Los niños que se acuestan tarde sufren más trastornos

Leticia · 7 mayo, 2018
¿Cómo de importante consideras que es el descanso para tu hijo? Conoce los trastornos que pueden desprenderse de una recuperación insuficiente durante las noches.

La relación entre la falta de sueño y los diferentes trastornos de la salud es evidente. En el caso de los niños, además, se pueden crear malos hábitos de descanso. Sigue leyendo para descubrir por qué los niños que se acuestan tarde sufren más trastornos.

La rutina en el descanso es fundamental, ya que es un hecho que los niños que se acuestan tarde sufren más trastornos. Estos adquieren, desde el principio, malos hábitos de sueño que influyen en su salud.

A todos nos afecta el no dormir, pero cada etapa de la vida requiere un tiempo diferente para recuperar energía. No es lo mismo para un recién nacido que para un adulto.

Horas de descanso según la edad

La diferencia de horas de descanso según la edad es importante. A medida que vamos creciendo, pasamos de dormir entre 14-17 horas a necesitar solamente 7-8 horas en la adultez. En tanto, los niños en edad escolar necesitan una media de 10-12 horas de sueño.

Es natural que haya momentos determinados en los que estas necesidades se cambien de forma puntual. Lo importante es respetar los hábitos y el tiempo de sueño en todo lo que se pueda.

Según la edad, las horas estimadas de descanso son:

  • Bebés recién nacidos hasta 12 meses: lo recomendable es entre 11 y 14 horas por día.
  • Niños de hasta 5 años: entre 10 y 13 horas diarias.
  • Hasta los 13 años: entre 9 y 11 horas cada día.
  • Jóvenes de hasta 17 años: entre 8 y 10 horas por día.
Los niños que se acuestan tarde sufren problemas de aprendizaje.

¿Por qué los niños que se acuestan tarde sufren más trastornos?

Muchos trastornos tienen su origen en la falta de sueño, o en los malos hábitos de descanso. Cuando permitimos que los más pequeños se acuesten tarde, podemos favorecer trastornos de los siguientes tipos:

  • Insomnio. Al no ser educados en cuanto a higiene del descanso, los niños no terminan de interiorizar los patrones de sueño que favorecen su descanso. Así, acostarse tarde puede favorecer el dormir más ligero, despertarse a menudo y, en definitiva, no descansar.
  • Fatiga infantil. No respetar las horas de sueño hace que el niño se encuentre más cansado. La hora de despertar puede ser la misma a diario, por el colegio, o variar los días en los que no hay clase. En ambos casos, los niños no pueden mantener unas rutinas diarias y nocturnas estables, puesto que no han tenido su tiempo de descanso.
  • Apatía. Los niños que presentan este trastorno se encuentran en un estado parecido a la depresión. No tienen ganas de hacer nada ni se muestran interesados por nada. Su estado emocional se mantiene en un constante de baja energía, lo cual los lleva a estar más aislados.
  • Ansiedad. La falta de descanso continuado provoca en los niños cambios de humor y problemas de ansiedad. Los pensamientos que producen ansiedad en el pequeño se mantienen o se agravan con la falta de descanso.

“El arte del descanso es una parte del arte de trabajar”
John Steinbeck

Consejos para la hora de dormir

Siempre que sea dentro de unos patrones normales, se puede permitir que el niño trasnoche en algún momento. No se trata de mantener a rajatabla las normas sin excepciones, sino de ser flexibles en la medida en la que se pueda.

Los niños que se acuestan tarde son incapaces de cumplir con sus actividades cotidianas con el mejor rendimiento.

Tu hijo debe reconocer cuándo se está ante una excepción y cuándo hay que cumplir el horario diario. Como consejos que pueden ayudarte a guiarle en el aprendizaje del descanso, podemos enumerar:

  • Estabilidad en horarios. Acostarse a una hora y levantarse a otra. Tu hijo y tú podéis crear un horario que siempre tendrá a la vista. En él, apuntaréis la hora de dormir y la de levantarse en días de colegio y en días festivos para que sepa con seguridad cómo se desarrollará el día a día.
  • Ambiente relajante. La habitación debe ser un templo del descanso. Intenta evitar factores de distracción como la televisión o la videoconsola. Tu hijo tiene que encontrar en su habitación ese espacio especialmente diseñado para su descanso.
  • Preparándole para dormir. Antes de ir a dormir, tu hijo debe estar en situación de relajación. Debes evitar que se active demasiado con películas de acción o terror o jugando a los videojuegos. Para esto, ayuda la lectura o escuchar música suave.
  • Habla con él de su día a día. Todo pensamiento que le preocupe se quedará con él también a la hora de ir a dormir. Por eso, es recomendable que hables con él de todo lo que le preocupa, procurando que pueda acostarse en estado de relajación.
  • Vigila su alimentación. Es importante prestar atención a los alimentos que ingiere tu hijo; algunos son estimulantes, evitando que pueda dormirse con normalidad.

Como conclusión, debes prestar tanta atención a la rutina de descanso de tu pequeño como lo haces con la alimentación o el estudio. A la larga, los niños que se acuestan tarde sufren las consecuencias en su estado de ánimo y su rendimiento en las actividades diarias.