Las hormonas del estrés son superiores en niños obesos

Amanda Sánchez Peralta·
29 Febrero, 2020
La cantidad de niños obesos ha aumentado de forma preocupante en los últimos tiempos. Descubre el importante componente hormonal que tiene esta condición.

La cantidad de niños obesos en el mundo ha aumentado preocupantemente. La obesidad en los hijos es un problema grave para toda la familia, porque se trata de la alimentación de los más pequeños. Es importante que los niños tengan una buena nutrición y, a este respecto, se pueden cometer errores. Querer que los hijos coman bastante para que parezcan bien alimentados, no es la solución.

La obesidad se genera tras la mala obtención de nutrientes y grasas excesivamente altas. Estos elementos conllevan un aumento de peso rápido e inadecuado. Como consecuencia, se pueden presentar numerosas enfermedades en los niños, estas especialmente provocadas por un factor hormonal.

El cortisol es una hormona que se libera como respuesta al estrés, la cual incrementa el nivel de azúcar en la sangre que se deriva del colesterol. Es decir, puede producir obesidad, y por esta razón es común en personas que tienen malos hábitos alimenticios. La acumulación de esta hormona en la sangre puede provocar problemas de salud al pasar el tiempo.

¿Los niños obesos sufren de estrés?

De acuerdo con los estudios en el Hospital Infantil holandés Erasmus MC-Sophia, los niveles de cortisol son elevados en niños obesos. Los resultados fueron publicados por la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. Dicha investigación seleccionó a 20 niños con sobrepeso y 20 niños de peso normal, entre los 8 y los 12 años.

El procedimiento consistió en medir los niveles de cortisol recolectando muestras de cabello. Se demostró que los niños obesos sufren de mucho estrés. Y, además, presentan niveles más elevados de esta hormona que aquellos niños con un peso adecuado.

Sin embargo, no se sabe a ciencia cierta qué es lo que causa que los niveles de cortisol se disparen en los niños que sufren obesidad. Se desconoce si acaso sufren estrés psicológico o si sus cuerpos manejan de manera diferente las hormonas del estrés.

Lo que sí se sabe es que la obesidad trae muchas malas consecuencias a futuro, ya sea a corto o a largo plazo. Especialmente problemas cardiovasculares, diabetes e hipertensión, entre otras.

Consecuencias del estrés en niños obesos

Tanto el estrés como la obesidad son afecciones que por sí mismas pueden traer consecuencias graves a la salud. No obstante, la combinación de ambas agrava el pronóstico. Dado que se ha descubierto que, posiblemente, las hormonas del estrés generan obesidad infantil, el panorama empeora.

Entre las principales consecuencias de este problema en los niños obesos tenemos:

  • Problemas en los huesos y articulaciones. Con sobrepeso aunque los huesos son muy fuertes, no pueden aguantar mucho, por lo que pueden aparecer dificultades para trasladarse o moverse.
  • Dificultad para respirar. Este problema conduce a una falta de ejercicio físico a causa de molestias respiratorias, fatiga o cansancio. Enfermedades como el asma también son frecuentes en estos casos.
  • Inconvenientes al dormir. El insomnio está muy relacionado con la postura y la respiración, por lo que pueden sufrir apnea del sueño.
  • Hipertensión. Se produce como consecuencia de los altos niveles de colesterol, el cual aumenta con el consumo de alimentos elevados en grasa y azúcar.
  • Diabetes. Es provocada por los niveles de azúcar altos, mayormente diabetes tipo 2.
  • Enfermedades cardiovasculares. Existe propensión a infartos o accidentes cerebro vasculares.
  • Pubertad precoz. En las niñas obesas se adelanta el momento de la pubertad. Además pueden tener ciclos menstruales irregulares.
  • Depresión, baja autoestima, decaimiento a nivel emocional por discriminación social.

¿Qué podemos hacer?

Si eres padre de un niño con sobrepeso, debes empezar a darle una dieta adecuada para conseguir su peso normal.  Para lograrlo trata de servir porciones de comida de tamaño razonable, e implementa una dieta rica en frutas y verduras. Limita el consumo de azúcar y grasas saturadas y proporciona alimentos ricos en proteínas como la carne, el pescado o las legumbres. Igualmente, anima a tu hijo a beber mucha agua y practicar actividad física de forma regular.

Cabe destacar que la obesidad, cuando se manifiesta en la infancia, puede persistir hasta la edad adulta. Si no  abordamos el problema a tiempo y permitimos que llegue a la pubertad, puede ser tarde para ayudarle. Por ello no dudes en cuidar la alimentación de tu hijo y en evitarle, en la medida de lo posible, el estrés excesivo.

  • Molina, T. (2009). Desarrollo puberal normal: Pubertad precoz. Pediatría Atención Primaria11, 127-142.
  • Azcona, C., Patiño, A., Ramos, M., Ruza, E., Raggio, S., & Alonso, L. (2000). Obesidad infantil. Revista de Medicina de la Universidad de Navarra, 29-44.