Mamá ¿te sientes muy agotada al final del día?

“¿Qué estás agotada? ¡Pero si lo único que haces es cuidar a tu niño!”. Si alguien te ha dicho esto mismo alguna vez defiéndete con contundencia. Porque según los expertos el agotamiento de las madres está justificado y tiene nombre: “estrés por hipervigilancia”.

La situación, como ya sabemos, se complica mucho más cuando compaginamos la responsabilidad laboral con la crianza. Sin embargo, algo que muchas madres sienten como auténtica presión, es el hecho de no poder “quejarse” de su cansancio y estrés si eligen quedarse en casa durante unos meses o años para centrarse en criar a sus hijos.

Es como si no tuvieran derecho a quedar agotadas. Como si atender, alimentar, vigilar, orientar, enseñar y educar fuera tremendamente fácil, como si los niños vinieran “criados de fábrica” y la mamá solo tuviera que supervisar.

No es así. En “Eres mamá” queremos hablarte de esta dimensión no tan conocida que no debe pasarnos desapercibida: el estrés por hipervigilancia.

Al final del día quedas agotada y estas son las razones

Empezaremos definiendo lo que es el estrés por hipervigilancia. Se trata de un estado de hipersensibilidad mental y sensorial ocasionado por unos hechos muy concretos: detectar amenazas y peligros .

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  • Esta presión psicológica hace que la persona se agote, se sienta más cansada de lo normal y que  incluso su carácter esté algo más irritable de lo acostumbrado.

Ahora bien, lo curioso de todo esto es que, generalmente, se asocia el estrés por hipervigilancia a “los soldados y los contextos bélicos”.

  • Un soldado tiene que estar pendiente de cualquier posible amenaza que se desencadene a su alrededor. Tiene que observar, atender, prever y estar siempre alerta para sobrevivir y para mantener a su equipo también a salvo.
  • Este estado mantenido durante semanas o meses acaba generando un estrés muy elevado, donde además, se le añade el cansancio extremo y el agotamiento mental.

No eres un soldado, pero casi…

Lo mismo ocurre con la crianza. Puede parecer irónico pero no lo es en absoluto. Una mamá -y también los papás- deben estar alerta para, por ejemplo, cumplir las tomas cada tres horas cuando los bebés.

  • Hay que consolar sus llantos por la noche, e incluso en ocasiones, muchas madres se levantan a altas horas de la madrugada para “ver si están bien” o porque han creído oír su llanto cuando no ha sido así.
  • A medida que crecen van aumentando los peligros y una madre debe estar atenta a todo. Deben cuidar de que no se traguen determinados objetos, que no caigan, que no se suban, que no vuelquen de la cuna…

Estás agotada porque todos tus sentidos están desplegados cual radar las 24 horas del día. No se trata solo de las tareas de cuidado, alimentación y aseo. Hablamos ante todo de la presión mental, del deseo de que todo esté bien, de que nuestro niño esté seguro, feliz, tranquilo… Porque a veces, un pequeño descuido trae un accidente, una caída y eso es algo a lo que le tenemos mucho pánico.

mamá cansada

Así que si alguien ironiza con el hecho de que estés agotada al final del día, defiéndete. Tu labor es como la de un soldado en un campo de batalla: hay que garantizar la seguridad de lo que es más preciado para ti: tu hijo.

Pautas básicas para gestionar el agotamiento

Ser madre es una labor que va más allá de las 24 horas del día. Es algo que sabes desde hace tiempo y ya estás más que mentalizada sobre ello. Asimismo, sabes que esta labor, la de ser madre te hace feliz y es lo mejor que te ha ocurrido nunca.

mamá agotada

Ahora bien, es necesario que te atiendas para poder dar lo mejor de ti a tus hijos. Vale la pena seguir estos consejos.

  • Delega tareas. La crianza de un niño es responsabilidad de una pareja, o, en el caso de que seamos una familia monoparental, no dudes en pedir ayuda a la familia siempre que puedas.
  • No sobredimensiones los peligros. No te imagines lo peor hasta el punto de no poder dormir por la noche pensando en su tu hijo va a caer de la cuna o si va a quedarse asfixiado por haberle puesto una manta. Enfoca las cosas con tranquilidad.
  • No te pases todo el día en casa. Sal siempre que te sea posible con tu hijo, queda con amigas o incluso apúntate a actividades que puedas realizar con tu bebé (matronatación, yoga con niños…).
  • Procura alimentarte bien. Aprovecha para descansar cuando tu hijo haga la siesta, unos minutos de descanso en el sofá nos reparan, nos alivian y aclaran mucho la mente.

Que no te afecte lo que otros puedan decirte. Tienes derecho a quejarte e incluso a pedir ayuda si en algún momento te sientes saturada. Procura hacer algo a lo largo del día que te complazca y te relaje: leer un libro, pasear unos minutos… No serás una mala madre por descansar media hora al día.

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