Las caídas y los niños, un binomio muy común

Francisco María García 14 mayo, 2018
El momento en que el niño empieza a gatear y dar sus primeros pasos, es cuando comienza el riesgo. La combinación de las caídas y los niños es una cuestión a la que los padres tendrán que enfrentarse.

En los primeros años de su vida, los pequeños suelen ser muy inquietos. Por esta razón, las caídas y los niños son un binomio muy común. Es importante atender pronto al niño, pero prevenir el accidente lo es aún más; la supervisión de los adultos debe ser continua. 

Desde que nace hasta los tres años, el niño atraviesa varias etapas de aprendizaje. Hay que fomentar sus capacidades y habilidades, a la vez que se deben extremar los cuidados para protegerlo; eso puede marcar la diferencia entre un pequeño sano y uno con riesgos permanentes de lesiones.

Nunca solos

La mayor cuota de responsabilidad obviamente recae en los padres. Es preciso planificarse, estar atento a los riesgos y tomar las medidas para prevenir accidentes.

Como vemos, nunca hay que dejar solo al niño, aunque hay lugares con mayor riesgo. Es el caso de sitios altos para ellos, como la cama, mesa o cuna sin barandillas, entre coches, en los columpios, entre otros.

Solo basta un descuido, un segundo puede ser suficiente para que el accidente ocurra. Quizás no se miden las consecuencias o se confía demasiado en las decisiones propias; cualquier cosa puede pasar, pero todo se puede evitar.

Las caídas y los niños, una combinación frecuente

El binomio común entre las caídas y los niños se puede evitar; es solo cuestión de organizarse y tener hábitos adecuados. Una medida imprescindible es colocar puertas al principio y al final de las escaleras y barandillas a los lados.

Esas puertas no deben ser plegables ni tener aberturas superiores a cinco centímetros, para evitar que la cabeza del bebé se quede atascada. Es conveniente, además, que las escaleras no sean resbaladizas. También ayuda que el niño, poco a poco, aprenda a sujetarse del pasamanos cuando las utilice, siempre bajo supervisión de un adulto.

Las caídas y los niños, una combinación evitable.

Cuidado con los andadores

Los caminadores o andadores pueden ocasionar lesiones que van desde pellizcos hasta caídas importantes. Tienen el riesgo, además, del desplazamiento hacia sitios peligrosos. Los porches, las terrazas, los patios o las zonas elevadas deben estar lejos del radio de acción infantil.

La curiosidad, sobre todo cuando los pequeños empiezan a gatear y a caminar, los puede llevar a sitios insospechados y peligrosos. A ellos les gusta explorar, bailar, escalar; todas actividades que implican riesgo de caídas y lesiones. Además, es recomendable colocarles siempre zapatos o calcetines antideslizantes.

Espíritu aventurero, pero con cuidados

Para no coartarle su espíritu aventurero más allá de lo necesario, tan pronto el bebé empiece a gatear o a caminar hay que tomar medidas. Por lo tanto, cerraremos con llave toda puerta que conduzca a áreas peligrosas. Si es necesario utilizar sillas o mesas altas, no perderemos de vista al niño ni olvidaremos ajustar las correas de seguridad.

En las ventanas es prudente colocar protectores y mantenerlas cerradas cuando el pequeño esté cerca. Por su parte, las cunas y las camas deben estar alejadas de los ventanales.

También es recomendable evitar que el niño suba a mesas o sillas de las que pudiera caer. Ese tipo de mobiliario que le sirva para trepar debe ser guardado en un sitio seguro hasta que esté más grande. En el cuarto del bebé, los muebles deben estar preferentemente anclados al piso.

“Es preciso planificarse, estar atento a los riesgos y tomar las medidas para prevenir accidentes”

¡Fuera del alcance de los niños!

El pequeño explorador querrá andar por toda la casa. En su recorrido, puede encontrarse con electrodomésticos o utensilios de cocina, en especial los filosos y cortantes.

También podría descubrir los potencialmente peligrosos productos de limpieza para el hogar. Al igual que las medicinas, todos esos líquidos o polvos deber estar fuera del alcance de los niños.

Las caídas y los niños son dos palabras muy asociadas durante la infancia.

Planchas y ollas, a distancia

Asimismo, el bebé debe estar a una distancia prudencial de diferentes zonas de la cocina; se trata del lugar menos seguro para que el niño curioso deambule. Lo mínimo que le puede ocurrir son caídas, cortadas y quemaduras.

Por otro lado, al entrar o salir de la bañera también pueden presentarse caídas. Si no hay una buena vigilancia, es muy sencillo que el bebé se resbale; este tipo de golpes, por los diferentes elementos del cuarto de baño, pueden ser realmente peligrosos.

Los aparatos modernos que vigilan al bebé son una gran ayuda en estos casos. Tanto cuando despiertan como cuando juegan, siempre será un alivio saber que hay formas de mantener la atención puesta en el pequeño.

En última instancia, ten presente que ni la curiosidad ni su espíritu aventurero tienen que verse afectados en esas primeras etapas de su vida. Es una importante cuestión de precaución el evitar que las caídas y los niños produzcan lesiones en ellos.

Te puede gustar