Mi hijo anda de puntillas, ¿es un hábito o un problema?

Si ves a tu hijo andar de puntillas, es necesario observarlo. En algunos casos puede ser un hábito temporal, pero en otros puede tratarse de un problema de salud.
Mi hijo anda de puntillas, ¿es un hábito o un problema?
Maria Elisa Lisotti Luppi

Escrito y verificado por la fisioterapeuta Maria Elisa Lisotti Luppi el 23 mayo, 2021.

Última actualización: 23 mayo, 2021

Si tu hijo anda de puntillas, es posible que te preguntes si es un hábito o un problema. A medida que el niño comienza a desarrollarse, logra sentarse solo. Luego, adquiere la bipedestación y, alrededor del primer año, comienza con sus primeros pasos.

Algunos pequeños caminan apoyando la punta de los pies, sin apoyar el talón. Es esperable que suceda en los primeros meses desde que aprenden a caminar. Suele suceder durante pocos meses y luego esa forma de caminar desaparece de manera espontánea. Si esto persiste más allá de los 2 o 3 años, predispone a graves complicaciones en los músculos posteriores de las piernas. Así como deformidades en los pies y consecuentemente alteraciones en la columna vertebral.

Posibles causas de andar de puntillas

Como decimos, cuando el niño aprende a pararse y dar los primeros pasos, es esperable que por unos pocos meses ande de puntillas. Alrededor de los 2 años de edad, adquiere mayores habilidades motoras y esa forma de caminar suele desaparecer. A continuación, detallamos algunas de las posibles causas de que esto perdure en el tiempo:

Niño caminando de puntillas.
  • Contractura de los músculos gemelos: se puede sospechar de un síndrome que muestra un retraso en el desarrollo motor. Este gesto mantenido en el tiempo lleva a una retracción de los músculos posteriores de las piernas del niño.
  • Retracción congénita del tendón de Aquiles: es poco frecuente. Sin embargo hay niños que andan de puntillas por una acortamiento de este tendón desde su nacimiento.
  • Enfermedades neuromusculares: pueden ser congénitas o pueden desarrollarse durante la infancia. Algunas enfermedades neurológicas van acompañadas de un acortamiento de los músculos posteriores de las piernas.

Entre los factores que perjudican al desarrollo de una manera correcta de caminar se encuentra la caminata a mayor velocidad. Así como también andar con ayuda de las manos de la madre o el padre cuando aún no logra caminar por sí solo.

Es importante observar al niño en el momento en el que anda de puntillas e indicarle la manera correcta de caminar. Prestar atención a si es capaz de revertirlo en el momento, si lo realiza con dificultad o si no es capaz de apoyar voluntariamente toda la planta de pie.

También es importante mirar si lo hace de un solo lado o con ambos pies. No es solamente el tipo de apoyo lo que afecta a la salud del pequeño, sino toda la alteración biomecánica que desencadena una marcha alterada.

¿Es normal que mi hijo ande de puntillas o tengo que hablar con el médico?

Si tu hijo anda de puntillas, es necesario realizar una consulta con el médico. Es posible que el pequeño lo haga recreativamente en un principio. Debe ser controlado para que no se establezca la contractura. En caso de permanecer durante más tiempo, será cada vez más difícil de tratar.

Caminar sobre las puntas de los pies durante meses o años puede producir limitaciones en sus movimientos en un futuro. Cuanto más tiempo se deje pasar, más se establecerán las alteraciones. Estas perjudicarán el desarrollo de los pies y la postura, tanto estática como dinámica.

Además, esto conlleva a mayores complicaciones, como disfunciones en la marcha y alteración del equilibrio, por lo que implica mayor probabilidad de caídas. Además de calambres, dolores nocturnos y dificultades con el uso del calzado. Todo esto influye directamente en la calidad de vida y de desarrollo del niño.

Tratamiento

La terapia a realizar si tu hijo anda de puntillas dependerá de la causa por la que lo esté haciendo. Si después de la consulta con el pediatra no se encuentran alteraciones neurológicas o traumatológicas estructurales, el tratamiento será conservador. El objetivo del tratamiento estará enfocado en evitar la retracción muscular y mejorar la postura de la columna vertebral.

El fisioterapeuta lo evaluará y diseñará un plan de tratamiento en el que se incluyan ejercicios de elongación de los músculos posteriores de las piernas. Así como ejercicios para mejorar la propiocepción, ejercicios posturales y actividades que mejoren su conciencia corporal.

Niño que anda de puntillas.

Asimismo, se educa a los padres con pautas a realizar en el domicilio y precauciones que hay que tener en cuenta. El tratamiento debe ser precoz, con un equipo multidisciplinario, enfocado en reeducar la marcha alterada en el niño.

En caso de que existan causas traumatológicas estructurales o alteraciones neurológicas, el pediatra derivará con un médico especializado en el área.

Para ambos casos, el tratamiento será multidisciplinario, con un equipo especializado. Algunos niños necesitan tratamiento quirúrgico de alargamiento, pero en otros casos puede resolverse con el uso de férulas o plantillas especiales.

Consultar a tiempo le ayudará al pequeño a evitar complicaciones a futuro, como alteración en su postura y en su manera de caminar. Además de problemas con el calzado, calambres nocturnos e inestabilidad en la marcha. Se debe considerar que estos cuadros afectan también al estado emocional del pequeño.

Por lo tanto, es importante consultar al médico para diferenciar entre un gesto momentáneo, un acortamiento muscular temporal o una afección establecida. En caso de necesitar tratamiento, la terapia a aplicar será una decisión conjunta entre los padres y el equipo de salud especializado. Y habrá que considerar la individualidad de cada niño y el grado de complicación de cada caso en particular.

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