Luces y sombras de ser padres primerizos

12 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
Con cada uno de tus hijos vivirás una experiencia diferente y maravillosa. Pero la crianza del primero te enfrentará a emociones y retos nunca antes imaginados.

La paternidad es una experiencia siempre diferente y emocionante, sea esta la primera vez que se tiene un hijo, la segunda o la tercera. No obstante, es innegable que ser padre o madre por primera vez resulta tan ilusionante como desafiante; una mezcla de euforia e incertidumbre difícilmente comparable a cualquier otra situación vital. Ser padres primerizos es vivir en un constante juego de luces y sombras que lleva a descubrir la fuerza y el amor como nunca antes.

La ambivalencia en la maternidad y en la paternidad es algo completamente normal. No es posible sentirse siempre exultante, pleno y agradecido por ser padre, ya que criar a otro ser humano nos enfrenta a retos de gran envergadura.

Sin embargo, experimentar miedo, agotamiento o irritabilidad forma parte de la aventura y no le restan ni un ápice de valor al mágico vínculo que se ha formado con el pequeño. Aprender a aceptar cada emoción será entonces el mejor modo de afrontar esta nueva realidad.

Luces y sombras de ser padres primerizos

Padres primerizos cuidando a su bebé.

Más energía, menos experiencia

Con ninguno de tus hijos serás tan joven como con el primero. Esto implica que tendrás mucha más energía para atenderlo, cuidarlo y jugar con él; y aun así dicha energía nunca parecerá suficiente, pues los primeros años con tu bebé serán agotadores. Sin embargo, te sentirás más capaz de correr tras él, agacharte a jugar en la alfombra a su lado y compartir ese enérgico espíritu infantil.

No obstante, por otro lado, tu experiencia también será más escasa. Ya no hablamos solo de madurez y experiencia vital, pues el camino de cada persona es único y son las vivencias y no la edad las que determinan la evolución de un ser humano. Sin embargo, tu experiencia respecto a la crianza sí será menor, ya que serás novato en cada uno de los aspectos que esta implica.

Con tus siguientes hijos sabrás qué esperar, a qué atenerte y qué viene a continuación. Con el primero habrás de ir haciendo camino al andar, pagando el precio de la inexperiencia y de las dudas.

Más tiempo, más preocupación

Por otro lado, los padres primerizos cuentan con más tiempo que aquellos que ya han formado una familia numerosa. En el primer caso, tu hijo es tu única prioridad, no existen otros pequeños que reclamen tu atención y necesiten tu tiempo y cuidados. Además, con mayor frecuencia uno de los padres (o ambos) reducen su jornada laboral para poder criar a su primogénito.

Pero disponer de más tiempo no implica que este vaya a ser mejor aprovechado, ya que comprobarás que no te sobrará ni un segundo. Con el primer hijo las preocupaciones son infinitas; parece casi imposible apartar la vista de él ni un segundo. Te sorprenderás vigilándole mientras duerme, mientras come, mientras juega… Pues necesitarás asegurarte de que está bien.

Más esfuerzo, más errores

Este último punto es, sin duda, el más paradójico de todos. Ser padres primerizos es, por lo general, una enorme motivación para empaparse de todas las pedagogías y técnicas educativas, para preguntar a pediatras, familiares y amigos y para esforzarse en hacerlo todo a la perfección. Con el primer hijo el esfuerzo por asegurar su bienestar y por seguir todas las pautas de crianza adecuadamente es titánico. Sin embargo, esto no siempre es positivo.

Este esfuerzo puede llevar a cometer ciertos errores que con los siguientes hijos ya no tendrán lugar. Por ejemplo, la necesidad de vigilar constantemente al niño y satisfacer sus necesidades incluso antes de que aparezcan puede coartar el desarrollo de su autonomía. La sobreprotección es uno de los asuntos más presentes en el estilo parental de los padres primerizos.

Padres con su bebé recién nacido en casa.

Pero, además, esa exigencia que aplican consigo mismos y su labor como padres puede terminar trasladándose al niño. Así, es posible que se le exija un comportamiento ejemplar o unos resultados académicos que a sus hermanos más pequeños no les pedirán.

Ser padres primerizos es una aventura

Ser padres primerizos despertará en vosotros emociones nunca antes conocidas. Encontraréis un amor incondicional e infinito y viviréis la ilusión, el orgullo y la plenitud como nunca antes. Pero también conoceréis el temor, la angustia, el agotamiento y la culpa con una intensidad inusitada. Criar al primer hijo es toda una aventura que nunca se repetirá, disfrutadla al máximo.