Mamá no tiene vacaciones

31 enero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Ana Couñago
La maternidad supone aceptar una nueva vida, en la que los hijos son la prioridad.

Una madre, una vez nacen los hijos, no tiene vacaciones. Pues las prioridades en la vida cambian. De modo que, los días libres de descanso, de no hacer nada productivo, quedan atrás.

Convertirse en mamá conlleva muchas responsabilidades y obligaciones, y, por tanto, implica perder ciertas libertades.

Se puede decir que asumir la maternidad, supone perder calidad de vida. Pero, todo esto se compensa con el hecho de sentir un amor incondicional por los hijos, disfrutando al verlos crecer sanos y felices.

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Las responsabilidades de una madre

Las responsabilidades de las madres son muchas, tantas, que, la mayoría de las veces, no pueden permitirse unas vacaciones. Ya que los niños implican una atención casi permanente.

De modo que, durante el día, una se encuentra en un estado de activación y movimiento continuo. Hasta el punto de que, cuando no se están realizando tareas familias o laborales, se puede llegar a experimentar una sensación extraña, de no saber qué hacer. Por lo que, se intenta buscar alguna manera de ocuparse en cualquier cosa para distraerse.

Obviamente, las responsabilidades que supone criar y educar a los hijos, hay que compartirlas con la pareja. Pues, no hay que olvidar que, el cuidado de la familia no es una obligación únicamente de las madres. 

Las vacaciones de una madre son diferentes

Muchas mujeres, suelen mostrarse tensas, cansadas y fatigadas, incluso durante las vacaciones. Esto se debe a que, en la rutina que una madre asume durante la época de ocio (festivos, fines de semana, etc.), ocurre más o menos lo siguiente:

  • Las actividades en el hogar aumentan cuando los hijos no tienen clases.
  • Una se levanta igualmente temprano, por costumbre o para dar de desayunar a los niños.
  • Los paseos se vuelven agotadores, aunque se valora positivamente la compañía familiar.
  • Hay que organizar y planificar muy bien las escapadas y los viajes, en caso de poder hacerse, para adaptarlas a las necesidades de todos los miembros de la familia.
Las vacaciones de mamá

Por tanto, una madre, durante el periodo de vacaciones de los niños, se preocupa por multitud de cosas. De hecho, estos días se vuelven más largos, porque hay que estar pendiente de los pequeños todo el tiempo. 

«Cuando eres una madre, nunca estas sola en tus pensamientos. Una madre siempre piensa dos veces, una por si misma y otra por su niño.»

-Sophia Loren-

Así, un plan supuestamente relajante, como puede ser ir a la playa, se convierte en un día en el que hay que estar alerta en todo momento, observando que los niños se meten con cuidado en el agua, que no pasan mucho tiempo al sol, que no coman la arena, que no tengan ningún accidente, etc.

En definitiva, las vacaciones de una madre son muy diferentes a las de una mujer sin hijos, pero realmente valen la pena. 

¿Habrá vacaciones algún día para mamá?

Algún día llegará el momento en el que los hijos sean autónomos e independientes, cuando esto suceda, empezarán las vacaciones para mamá.  

Sin embargo, una madre nunca dejará de serlo y siempre estará ahí para ayudar y apoyar a sus hijos en todo lo que necesiten.

La maternidad supone una dedicación plena, es un trabajo que tiene lugar 24 horas al día, 7 días a la semana, sin días festivos. Pero eso sí, bien pagados con las sonrisas, besos y abrazos de los niños. El tiempo invertido con los hijos siempre es, de alguna manera, recompensado.

«Tomar la decisión de tener un niño es momentánea. Es decidir si tener tu corazón andando en el exterior de tu cuerpo para siempre.»

-Elizabeth Stone-