¿Madres actuales han desacralizado la maternidad?

Amanda · 21 mayo, 2016

Aunque parezca increíble, no ha sido la generación de las “no mamá” quienes han dado este paso, algunas personas piensan que de hecho las propias madres quizá han desacralizado la maternidad. Por miles de años nos han dejado claro que la maternidad es un estado sagrado, cuyas cualidades son benditas y sus consecuencias un sacrificio indispensable; pero en la actualidad, ya no parece ser lo mismo.

Madres actuales se han desvinculado de esa atadura sagrada que las obliga a ser perfectas. Ya la maternidad no es un designio sino una opción y por ende un probable infortunio según la decisión que se tome; al respecto, todavía se sopesa la idea de ver cómo la maternidad pierde sus atributos sagrados en manos de nuevas tendencias.

¿Hay razones para creer en la desacralización de la maternidad?

El vínculo entre madre e hijo deberían seguir siendo sagrado, quizá otros elementos atribuidos a la maternidad han estado cediendo en cuanto a predisposiciones actuales. Sin embargo, pocas madres podrían asegurar que para ellas no se trata de estado sacro, aun sin ponerlo totalmente en práctica.

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Con el paso del tiempo han cambiado muchas cosas, la mentalidad de la población y su determinación por lo sagrado han sido de las primeras en modificarse. Así como el hombre se ha desligado de sus funciones. En razón de esto la madre ha tenido que expandir sus responsabilidades más allá del cuidado de los hijos.

Las finanzas, la educación y la profesionalización han llegado a sustituir las principales directrices de la mujer en la actualidad. Es por lo tanto que ya el sacrificio no se contempla como una opción para las madres actuales; cada vez más, no se trata de desear un embarazo, sino de soportarlo y asumirlo como una obligación más que como una bendición.

Al respecto, no es preciso caer en el descrédito o  juzgarnos entre nosotras mismas, nadie niega la capacidad de amar de las madres, cosa que no han perdido nunca. Sin embargo, ya no podemos hablar totalmente acerca de una maternidad sagrada en todos los aspectos; en ocasiones el aborto, la libertad, la alternativa, han sustituido los criterios femeninos.

Quizá en el mundo actual las mujeres han tenido el papel de demostrar que existen nuevos límites; podemos hablar entonces de la maternidad tardía como consecuencia de la ampliación de facultades. Sin dudas se ha comercializado y puesto en a la espera a la maternidad con toda conciencia; por eso se ha dado cabida a procesos como la adopción o la gestación subrogada.

No existen ataduras divinas

Al parecer los roles no se encuentran expresamente ligados a los designios divinos, por eso con frecuencia el padre tienen a tener menos obligaciones paternales. En tal sentido, la madre ha despertado a cierta noción que le indica que en realidad no existen órdenes divinas con respecto a la maternidad, tal como no parece haberlas para la paternidad.

En cambio, legal y científicamente, existen derechos universales para la mujer, lo cual la deja en libertad de elegir en muchos aspectos. Pese a que algunas culturas continúen sacralizando la maternidad, es un hecho que en gran parte del mundo ya no se trata de un oficio enviado por los cielos.

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Cada vez más madres sienten libertad de no ser “correctas” o leales a una función que ya no es sagrada ante sus ojos. Al parecer, según las evidencias, la divinidad ha dejado de ser un ente que emite y ejecuta sentencias que sometan a la mujer a obligaciones que durante siglos mantuvieron.

Del mismo modo, especialistas, investigadores y opinión pública ha terminado por obviar posibles interpretaciones más allá de lo que la razón advierte a través de los sentidos. En otras palabras, la libertad y valentía de la mujer al tener dentro de sí a otro ser humano, así como su crianza, puede ser visto como un elemento sujeto a la decisión de cada una.

Sin embargo, aún existen factores que juzgan a las madres actuales por temer que hayan desacralizado la maternidad, por ejemplo aquellas que han dejado a sus hijos en el abandono. Por su parte, los mismos inquisidores no parecen haber aceptado la necesidad de evitar los embarazos no deseados, el embarazo precoz o la planificación familiar en la pobreza.