, ”No toques eso”.

Probablemente te pases días, tardes y noches pronunciando esa molesta palabra. Eso no solo te genera malestar, sino que te lleva con mayor facilidad a la frustración y a perder la paciencia.

Ahora bien, por imitación, los niños comenzarán a decir “No” a todo. Por esta razón es importante recurrir a otras técnicas. ¿Acaso no resulta angustiante recibir un ”No” de nuestros hijos como única respuesta a alguna pregunta? Por ejemplo: ¿Por qué no quieres ir conmigo a ver al perro?

El ”No” les limita, no les enseña a dar explicaciones y, por ende, tampoco les ayuda a ver el panorama desde una perspectiva constructiva y las posibles salidas a las distintas dificultades. Por ello, decirles ”No” a algo, sin dar explicaciones, no les enseña a pensar. 

Consejos para padres

”La educación no es preparación para la vida. La educación es la vida en sí misma”

-John Dewey-

La crianza debe hacerse de manera positiva.

Cuando reiteras la palabra “No”, transmites al pequeño un mensaje negativo. Y, ojo, no se trata aceptarlo todo. Al contrario, se trata de aprender a actuar, pensar y expresarnos de manera positiva.

Es necesario mantener el equilibrio en materia de decisiones. Ello contribuirá a fomentar una conciencia y responsabilidad sobre sus actos y sus consecuencias.

Además fomentará la autonomía e independencia del niño, y una buena autoestima. Por otra parte, conseguirás que los niños reduzcan el número de rabietas que tanto nos sacan de quicio.

Guarda ese duro y excesivo “No” para los casos más extremos y toma los siguientes consejos que te aseguran la implementación de normas de manera positiva y exitosa.

  • Siempre brinda una alternativa. Una buena idea es darle una opción para hacer, en vez de simplemente anularlo.
  • Explica qué podría suceder si no depone su actitud. El niño debe entender las consecuencias que supone su acción.
  • Desarrolla las normas de la casa y los motivos de su establecimiento. No te niegues dictatorialmente a que coma dulces o vea la tele todo el día. Expón los motivos para racionar su consumo y que comprendan y respondan a esos límites.
  • Posponer la petición. Si, por ejemplo, tu hijo quiere jugar contigo pero estás ocupado, solo expresalo. Entonces, dile que en otro momento lo harás y, desde luego, cumple ese compromiso.

Educar de manera positiva facilita mucho las cosas y ayuda a crear mejores ciudadanos para el día de mañana. El secreto radica en ser pacientes.

Hablar de manera positiva con otros niños

Cuando aplicamos las estrategias que propone la crianza positiva, los niños se benefician en múltiples aspectos. Uno de los más notorios es la interacción con otros niños (hermanos, primos, compañeros de clase, amigos, etcétera).

Al percibir un entorno armonioso en su núcleo familiar y participar dentro de una comunicación constructiva y, sobre todo, asertiva, los niños imitarán este modelo a la hora de relacionarse con otros niños de su edad. Así, indirectamente, el juego se enriquece y, a través del mimo, se crean buenos vínculos.

Es necesario enseñarles a comunicarse de manera positiva con otros niños.
Por otra parte, los niños se acostumbrarán a ”rechazar” o mejor dicho, prescindir de conductas y expresiones agresivas en el salón de clases. Esto quiere decir que, cuando vean que un compañero reacciona de una manera poco saludable, no le seguirán la corriente con facilidad e, incluso, puede que se pregunten: ¿Qué le pasa?, ¿Por qué hace eso?

Debemos aprovechar estas preguntas para reflexionar con nuestros hijos acerca de las situaciones (por supuesto, hay que tener en cuenta la edad del niño y la situación) y ayudarles a obtener las herramientas que necesitan para entender el por qué de las cosas y cómo pueden actuar.

Enseñarles a interactuar de manera positiva con otros niños ayuda a romper definitivamente con la cadena de negatividad y a conseguir un entorno amigable. En consecuencia, el proceso de aprendizaje se verá significativamente optimizado.

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