Miedos evolutivos en la infancia

11 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la pedagoga Marta Crespo Garcia
Los miedos nos acompañan durante toda la vida. Algunos persisten y otros aumentan, disminuyen o dan paso a unos nuevos. Cada etapa de la vida está marcada por sus propios temores.
 

Es normal que los niños experimenten miedos durante su infancia. Los miedos evolutivos en la infancia son transitorios y no tienen mayor importancia. Suelen desaparecer por sí solos y, raramente, llegan a convertirse en un problema.

A continuación, hablamos de los miedo evolutivos que surgen en cada etapa infantil y sobre algunas pautas que hay que tener en cuenta a la hora de ayudar a los pequeños a hacerles frente.

Miedos evolutivos en la infancia

Niño escondido detrás de un árbol debido a sus miedos evolutivos.

¿Qué es el miedo?

El miedo es una de las seis emociones básicas del ser humano. Los miedos nos avisan sobre un peligro real o imaginario y originan respuestas defensivas y protectoras. De hecho, actúa como mecanismo de defensa.

Todos, alguna vez en nuestra vida, hemos sentido miedo. Según los autores Sassaroli y Lorenzini, si una especie no fuera capaz de experimentar miedo, se extinguiría rápidamente al no poder darse cuenta a tiempo de los peligros, ni poder reaccionar ante ellos. Así pues, el miedo se considera un fenómeno adaptativo y protector.

 

Por lo tanto, es normal que los niños experimenten miedos durante su desarrollo. Estos miedos evolutivos no tienen mayor importancia, suelen desaparecer por sí solos y, raramente, llegan a convertirse en un problema.

Sin embargo, en algunos casos extremos, los miedos pueden afectar al desarrollo del niño. Pueden convertirse en un problema, incluso en un trastorno o fobia, que repercutirá en su desarrollo afectivo.

Aspectos que inciden en la aparición evolutiva de los miedos

Algunas características del desarrollo infantil y del contexto donde se desarrolla el niño contribuyen a explicar la aparición de algunos miedos evolutivos. Su crecimiento, su aprendizaje, la evolución del sistema nervioso y el desarrollo de la capacidad perceptiva, hacen que el niño tenga una mejor percepción de los peligros y, por lo tanto, del miedo.

Otros aspectos que inciden en la aparición evolutiva de los miedos son

  • La capacidad simbólica y de representación. El niño recuerda experiencias desagradables y es capaz de prever que pueden repetirse.
 
  • Información y percepción acerca de la realidad que le rodea y las advertencias de los adultos.

Miedos evolutivos

Los miedos infantiles aparecen, en muchas ocasiones, sin ninguna razón aparente. Se desarrollan según una secuencia evolutiva predecible y acaban desapareciendo con el paso del tiempo.

Los primeros miedos infantiles son instintivos e innatos. Están presentes nada más nacer. Por ejemplo, el miedo a los ruidos fuertes, el miedo a caer, a la oscuridad, a los extraños… Estos miedos vienen determinados biológicamente, aunque no son inmutables. Incluso algunos de estos miedos innatos perdurarán en la edad adulta.

A medida que el niño crece y se desarrolla, aparecerán otros miedos. Muchos de estos miedos siguen siendo instintivos, mientras que otros dependen de aprendizajes y experiencias individuales y sociales.

Etapas de los miedos evolutivos en la infancia

A continuación, hablaremos de las diferentes etapas de los miedos evolutivos en los niños.

 
Niña con miedo abrazada a la pierna de su padre.

De los 0 a los 12 meses

El niño, nada más nacer, ya experimenta reacciones de miedo ante estímulos concretos y delimitados. Aparecen respuestas de miedo ante ruidos intensos y súbitos, ante a pérdida brusca del sustento y ante cualquier estimulación muy intensa. Estas respuestas son universales, incondicionadas y, por lo tanto, filogenéticas.

A partir de los 6 meses, el niño siente miedo al separarse de sus padres o de sus figuras de apego. También aparece el miedo a las personas extrañas, otra reacción considerada por muchos autores como universal e innata.

