¿Por qué los niños se muerden las uñas?

Goizane · 15 diciembre, 2017
La onicofagia, o el hecho de morderse las uñas, es una costumbre muy común en los niños. En muchos casos, se mantiene incluso en la adultez. ¿Por qué aparece y qué podemos hacer al respecto? Te enseñamos algunos trucos para evitar este mal hábito.

Que los niños se muerdan las uñas es algo muy común. Este hábito, llamado onicofagia, se puede presentar incluso antes de los tres años, y es muy difícil de quitar. Así, tampoco resulta extraño encontrar adultos que mantienen esta conducta. Sin embargo, debemos tratar de evitar que los niños cojan como costumbre morderse o incluso comerse las uñas.

Aunque se trate de un gesto muy habitual, la onicofagia puede tener consecuencias negativas sobre los niños. Morderse las uñas puede afectar al desarrollo infantil, salud bucodental y a la autoestima de los que adquieren este hábito. Te contamos por qué los niños se muerden las uñas y algunas maneras sencillas de ayudarlos a eliminar esta costumbre.

Causas y riesgos de morderse las uñas

“Morderse las uñas es una manera de manejar las intensas emociones de la niñez”

Morderse las uñas no es una enfermedad, sino un mal hábito y un acto compulsivo. Es decir, no se realiza de forma consciente, ni hay una motivación detrás como llamar la atención de los padres, por ejemplo. Su origen podría estar en una costumbre de chuparse el dedo que no se ha acabado de eliminar.

Sin embargo, hay otras posibles causas. Los niños pueden desarrollar este gesto también por curiosidad, aburrimiento, imitación, costumbre o para aliviar el estrés. Es una forma de manejar las intensas emociones de la niñez. Si percibes que esta conducta en tu hijo es moderada – no se hace daño – o distraída, probablemente no haya de qué preocuparse.

Morderse las uñas es un mal hábito.

En la mayoría de los casos la onicofagia desaparece con la edad, pero es importante que el niño no adquiera este hábito porque tiene algunos riesgos. El primero de ellos será que los niños se harán heridas en los dedos. Además, estos mordiscos pueden provocar infecciones en las encías y perjudicar el crecimiento de los dientes y favorecer la aparición de verrugas. En conjunto, estos problemas pueden además generar problemas de autoestima por cuestiones estéticas.

Qué hacer para que no se muerdan las uñas

Es muy posible que tu hijo deje este hábito por sí mismo. Pero si la onicofagia se prolonga demasiado o es muy molesta, hay algunas maneras sencillas para ayudarle a eliminarla. Para empezar, como padres debemos mostrarnos pacientes y comprensivos con los niños.

Algunas tácticas contra la onicofagia

“Eliminar un hábito no es cuestión de un día. Necesitaréis tiempo, paciencia y perseverancia”

  1. No lo riñas o castiguesA menos que sea una decisión propia, es difícil que puedas evitar que tu hijo se muerda las uñas. Al igual que otros hábitos o tics nerviosos, la onicofagia es inconsciente. Recriminarlo por hacer algo de lo que no se da cuenta no servirá de mucho.
  2. Intenta averiguar las causas. Da igual el remedio que apliques: si no conoces por qué se muerde las uñas, no podrás quitar el hábito. Habla con tu hijo, explícale la situación y averiguad cómo cambiar este comportamiento. Además, hay que prestar atención a las situaciones que pueden desencadenarlo.
  3. Dale opciones. Puedes sugerir a tu hijo actividades alternativas o técnicas de relajación cuando sienta el impulso de morderse las uñas. Además de ayudarlo a distraerse e ignorar esos impulsos, estas actividades nuevas lo liberarán de toda tensión y nerviosismo.
  4. Haz que practique deporte. Dado que la onicofagia suele ser de origen nervioso, el ejercicio físico puede ayudar a controlarla. Además, practicar deporte durante la infancia es tan importante como beneficioso.
  5. Ten mucha paciencia. Eliminar un hábito no es cuestión de un día. Se trata de un proceso largo, lento y paulatino, en el que habrá que insistir mucho. Anima a tu hijo a encontrar las mejores técnicas para contener los impulsos de la onicofagia y muéstrale todo tu apoyo.
Morderse las uñas es un hábito muy común en niños.

¿Cuándo es motivo de preocupación?

“Si además de morderse las uñas tu hijo presenta otros comportamientos nerviosos, no lo subestimes: acude al pediatra”

Al ser un hábito tan común, podemos llegar a subestimar la onicofagia. En algunos casos, morderse las uñas puede ser síntoma de una ansiedad excesiva. Si tu hijo se lastima la punta de los dedos o aparecen sangrados, verrugas o infecciones, puedes acudir al médico para tratarlo.

Especialmente, es recomendable que se consulte con el pediatra si este hábito va además acompañado de otros comportamientos nerviosos. Por ejemplo, si observas que se pellizca la piel, se tira de las pestañas o del pelo o le cambian los patrones de sueño.