Cómo lograr que el segundo hijo no se sienta menos importante

Gladys · 18 febrero, 2016

Cuando llega a casa un nuevo bebé sabemos que la mayor parte de nuestro tiempo se concentrará en él. En este post te explicamos cómo lograr que el segundo hijo no se sienta menos importante.
El primogénito es un hijo muy especial pues mamá y papá lo reciben con mucha ilusión y lo colman de atenciones y demostraciones constantes de un amor sin condiciones, realmente el primer hijo obtiene la mejor parte de sus padres.

Con el primer hijo nos graduamos como padres, dado que emprendemos un rol que jamás habíamos vivido. Lo que quiere decir que cuando llegue un nuevo bebé, se repetirían las pruebas pero todo será diferente, puesto que tenemos un poco mas de experiencia y madurez pero también tenemos que darle especial cuidado a nuestro primogénito que lo necesitará más que nunca.

Es normal que tu hijo mayor sienta un poco de celos y esto debe ser totalmente aceptable, dado que las atenciones ahora serán compartidas y el nuevo retoñito necesitará un poco mas de atención y dedicación.

Es por este motivo que debemos involucrar a nuestro primer hijo desde el momento que sabemos que estamos embarazadas y explicarle que después que nazca su hermanito necesitará muchos cuidados y atenciones y que él podría colaborar en esa hermosa tarea, de esta manera comenzarán a crearse los vínculos de amor.

¿Cómo lograr que el segundo hijo acepte a su  hermanito?

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Muchos pensamientos pueden causarnos confusión: mi hijo mayor es mi vida, pero el segundo también lo es, ¿mi primer hijo está acostumbrado a que sus papás sean solo para él? Pero mi segundo hijo también lo necesita y definitivamente no funciona que papá sea de uno y mamá sea del otro.

La falta de equidad y una deficiente integración familiar podría desencadenar importantes problemas psicológicos en nuestro hijo, esto puede generar que tenga una actitud indiferente y si no lo solventamos a tiempo enmendarlo podría ser muy difícil.

Así que ten en cuenta cada una de las siguientes recomendaciones para lograr que  nuestro segundo hijo no se sienta menos importante:

  • Equilibrio. No debemos cometer el error de poner más atención al hijo mayor porque creemos que será el más afectado con la llegada de su hermanito, ciertamente el hermano mayor puede sentir un nivel de celos pero no por esa razón debe acaparar toda su atención.
  • Equidad. Ambos necesitan aprender y entender que son hermanos y por ende deben ser amados de igual forma.
  • Oportunidad. Apenas tengamos la noticia de que seremos nuevamente padres, es obligatorio que vayamos conversando con nuestro hijo mayor sobre la llegada de su hermano, el amor que deben tenerse entre ellos y el amor de los padres hacía todos sus hijos. La idea con esto es hacerlos sentir importantes sin importar quién nació antes o después.
  • Diálogo. Todo conlleva al diálogo, aun cuando están muy pequeños ellos tienen la capacidad de entender y comprender todo acorde a sus etapas, explícale lo que pasa.
  • No a la comparación. Un error común en los padres es la “comparación” no es sano para ninguno de los niños sentirse comparado, o escuchar frases como: “tú hermano mayor lo hace mejor”, aun cuando conozcamos las fortalezas y debilidades de cada uno.
  • Cuidar nuestro verbo. Debemos cuidar las palabras que decimos, ya que  nuestros hijos podrían sacar conclusiones no acertadas. Habla con responsabilidad evitando hacerlos sentir culpables e inferiores.
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 Cosas que debes tomar en cuenta

Quizás con el nuevo bebé todo sea más complicado, dos hijos de edades diferentes, comidas en casa, más responsabilidades, todo se duplica, pero no debes hacer sentir mal tu segundo hijo por ello, de esta manera le enviarás indirectamente un mensaje inadecuado.

Cuando son hijos del mismo sexo y son contemporáneos de edad, todo lo que deja el hijo mayor (juguetes o ropa) pasa al menor. ¡Cuidado con esto!, es razonable por un tema económico pero el verdadero problema es evitar que en su mente crea que él no tiene derecho a cosas nuevas que le agraden, evita hacerlo sentir de esta forma.

Los padres no tenemos un manual para ser  perfectos, pero si tenemos la conciencia suficiente para no crear en nuestros hogares dos prototipos de hijos. Cada uno de ellos son únicos e irrepetibles, cada nacimiento también lo es. Equilibrar, amar y no comparar es la clave.