De 1 a 2 años

Se mantienen los miedos anteriores. Además, desde el primer año, los objetos y situaciones que producen miedo en los niños se van incrementando. El pequeño de un año tiende a reaccionar con temor ante estímulos intensos y desconocidos.

 

De 2 a 4 años

A los dos o tres años, los animales aparecen como objetos de temor para algunos infantes. También, comienzan a tener miedo a la oscuridad, a las tormentas y a los médicos. Siguen teniendo miedo a separarse de sus padres y a la oscuridad.

De 4 a 6 años

Sobre los cuatro o cinco años, los temores más frecuentes se refieren a personajes fantásticos e imaginarios, a las pesadillas o a quedarse solos. Igualmente, siguen manteniendo los miedos de la etapa anterior.

A partir de los cuatro o cinco años, la influencia de factores culturales y educativos son decisivos en la aparición y desarrollo de los miedos infantiles. Los niños, a través del aprendizaje (observacional, condicionamiento, etc.) y del contagio afectivo de sus padres, educadores y otros adultos, van adoptando, en gran medida, el miedo.

De 6 a 8 años 

Hacia los siete u ocho años, se radicalizan más temores. El desarrollo intelectual del pequeño, junto con las experiencias vividas, provoca nuevos miedos. Aparece el temor a la desaprobación social, al ridículo o a la muerte; no tanto a su propia muerte, sino a la de sus padres.

 

De 8 a 10 años 

En este periodo siguen temiendo al ridículo. Empiezan los miedos a los exámenes y a los suspensos. Temen a las riñas y a los conflictos graves entres los padres.

A partir de los 10 años

A partir de los nueve o diez años, y de los catorce en adelante, se reducen significativamente los miedos que tenían hasta los seis años. Sin embargo, los de la etapa anterior se mantienen y aparecen otros nuevos.  miedos.

Los nuevos temores estarán relacionados con el miedo a las críticas y al rechazo por sus iguales. Asimismo, tienen miedo al fracaso escolar, a las catástrofes, a los accidentes, a las enfermedades, a la muerte, etc.

Niño asustado tapándose las orejas.

En este sentido, el desarrollo madurativo hace que los miedos comiencen a disminuir. Los niños desarrollan nuevas capacidades cognitivas y motrices, y van aprendiendo estrategias para afrontar sus miedos. Asimismo, los niños van tomando conciencia de que algunas cosas no son reales ni posibles. Poco a poco, van adquiriendo seguridad y autocontrol.

 

En este proceso, el ambiente educativo en el que el niño se desenvuelve es fundamental. Las pautas educativas que se utilicen en presencia de los miedos van a acelerar su superación o, por el contrario, a entorpecerla.

Algunas pautas a tener en cuenta para abordar el miedo infantil

El papel de la familia y los educadores, junto a las pautas educativas, juegan un papel imprescindible en la remisión de los miedos infantiles. A continuación, presentamos algunas de estas pautas:

  • Ofrecer un ambiente general de seguridad afectiva.
  • Mantener un clima de tranquilidad y firmeza.
  • Fomentar la independencia del niño.
  • Evitar la utilización del miedo como factor disciplinar.
  • No coaccionar al niño para enfrentarse con el objeto temido.
  • Intentar no reforzar cuando el niño tiene miedo.
  • No dramatizar la situación de miedo.
  • Elegir cuentos protagonizados por niños que se enfrentan a sus miedos y los vencen.

Respecto a los miedos evolutivos en la infancia, hay que tener en cuenta…

 

En cuanto a los miedos, hay que señalar que, desde los dos a los catorce, prácticamente todos los niños experimentan algún miedo específico y concreto. Estos temores van desapareciendo por sí solos y son reemplazados por otros nuevos. En raras ocasiones llegan a convertirse en un problema.

No obstante, los miedos que se consideran “normales” no son los mismos en todos los niños de una misma edad ni en cantidad ni en intensidad. Además de la etapa evolutiva, en la aparición de los miedos intervienen variables tales como las diferencias individuales (de personalidad), diferencias culturales, de raza, de sexo, entre otras.