Menús infantiles: cómo afectan a los hábitos alimentarios

25 mayo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la nutricionista Silvia Zaragoza
¿Sabías cómo afectan los menús infantiles en los hábitos alimentarios de los niños?

No importa dónde vayas a comer, todos los restaurantes y cadenas de comida disponen de un menú especial para niños. Sin embargo, ¿quién determina lo que tienen que llevarse a la boca? Hablamos sobre cómo los menús infantiles afectan a los hábitos alimentarios de los más pequeños. 

¿Por qué los niños han de comer diferente a los adultos?

Si hiciéramos una encuesta preguntando sobre los platos de los menús infantiles, el 95-100 % de las personas sabría responder con los ojos cerrados.

Como primer plato, la pasta o el arroz a la boloñesa o con tomate no fallan. Incluso, en ocasiones, se ofrecen canelones. Y, de segundo, un filete de pechuga de pollo rebozada o libritos de lomo acompañados de patatas fritas. Todo rematado con un postre a elegir entre una tarrina de helado o un trozo de tarta de chocolate. Y, para beber, algún refresco o un zumo. Raramente, suelen escoger el agua.

Y, si fuéramos a una cadena de comida rápida, habría una pizza o una hamburguesa. ¡Hasta utilizan el vínculo emocional para atraerlos y les dan algún premio! De esta manera, al llegar a la adultez, asociarán ese tipo de comida a la recompensa sin ser conscientes. Y, cada vez que alcancen una meta o se sientan mal, recurrirán a ellos sin pensarlo.Niña comiendo en un restaurante uno de los menús infantiles que ofrece.

¿Existe alguna razón por la que tiene que ser así? No, simplemente es por la creencia popular de que los niños detestan las verduras y el pescado. Y, si no, mirad, el polémico menú de un restaurante Segoviano con sus 2 propuestas de menús infantiles: uno para los que se portan bien y otro para los que se portan mal.

Incluso, parten de la premisa de que suelen ser los platos favoritos entre los más pequeños. Sin embargo, los niños aprenden a comer por imitación e influencia del entorno familiar.

Resulta lógico que, si los acostumbramos a comer determinados alimentos, van a decantarse por lo más similar. Así, solo conseguimos que su alimentación sea monótona y poco equilibrada. Para no caer en esta trampa, conviene que sepáis algunos aspectos a tener en cuenta sobre los hábitos alimentarios, como leeréis a continuación.

Cómo enseñar a los niños a comer bien sin recurrir a los menús infantiles

En primer lugar, al introducir los alimentos a los niños tras la lactancia, se produce un rechazo inmediato a probarlos. De forma general, ocurre a partir de los 2-3 años y frente a los sabores amargos y ácidos.

En cambio, aceptan los dulces. ¿Por qué? La leche materna es dulce, por lo que les resulta agradable y, además, tienden a aceptar la misma comida que consumía su madre durante el embarazo y la lactancia (si es que escoge ésta opción).

En segundo lugar, es necesario comer varias veces el alimento, 10 como mínimo, para que forme parte de su dieta habitual. Además, se aconseja alternar la textura, la manipulación y el método de cocción, hasta combinarlo con algún alimento que les guste, sin enmascararlo para que sepan reconocerlo y con una presentación que les atraiga.

Y, por último, disponemos de genes relacionados con la percepción de los sabores. ¿Cómo actúan? Influyen en que un determinado sabor, especialmente el amargo, se note con mayor o menor intensidad. Los que lo tienen, se conocen como supercatadores y lo rechazan por más que lo intenten o le añadan un saborizante que lo disimule.

Tendiendo en cuenta lo anterior, el paladar se educa. Así que, si queréis que vuestros hijos coman verduras y rechacen los menús infantiles, ofrecedles distintas verduras sin obligarlos a terminarse el plato. Al hacerlo, el rechazo será de por vida. Os animamos a hacerlo con cualquier alimento para que, al ir de restaurantes, escojan sin coacción y mirando la carta.

Menús infantiles: cómo afectan a los hábitos alimentarios

A partir de aquí, ¿os imagináis las consecuencias de que se decanten por los menús infantiles? Vamos a verlas una a una.Niño comiendo pizza de un menú infantil.

¿Qué aportan a nivel nutricional?

Aportan un exceso de calorías (400-500 kcal) que se acumulan en el organismo si apenas hacen ejercicio. Contienen demasiados hidratos de carbono refinados, que les dan energía, aunque es preferible que sean integrales y como guarnición.

También, azúcares, cuyo consumo supera la dosis diaria recomendada por la Organización Mundial de la Salud. Y les aportan grasas, que incrementar el riesgo cardiovascular.

¿Cómo afectan a su crecimiento y desarrollo posterior?

Es evidente que el consumo frecuente de fritos y alimentos ricos en azúcares y grasas poco sanas va a dificultar su crecimiento. Por un lado, aumenta el riesgo a que desarrollen diabetes tipo 2, sobrepeso, obesidad e hígado graso no alcohólico.

Por otro lado, dificulta que crezcan suficiente, puesto que son deficitarios en vitaminas, minerales y fibra, cosa que repercute en su ritmo deposicional e incrementa el riesgo de padecer cáncer en el futuro.

También impide el correcto desarrollo de su sistema inmunitario, y aumenta el riesgo de infecciones, gripes y resfriados. A su vez, van a sentirse que les falta energía.

Sobre los menús infantiles y los hábitos alimentarios

En resumen, si quieres que tus hijos disfruten de la vida y crezcan sanos, demuéstrales que pueden comer igual que vosotros y que lo sano también está bueno y es atractivo. Además de que los menús infantiles no son saludables.