Mi bebé no se separa de su peluche

Naí Botello · 14 octubre, 2018
Cuando le regalamos a nuestro pequeño un osito de peluche, nos llena de ternura e ilusión verlo jugar con él. Sin embargo, ¿qué significa que luego no quiera por nada separarse de su juguete?

Es bastante frecuente observar niños entre los seis meses y los cinco años de vida que están encariñados con ciertos objetos. Estos pueden ir desde una manta o una pequeña almohada hasta un juguete; por ese motivo, muchas madres suelen preguntarse “¿Qué hacer si mi bebé no se separa de su peluche?”.

Esta situación responde, aparentemente, a la necesidad que tienen los pequeños de sentirse protegidos y de estar en contacto con un objeto que les brinde la sensación de amor, compañía y el consuelo que sienten con su madre.

Si estás experimentando esta situación con tu hijo, puede servirte este artículo. Tocaremos todas las aristas sobre esta interesante conducta.

¿Qué son los juguetes de afectividad?

Los juguetes de afectividad son instrumentos lúdicos para niños que se caracterizan por ser suaves al tacto y poseer facciones y colores armoniosos. Además, sus formas pueden ir desde la imagen de un bebé hasta la representación de animales tiernos y con ojos grandes, como los osos.

Este tipo de juguetes afectivos suelen ser muy reconfortantes para los pequeños, ya que los ayudarán a no sentir miedo y a dormir mejor en las noches y les brindarán un agradable sentimiento de confort y seguridad.

Sin embargo, eso no es todo; se estima que los llamados juguetes afectivos como las muñecas de trapo o los osos de peluche despiertan en los niños sentimientos de amor y protección, que hacen que desarrollen un sentimiento de pertenencia con ellos bien arraigado.

Mi bebé no se separa de su peluche

Si bien es posible que un niño en sus primeros años de vida se encariñe con un objeto como una almohada o una manta, los casos en los que el pequeño suele manifestar un deseo más radical de estar en posesión constante de un objeto ocurren con los juguetes de afectividad.

Esto se da porque, en principio, los padres suelen ubicar en la cuna o cama del niño estos osos o muñecas de trapos. Allí, el pequeño no solo hace contacto visual con mucha frecuencia, sino que además puede estar en roce continuo él, lo que le hace sentirse reconfortado a la hora de dormir.

Los beneficios de la siesta para niños tienen incidencia directa en su desarrollo.

Aparte de la familiaridad visual y constante con el objeto, otro motivo de suma importancia para que un niño no se separe de su peluche es el tema del tacto; de hecho, este puede incluso llegar a ubicarse por encima del aspecto físico.

Muchas veces, un pequeño puede mostrar un afecto arraigado por su antiguo muñeco de peluche. Incluso este puede haber perdido un ojo o estar descocido, pero si para el niño es suave al tacto, querrá sin duda estar en contacto con él.

Ventajas y desventajas de que los pequeños tengan un peluche

Aunque a algunos padres les puede parecer algo excesivo que su pequeño pase muchas horas junto a su peluche, la verdad es que este juguete afectivo puede ofrecerle muchas ventajas al pequeño, más allá de las que generalmente son conocidas, como el consuelo, la seguridad o una agradable sensación al tacto. Algunas otras son:

Expresar y canalizar emociones

Los niños utilizan también a sus peluches como un canal para expresar sus emociones. Pueden ir desde sus deseos de amar, abrazar, o proteger a su querido oso de peluche hasta como una vía para lidiar con situaciones que le han causado molestia o dolor.

De allí se desprende que, en muchas ocasiones, cuando los padres reprenden al pequeño por su conducta, este luego juega con su oso, toma la posición de padre y le repite al peluche las mismas palabras que escuchó de parte de sus padres.

Con esta acción, los infantes aprenden a asimilar las experiencias que para ellos son negativas recreándolas desde otro punto de vista. Esta actividad les permite entender también su propia conducta.

“Los osos de peluche despiertan en los niños sentimientos de amor y protección, que hacen que desarrollen un sentimiento de pertenencia con ellos bien arraigado”

Vínculo versus dependencia

Existen muy buenas razones para considerar que el vínculo afectivo del niño con su peluche puede resultar reconfortante y educativo para su desarrollo emocional.

Sin embargo, cabe acotar que, si un pequeño de cinco años o más crea una dependencia total con su peluche, al punto de no querer realizar ninguna actividad sin él, es aconsejable que sea evaluado por un especialista en psicología.

Estos juguetes afectivos deben fungir como puntos de transición en el manejo de las emociones y los sentimientos, pero a su vez, el niño debe ser capaz de manejar los apegos de una forma sana.

Como recomendación final, recuerda que la higiene de todos los objetos de tus hijos son muy importantes, y más los que están hechos a base de telas. Por eso, recuerda higienizarlos con regularidad para evitar alergias.

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