Mi hijo consume drogas, ¿qué debo hacer?

Mónica Heras Berigüete · 29 octubre, 2018
Aceptar la situación y decidirse a afrontarla con valentía es el primer paso. Vamos a poner las cartas sobre la mesa para encontrar la mejor forma de ayudar al joven con problemas de adicción.

Cuando llega la adolescencia, el consumo de drogas es uno de los dolores de cabeza al que se enfrentan la mayoría de los padres. Por un lado, cada vez es más fácil acceder a ellas y por otro, es una etapa en la que los adolescentes están buscando su identidad; por ende, la necesidad de aceptación es muy grande y, en ocasiones, pueden ser influenciables por el medio.

En resumen, los adolescentes son el grupo más vulnerable al consumo de estupefacientes. Lo cierto es que se trata de una etapa de desarrollo físico, emocional, psicológico y sociológico; de ahí que sean más sensibles a caer en cualquier tipo de adicción.

¿Por qué mi hijo consume drogas?

Imitación

Es muy frecuente que los jóvenes hagan lo mismo que ven en su entorno, y no solo hablamos de sus amigos. Si hay alguna predisposición en la familia o han visto que el consumo de drogas legales o ilegales se daba con normalidad, es muy probable que también lo hagan.

Falsa fortaleza

Han crecido, su cuerpo ha cambiado y creen que son los reyes del mundo, que nada puede con ellos. Suelen pensar que tienen el poder en sus manos, aunque pueden estar muy asustados ante tantos cambios. Por eso, se atreven a probar y creen que son capaces de controlarlo en todo momento.

Rebeldía

Están midiendo hasta dónde llegan sus propias fronteras, quieren encontrar su individualidad lejos de la familia y es el momento de experimentar cosas nuevas. Lo primero que debes hacer es comprobar si realmente tu hijo está consumiendo algún tipo de droga, una sospecha no es suficiente para actuar y si te equivocas, podrías dañar su confianza.

Si crees que tu hijo adolescente bebe alcohol, hablar con él será un paso primordial.

Algunas señales de alerta

Estos son indicios en el comportamiento de tu hijo que pueden indicarte que algo está ocurriendo:

  • Más sueño de lo normal.
  • Irritabilidad y mal humor, que incluso llega a los arranques de ira.
  • Fíjate en sus ojos y en el tamaño de sus pupilas, si están dilatadas o son demasiado pequeñas.
  • Conductas atípicas, como mentir o robar.

Sí, estoy segura, ahora ¿qué hago?

Por supuesto, este es un momento muy duro para toda la familia. Es normal que sientas angustia, impotencia, desesperación, tristeza, rabia e incluso culpa. Sin embargo, es necesario actuar.

Habla con él

Procura no dramatizar demasiado ni hacerlo sentir culpable. No caigas en frases del tipo “me has decepcionado”; eso no haría más que empeorar la situación. Necesitas que confíe en ti para que te deje ayudarlo, por lo que vas a tener que aportar una dosis extra de empatía.

Necesitas saber cómo es el consumo que hace tu hijo. Si lo ha probado una sola vez, es ocasional o lo hace con cierta frecuencia. Esto requerirá de su honestidad y de cierto seguimiento de tu parte.

“Los jóvenes suelen pensar que tienen el poder en sus manos, aunque pueden estar muy asustados ante tantos cambios. Por eso, se atreven a probar y creen que son capaces de controlarlo en todo momento”

Busca ayuda

Debes tener muy claro que no es una situación que se pueda afrontar sin expertos que apoyen y aconsejen a toda la familia. Tú necesitas tener toda la información acerca de la droga que tu hijo consume. Cómo le puede afectar, qué tipo de adicción provoca, etc.

No vale con saber que las drogas son malas. Necesitas entender bien el daño que le está haciendo a su cerebro, a su sistema circulatorio, al aparato respiratorio y a nivel psicológico.

Ten en cuenta que no es lo mismo que tú le expliques a tu hijo el daño que se está haciendo a que lo haga un profesional. Acude al centro de salud; allí, el médico le explicará los riesgos y le hará análisis y una evaluación para derivarlo a algún especialista en caso de que fuera necesario.

La ayuda psicológica también resulta primordial, no solo para él, sino para los que están conviviendo con el problema: padres y hermanos. Es un momento muy difícil y el núcleo familiar se resiente.

Si mi hijo consume drogas, debo hablar con él y manifestarle todo el apoyo de la familia para salir de la adicción.

Una vida saludable

Ahora más que nunca, tu hijo necesita implementar hábitos saludables en su rutina:

  • Comida sana y nutritiva.
  • Ingerir mucha agua.
  • Fomentar alguna actividad física, como la práctica de un deporte.
  • Buscar alternativas, pasatiempos, una nueva inspiración.
  • Cuidar que duerma lo suficiente.

Debes tener muy claro que es el momento de poner límites muy marcados, firmes y amorosos. No es un juego, y tu hijo necesita saber que lo que está haciendo puede tener consecuencias graves. Por otro lado, tu amor y comprensión serán más importantes que nunca, así que muéstrate compasiva y abierta a escucharlo siempre.