Mostrar cariño a tu hijo no significa ser permisivo

Agetna 18 noviembre, 2016

Mostrar cariño a tu hijo es la manera de educarlo bien, prepararlo para la vida. Según el cariño que le ofreces será su inteligencia emocional, amor propio y seguridad en sí mismo; tendrá valor para afrontar los problemas que se le presentarán en el camino y se sentirá querido.

Debe saberse que se hace grande un corazón, se enriquece la mente, cuando se tiene apoyo y afecto de sobra y puede contarse con personas que saben amar. Porque el ser humano, aun cuando se mantenga rodeado de las más preciadas riquezas económicas, necesita sentirse protegido, valorado, amado, para crecer feliz.

Sí, dale todo el cariño que puedas al niño que hace pocos años trajiste al mundo y a ese que ve en ti a su guía, su ejemplo, su puerto seguro. El cariño que le ofreces no tiene nada que ver con que te comportes como un padre flojo, falto de carácter o permisivo.

Quédate con nosotras para que entiendas por qué el modelo de “Padre exigente, dictador, y rudo” está errado, tanto como que: “si educas a tu hijo con afecto lo malcrías, lo vuelves ñoño, o lo conduces al irrespeto.”

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Un padre permisivo

Un padre permisivo es aquel que no pone la suficiente autoridad en casa. Pero ¡ojo!, con autoridad no nos referimos al castigo, las prohibiciones, el maltrato, los gritos… Muy contrario a lo que pueda pensarse, miedo, no es autoridad.

Debes saber que un padre alcanza la plena autoridad cuando ejerce influencia sobre su hijo gracias al prestigio que ganó ante sus ojos. Esa autoridad es la que faculta al progenitor para mandar, decir cómo hay que hacer las cosas y llamar la atención del niño, cada vez que sea necesario.

Eres permisivo, por ejemplo, cuando no pones reglas que ayuden a tu hijo a entender sobre convivencia y respeto mutuo; o todas las veces que le dejas pasar sus majaderías dejándote guiar por la errada idea de: “¡es un niño!, ya aprenderá y se comportará mejor cuando crezca”.

Si no le señalas los límites de su comportamiento, lo guías, no le das evidencias de sus errores y le pides corregirlos, o permites que te falte al respeto…

Cuando lo secundas en sus mentiras, accedes a que robe los juguetes de sus amigos, lo dejas faltar a clases solo porque es lo que quiere hacer, y lo apañas en sus malas acciones… eres permisivo, eres un mal padre.

Un padre todo amor

Un padre todo amor es ese que en materia emocional puede colocarse a la misma altura que una madre. Aunque si bien no pocas personas, incluyendo los mismos hombres, plantean que como el amor de madre no hay otro en la vida; el amor de padre también puede ocupar escaños cimeros.

A un hombre le es fácil amar a su criatura cuando se ocupa de ella, conviven juntos, y participa directamente en su crianza. Sin importar que su rol principal sea el de llevar la comida a la mesa, muchos padres del mundo colaboran con el cuidado y todas las faenas relacionadas con el nuevo miembro, incluyendo el juego.

rol de papa

Papá sigue siendo mentor y ejemplo de respeto, aun cuando abrace fuerte y bese en las mejillas; ríe, juegue a las escondidas y se disfrace de payaso solo para divertir a su pequeño.

No por sentimental y cariñoso un padre se vuelve menos hombre o pierde credibilidad ante su hijo.

Porque un padre es confianza, bondad, seguridad, protección, ayuda, afecto, abrazo, mimos, consejo el vocablo: padre, merece llevar estos adjetivos adheridos a él.

Un padre todo amor, con el mismo vigor que señala y amonesta, pasa la mano y perdona.

Mostrar cariño a tu hijo no significa ser permisivo

Papá, que no te falte el amor para convertirte en una, o la figura de apego que tu pequeño tanto necesita; ni las energías para dedicarle tiempo de calidad, aun cuando precises esas horas para descansar.

Que los años te sigan premiando con esa paciencia innata que tienes y toda la bondad que se desborda en tu corazón cada vez que te toca aclararle un “por qué” y enseñarle algo.

Nuestro más ferviente deseo es que continúes cosechando el cariño que siembras, junto a la buena educación que le ofreces; siendo el hombre y el padre, que él tanto aprecia.

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