Los peligros de un niño mimado: aprende a decirle no

Adrianazul · 24 enero, 2016

¿Cuál es el mayor peligro de que tu hijo sea mimado? Que no conozca de límites y no sepa manejar la frustración de no poder tener o hacer algo que desea.

Todos le tememos miedo a las pataletas sobre todo si son en público, creo que son la característica que más subrayamos y desdeñamos de un niño malcriado. Pero esa es solo una consecuencia de la personalidad de un niño mimado.

Y el hecho de que un niño haga pataletas no quiere decir que estrictamente sea un niño mimado, hay una edad en la que son frecuentes y tú como madre o padre debes aprender a lidiar con ellas y saber que se trata de una etapa que superarán juntos.

Insisto, para mí, la peor consecuencia de un niño mimado es que no conozca sus límites, cómo se debe comportar y qué se espera de él. La idea, más que decirle que no a todo, que no toque esto o aquello, que no haga esto o lo otro, es que él desarrolle un mínimo de conciencia y sepa, en la medida de sus posibilidades y de su edad, qué debe hacer o no.

“Lo que queremos lograr es que el niño desarrolle el genuino deseo de cooperar sin la amenaza de castigos o recompensas; es decir, que nuestro hijo o hija consiga auto-regularse, que no dependa de la vigilancia constante”, asegura en uno de sus artículos la estudiosa de la corriente de la crianza con apego, Violeta Alcocer.

Lo más idóneo, continúa la también blogger, es que tu hijo se convierta en guardián de sí mismo, que oriente su vida a partir de la ética y de los valores que ha decidido conscientemente incorporar en su bagaje emocional.

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Qué son los límites

Los límites (esos de los que tanto se habla y que nadie sabe muy bien qué son) no son otra cosa que el lugar común donde se encuentran mis necesidades con las del otro, el espacio a partir del cual se rompe un equilibrio saludable, el marco dentro del cual se contienen nuestras relaciones saludables con nosotros mismos, con los demás y con el medio que nos rodea.

En otro de sus artículos expone que los límites no siempre tienen que ver con la firmeza, la autoridad o la capacidad para decir “no”: tienen que ver con la capacidad de combinar nuestras necesidades con las de nuestros hijos de forma armoniosa.

Por otro lado, las expectativas son lo que esperamos de nuestros hijos y lo que esperamos de nosotros mismos como padres y como familia.  Límites y expectativas son dos conceptos estrechamente vinculados, pues nuestras expectativas son el marco de referencia de nuestros límites, los definen, argumenta Alcocer.

Decir no, no basta

Es importante pensar qué papel tiene el no en la vida de un niño.  “Personalmente soy bastante contraria a las teorías que nos proponen el “no” como panacea educativa (por lo general son teorías que nos invitan a considerar que la frustración activa, es decir negarle deseos al niño deliberadamente, es necesaria e invita al crecimiento porque eso es lo que el crío se va a encontrar en la vida)”, conceptualiza la experta.

Para que este aprendizaje tenga lugar, es fundamental que ante un deseo de nuestro hijo, en vez de cerrar el tema con un “no” e ir a otra cosa, seamos capaces de decir “sí, pero hasta aquí”.  El “no” rotundo está bien cuando lo que hay detrás es un enchufe que electrocuta o un terraplén. También, cuando lo que hay detrás es un bofetón a un hermano o cualquier otra cosa que menoscabe lo que hemos considerado como respeto o como parte fundamental de nuestra convivencia o buena marcha vital.

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Aprender a hablar y a comprender

En sus libros, la psicóloga y escritora Rosa Jove explica una técnica para lidiar con las pataletas de tu hijo, y entre sus consejos figura el hecho de comprender a tu hijo siempre con ternura.

Es un ejercicio que requiere de mucho autocontrol y paciencia. Es vital ver primero en ti qué situaciones te sacan de tus casillas y con cuáles no puedes lidiar,  también es preciso ver los puntos débiles de tu hijo y explicarle por qué no puede tener el dulce que desea o no debe hacer ciertas cosas, por ejemplo.

La experta recomienda decirle siempre a tu hijo que lo quieres, que es probable que no estén de acuerdo en ciertas cosas, que es posible que le niegues algunos objetos o que le limites ciertos actos, pero que aun así lo quieres y que eso no va a cambiar nunca.