Ser mamá es convertirse en artesana de la vida

Macarena · 15 octubre, 2016

Ser mamá es, curiosamente, ser artesana de la vida. Sin ningún tipo de destreza manual o con alguna de ellas, las madres moldean nada menos que vida humana. Cual alfareras del futuro, toman un pequeño material en bruto para comenzar a crear.

Ser mamá es ser artesana de la vida

Con la suavidad de sus delicadas manos y sobrado amor en su corazón se empeñan en darle forma a esa misma creación. Estas artesanas confieren a esa pequeña invención natural una base resistente para permanecer de pie ante cada bofetada del destino.

Ser mamá es ser una artesana de la vida que trabaja con los mejores materiales e instrumentos, capaces de dar vida al material más duro, para que pueda soportar cada golpe de la vida. Estas alfareras de infancias intentan crear una pieza única y especial, completamente diferente del resto.

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Con amor, paciencia y delicadeza, el resultado es una pieza dulce, cariñosa. Ahora llega un nuevo reto, el contenido de ese producto al que se le ha dado vida. Es decir, ¿qué debe colocar una madre dentro de su exclusiva vasija?

No sería raro que, por momentos, ese pequeño y pintorezco jarrón adopte una forma indeseada. Tampoco es de extrañarse que en ocasiones pierdas la paciencia mientras forjas tu mayor y mejor obra de arte. No te impacientes esperando el resultado, disfruta de la acción que realizas en el momento.

Ser mamá es, en definitiva, dar vida para finalmente formar personas. Se trata nada más ni nada menos que de construir personalidades, enarbolar la bandera del futuro pero siempre con miras en el presente. Invertir en el mejor mercado: el del amor.

Ser mamá: formar cajitas infantiles con valores

Pues no hay nada mejor que la yapa, ese bonus track que depositan dentro de cada uno de esos trabajos tan minuciosamente construidos. Paciencia y perseverancia, convicciones, amor y dulzura, osadía, sueños e ilusiones, valores y modales, entre otros tantos objetos que pueden colocarse en su interior.

Pues los niños, son -desde su primer día de vida- moldeados por sus progenitoras. Cual vasijas, transportan un sinfín de conocimientos, aptitudes y valores producto de la crianza materna. Ser madre es moldear una vida para volcar dentro del producto final una serie de instrumentos y herramientas de gran utilidad para la vida adulta.

Si decides cargarte y, en consecuencia, cargar a tu hijo de sentimientos y sensaciones negativas, seguramente esa jarra tenga menor valor. Con actitud positiva y asertivamente, llena tu propia producción con meros buenos ejemplos.

Si el pequeño te percibe molesta, contrariada, frustrada e impacientada mientras lo moldeas, los resultados de este trabajo o hobby serán nefastos. Tampoco olvides que nada bueno se puede hacer desde el medio o el desamor. Dedica amor y verás crecer los más dulces frutos.

Quita de tu mochila lo que consideres el mejor recurso para forjar un guerrero, para encarar un futuro. Arma -en bases a retazos de los más nobles ingredientes- una buena fachada para tu vasija pero con el más fuerte y valioso contenido.

artesana de la vida, mamá

Ser mamá es ser artesana de la vida e inculcar tu legado

Construye un legado para dejarle a tu hijo. Ser mamá es precisamente forjar buenas personas, capaces de valerse de las mejores armas para enfrentar la vida. Preparar con visión a futuro, prever los posibles destinos. Dejar lo mejor de sí dentro de esas vasijas.

Machaca sobre lo bueno, resalta toda cualidad y bondad. Coloca brillos y colores a ese fragmento tan saliente de tu obra maestra. Continúa puliendo minuciosamente aquello que consideres menester modificar. Lima hasta el hartazgo ese carácter o característica indeseada.

No creas que pierdes tiempo, no creas que es inútil o en vano. Nada más lejos que la realidad. Cuando se trata de dar forma a la vida, de criar a tu hijo, nunca es tarde. Tu dedicación y esfuerzo se nota en el resultado final de la obra. Felicitaciones mami, lo has hecho bien, ¡disfruta de tu pequeña artesanía!