¿Cómo evitar las pataletas de los niños?

Marisol · 24 noviembre, 2015

Es muy probable que cuando los niños se encuentran en medio de una pataleta, los padres también terminen saliéndose de sus cabales, pero aunque estos momentos sean terribles son partes inevitables de la infancia, especialmente entre el primer año de vida y los cuatro años.

¿Qué puedes hacer para evitar las pataletas o para controlarlas cuando ocurren? Echa un vistazo a estos consejillos que están expresados en 9 pasos muy sencillos para que sepas cómo enfrentarte a una de ellas y salir victorioso.

Paso a paso para controlar una rabieta

Paso 1: Ignorar

Cuando tu hijo hace una pataleta, sus emociones están completamente descontroladas a nivel cerebral, por eso no es conveniente tratar de razonar con ellos en medio del conflicto. En el preciso momento en que aparece la pataleta, no hay algo que puedas hacer para que mejoren las cosas, espera hasta que se haya calmado para poder hablar.

Paso 2: Dar un poco de espacio

En ocasiones lo único que necesita un niño es sacar sus emociones poco sanas. Si lo ignoras, si no te enfrentas a él y permites que llore y grite cuando siente que debe hacerlo, puedes permitirle que elimine su ira sin hacerle daño a otra persona.

Paso 3: Disciplinar sin contacto  físico

La próxima vez que sientas la necesidad de darle una nalgada, respira profundamente y tómate un par de segundos para pensar qué es lo que quieres que tu hijo aprenda. Por lo general, una palabra en el momento oportuno tendrá un mejor efecto que un golpe por el que tal vez te sentirás culpable después de unos minutos.

Paso 4: Descubrir qué causa la pataleta

Especialmente antes de los dos años, los niños tienen un vocabulario reducido y puede ser más difícil para ti reconocer cuál es la causa del problema. Antes de que la pataleta ocurra, se recomienda enseñar a los niños algunas palabras clave para expresar sus necesidades de alimento, aseo, juegos o atención.

Three Way Tantrum

Paso 5: Abrazar

Seguramente es la última cosa que viene a tu mente en el momento de una pataleta infantil, pero durante un episodio de ánimo exaltado, un abrazo puede ayudar al niño a recuperar su estabilidad emocional, a sentirse seguro y a comprobar que realmente te importa, incluso cuando no estás de acuerdo con su comportamiento.

Paso 6: Ofrecer alimento o descanso

Estar cansado o tener hambre, son dos de las causas más comunes de las pataletas infantiles: ya se encuentran indispuestos y el más mínimo acto puede desequilibrarlos emocionalmente. Analiza si las alteraciones de tu hijo aparecen siempre antes de la siesta o antes de almorzar, tal vez no sea coincidencia. Procura que estén siempre alimentados en la hora oportuna, que hayan descansado lo suficiente y que estén bien hidratados, con estas condiciones estarán de mejor humor.

Hattie's tantrum.

Paso 7: Estimular el buen comportamiento

Si tienes hijos pequeños, sabrás que es casi que imposible que estén tranquilos durante una cena o al ir de visita; debes reconocer cuáles son los contextos adecuados para la edad de tu hijo y estimularlo cuando se comporta bien aunque las circunstancias no sean cómodas para él. Cuando debas enfrentarte a una situación social que no es del todo propia de la edad de tu hijo, recompénsalo con un rato de juego, una película que le agrade o cualquier otra que motive su buen comportamiento.

Paso 8: Hablar calmadamente

Es tal vez uno de los retos más grandes cuando un padre se enfrenta a un hijo con emociones alteradas, pero es fundamental que te mantengas equilibrado y estable para lograr influir sobre su ánimo y no generar un conflicto peor. Recuerda no prestarles atención hasta que se calmen y cuando lo hagan dirígete a ellos con un tono de voz calmado y relajado. Una conversación adecuada tiene mejores efectos que un grito en el momento de euforia.

Paso 9: No alterarse

Es muy normal que te sientas incómodo al ver a tu hijo haciendo una pataleta en público y haciéndote el centro de todas las miradas, pero alterarte es uno de los propósitos que tiene esa situación. Si no prestas más atención de la necesaria a la algarabía, el niño notará que no logra sacarte de tus casillas ni con su mal comportamiento y verá que al hacerlo solamente se desgasta él porque tú conservas el control.