¿Es necesario que los niños tengan espacios y tiempo para el aburrimiento?

Fernando Clementin · 9 abril, 2018
Si tu hijo te repite muy a menudo que está aburrido, no deberías angustiarte. Por el contrario, le estás haciendo un bien al no ofrecerle todo lo que desea constantemente. Te contamos los beneficios de que los niños tengan ratos libres para aburrirse.

Durante muchos años, aburrirse ha sido casi una vocación de los niños. Como algo a lo que no pudieran escapar, siempre llegaba ese momento del día en el que planteaban su decepción por no tener nada para hacer. Aunque parezca extraño, estos espacios y tiempo para el aburrimiento son importantes para su desarrollo. ¿Cómo? Aquí te lo contamos.

Los padres de hoy se preocupan muchísimo —a menudo demasiado— por que a sus hijos no les falte nada. No solamente en lo que respecta a las necesidades básicas; también buscan ofrecerle todo lo posible en cuanto a oportunidades y gustos.

Es así que los niños se ven inscriptos en clases de todo tipo: fútbol, baloncesto, natación, inglés, piano y arte. Cuando llegan a casa, con tal de que no se “aburran” los padres los consienten con todo tipo de juguetes y dispositivos electrónicos. O al menos con esos que están a su alcance.

De este modo, se suprime una instancia muy relevante para la maduración de los niños: el contar con espacios y tiempo para el aburrimiento. Al contrario de lo que se cree, esto es bueno para ellos; nadie morirá por pasar unos ratos aburrido.

Beneficios de los espacios y tiempo para el aburrimiento

Permite conectarse con uno mismo

Es en los momentos en los que una persona no tiene “nada para hacer” cuando se hace preguntas del tipo: “¿Qué me gusta hacer para entretenerme?”; “¿Cuáles son mis actividades favoritas?”; “¿Con quién me gusta pasar el rato?”.

Dale a tu pequeño este espacio de autoconocimiento. Que se haga los cuestionamientos necesarios para saber sus preferencias, lo que no le gusta y encontrar sus pasiones. No es necesario que le digas nada ni le ofrezcas todo en las manos; deja lugar a su autonomía.

Los espacios y tiempo para el aburrimiento son buenos y necesarios para los pequeños.

Fomenta la creatividad

Muchas veces, encontrar algo que nos divierta implica poner a trabajar nuestra mente. Del mismo modo, también esto aplica para las ideas productivas.

No son pocas las ocasiones en las que nuestras mejores ocurrencias nos sorprenden tomando un descanso, en la bañera o incluso de vacaciones. A los niños les pasa lo mismo: solo debes dejarles espacios y tiempo para el aburrimiento; esto provocará un ellos la necesidad de encontrar una salida.

El argumento de los especialistas para este fenómeno es que, en realidad, nuestro cerebro produce alternativas constantemente. Sin embargo, cuando nuestro foco está dirigido a otra actividad, somos incapaces de percibirlas y las pasamos por alto.

Ayuda a salir del encierro y conectarse con otros

El aburrimiento expulsa a los niños de casa; prácticamente los lanza al patio, a la calle o al parque a explorar, ver qué hay y qué están haciendo sus amigos. En la actualidad, con tantos estímulos bombardeando al pequeño para atraer su atención, es esencial que tengan la oportunidad de salir a ver qué encuentran.

Además, es importante también para que combatan el sedentarismo. Estar aburrido y permanecer estático en una silla por lo general no van de la mano, por lo que el aburrimiento también es ventajoso en este sentido.

“Una generación que no soporta el aburrimiento será una generación de escaso valor”
—Bertrand Russell—

Consejos para los padres

  • Procura que los niños tengan a su alcance material para leer, juegos de ingenio y también un espacio al aire libre donde despejarse.
  • No planifiques todo su día; dales la oportunidad de disfrutar de un rato de no hacer nada. Esto, además, le servirá para aprender a administrar sus tiempos.
No dejes que tu niño pase todo el día mirando televisión, es necesario que tengan espacios y tiempo para el aburrimiento,

  • Regula el tiempo que pasan con el móvil —si tienen edad para poseer uno— o con las demás pantallas como la televisión, el ordenador y las consolas.
  • No darles la solución cuando plantean su aburrimiento. Hay que dejarlos que sean ellos mismos quienes encuentren una alternativa al estado que atraviesan.

Finalmente, también se debe remarcar que los niños aprenden de los padres constantemente. Entonces, si ven que nos pasamos el día corriendo de aquí para allá y con el móvil en la mano, es seguro que lo imitarán.

Lo ideal es justamente lo opuesto: déjate tiempo para disfrutar del placer no estructurado. Muéstrale que estás disponible para involucrarte en las actividades que a él se le ocurran y, sobre todo, interésate por sus ideas. Esta relación de afecto, al igual que los espacios y tiempo para el aburrimiento, es muy importante para ellos.