Neuroeducación en las aulas

Fernando Clementin 24 marzo, 2018
El cerebro es tan maravilloso que no para de asombrarnos. Recientemente, se ha instalado con fuerza la neuroeducación, que plantea involucrar sus diferentes áreas para lograr un aprendizaje más efectivo, con mayor concentración y más duradero para el alumno.

Los avances en cuanto al estudio del funcionamiento del cerebro han permitido desarrollar nuevas teorías en muchos ámbitos. Uno de ellos es la educación: la neuroeducación en las aulas gana cada vez más terreno.

¿De qué se trata? La neuroeducación o neurodidáctica es, básicamente, una perspectiva que plantea la inclusión de nuevas estrategias e incluso tecnologías educativas basadas en el funcionamiento del cerebro.

Con el fin de lograr una educación superadora, en cuanto a contenido y procedimientos, intervienen en ella la neurociencia, la psicología y la ciencia cognitiva, entre otras especialidades.

En otras palabras, se trata de una combinación de los estudios sobre la manera en la que el cerebro aprende, las conductas y las funciones de la mente humana y los procesos de aprendizaje.

¿Por qué es útil la neuroeducación en las aulas?

El aprendizaje es uno de los procesos más complejos que lleva a cabo el cerebro. El motivo es que no se ejecuta en un área en particular, sino que se basa en la conectividad de las neuronas; pueden ser nuevas o reacomodamientos de otras ya existentes. A esto, la neurociencia lo llamó plasticidad cerebral.

Los expertos en neurociencia plantean que la educación debe ser capaz de involucrar la mayor cantidad de áreas posibles para hacer el aprendizaje más efectivo. Será necesario ejercitar, entonces:

  • El raciocinio.
  • Las emociones.
  • La toma de decisiones.
  • La memoria a corto y largo plazo.

David Bueno, investigador de genética y especialista en neurociencia de la Universidad de Barcelona, afirma que esto es de suma importancia durante la adolescencia. Es porque en esta etapa se crean más conexiones cerebrales nuevas.

Asimismo, como el estrés atenta contra estas funciones, la presión académica creciente afectará el rendimiento del estudiante y desestabilizará este mecanismo.

En su búsqueda por determinar una manera ideal de presentar el aprendizaje, la neurociencia ha logrado interesantes descubrimientos.

Uno de ellos, por ejemplo, es que la parte ejecutiva —la que toma decisiones, nos hace concentrar y permite memorizar— está ligada al funcionamiento de otra parte del cerebro llamada amígdala. Esta última tiene que ver con las emociones.

¿Cómo se relacionan? Fácil: como la amígdala controla las emociones, es capaz de potenciar esta función ejecutiva. Cuando algo nos gusta, somos capaces de concentrarnos mucho más y lo recordamos mejor.

La neuroeducación en las aulas sugiere priorizar la práctica para motivar a los alumnos.

Otros planteos de la neuroeducación en la educación

1. La experiencia enseña más que la palabra

Al igual que otros métodos de enseñanza, la neuroeducación sugiere que los estudiantes se benefician más de las actividades prácticas que de las teóricas.

Cualquier actividad que implique relacionarse con la realidad práctica, sea dentro o fuera del aula, colaborará a mejorar el aprendizaje.

2. Las neuronas espejo son fundamentales

Este tipo de neuronas son las que nos permiten imitar acciones y así aprender. Las usamos prácticamente cada vez que aprendemos algo. Lo hicimos cuando empezamos a caminar y también puedes haberlo hecho hoy mismo, al copiar un paso de baile que viste en un video.

Los expertos en neurociencia plantean que la educación debe ser capaz de involucrar la mayor cantidad de áreas posibles para hacer el aprendizaje más efectivo.

Las neuronas espejo permiten educar a través del ejemplo, así como también habilitan la empatía para con los demás. Como ser social, el ser humano se ve beneficiado por la educación colectiva y en colaboración.

Se ratifica, asimismo, lo que comentamos en el punto 1: se puede extraer mucho más de aquello que vemos y presenciamos que de la lectura de un libro.

3. La creatividad en el proceso educativo

Durante muchos años, este aspecto de las capacidades ha sido dejado de lado poner el foco sobre las habilidades lógicas. No obstante, el uso de la neuroeducación en las aulas supone apelar a estas actividades para despertar el interés, la pasión y la motivación.

Por ello, los especialistas desaconsejan el hecho de que el alumno permanezca sentado en el aula durante horas.

Por el contrario, la realización de actividades que despierten su interés —preferiblemente al aire libre— oxigena su cerebro y favorece el establecimiento de nuevas conexiones neuronales. Esto se hace mediante una hormona llamada irsina, que va desde los músculos hasta el cerebro.

La neuroeducación en las aulas apela a la motivación de los alumnos.

Ejercicios de neuroeducación en las aulas

Ahora bien, ¿cómo es posible aplicar todo lo anterior en un salón repleto de pequeños? Existen muchas actividades; la mayoría de ellas se centran en el ‘aprender haciendo’ como método motivador y acelerador de la plasticidad neuronal.

Los ejercicios de neuroeducación en las aulas buscan despertar diferentes áreas del cerebro y ponerlas a funcionar. Esto se logra despertando la curiosidad del niño o joven, planteando cuestiones que le interesan y sacarlo del ámbito de la ‘obligación’, que le resulta totalmente desmotivador.

Estos ejercicios, además, se programa en periodos de tiempo dependientes de la edad del alumno. De esta manera, el docente se asegura que obtendrá el máximo de atención y motivación por su parte.

También es necesario considerar lo que le gusta a cada uno, por lo que variar la temática (cocina, narración de historias, matemáticas, actividades físicas) es necesario.

La neuroeducación en las aulas impulsa varios cambios con respecto a la metodología usada actualmente.

Sus beneficios están a la vista: poner en funcionamientos las distintas áreas del cerebro involucrando las emociones y la imitación puede marcar la diferencia a favor del aprendizaje.

Te puede gustar