Lo que no se dice de la crianza con apego: mitos y realidades

Agetna 7 abril, 2016

La crianza con apego es una filosofía que se centra en el cariño que se le da a un ser humano durante la infancia como basamento para que alcance su plena madurez física y emocional en el futuro.

Esta teoría explica que el apoyo y el amor que recibe el niño en las primeras etapas van a facilitarle su desarrollo.

Cuando un pequeño percibe el afecto de sus padres y siente que son apegados mutuamente crece siendo una persona segura de sí misma y totalmente independiente a nivel emocional.

En cambio, el poco cariño recibido durante la niñez puede retrasar su crecimiento y desarrollo.

La crianza con apego posibilita que el niño establezca buenas relaciones con los otros y aprenda a tomar decisiones por sí solo, lo que va a traducirse en un adulto con gran poder de autonomía.

Para que te pongas al tanto de todos los beneficios de la crianza con apego y puedas esclarecer algunas de las dudas que tengas, en eres mamá te informamos.

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¿Cómo criar con apego?

Para criar con apego la primera regla es darle mucho amor al niño y estar junto a él el mayor tiempo posible.

Algo así se logra:

Amándolo desde que se encuentra en tu mismo vientre. Las emociones que madre e hijo comparten durante el embarazo forman lazos irrompibles. El quererle, hablarle, cantarle a la criatura, aun sin conocerla, favorece su desarrollo dentro del útero
Dándole cariño y estimulándolo en sus primeras semanas de vida. Esto también amplía el desarrollo neuronal en su cerebro y hace que el niño se sienta feliz
Propiciándole un hogar seguro en donde se viva en armonía. En donde no haya violencia y su integridad física no corra peligro
Alimentándolo con leche materna siempre que sea posible
Saciando sus necesidades vitales y enseñándolo a cómo saciarlas a medida que va creciendo.
Garantizándole el sustento económico
Protegiendo, velando y atendiendo sus enfermedades y cualquier padecimiento que tenga

Lo que no se dice de la crianza con apego: mitos y realidades

Mamá, debes saber que hay muchos mitos que se tejen alrededor de la crianza con apego y tiene tanto defensores como detractores.

A continuación te exponemos y esclarecemos tres de ellos.

Número uno: Es un mito que la crianza con apego significa malcriar al niño.

Un niño solo se malcría por la educación buena o mala que tenga, no por el cariño y el apoyo que reciba por parte de sus progenitores.

Número dos: Es un mito que cuando un niño se cría con apego se interpone en la relación amorosa de sus padres y roba el tiempo en pareja que ellos pueden tener.

Debemos estar claros de que un hijo no tiene nada que ver con el amor que uno y otro progenitor se tenga mutuamente.

Una pareja que se quiera y se atraiga a nivel sexual siempre encontrará el momento para estar junta.

Es cierto que con la llegada del niño y el tiempo que este necesita para él, el cambio de horarios y de rutinas en casa, los amantes deben ser más creativos para encontrar el momento de estar juntos.

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Pero esta creatividad puede tomarse como herramienta para ponerle fin a las rutinas y mantener la relación amorosa en constante renovación.

Número tres: Un tercer mito que trae consigo esta filosofía es que si queremos criar con apego no debemos dejar que el bebé llore.

Para desmentir esta creencia debemos decirte que el llanto es un comportamiento innato de un bebé.

El bebé llora cuando quiere o necesita algo: leche materna, que le cambien el pañal, cariño, que lo carguen, dormir…

Pero criar con apego no significa correr apenas el niño abra la boca y emita el primer gemido.

Al niño pequeño hay que darle la oportunidad de aprender que mediante el llanto sus necesidades serán saciadas. Pero esto no lo conseguiremos si vivimos pegados a su cuna.

No hay que dejarlo llorar mucho, pero tampoco hay que privarlo del primer leguaje que utiliza para comunicarse con nosotros.

Mamá, lo que no se dice de la crianza con apego es que es tan sacrificada como adorable.
Lo mismo que el parto natural es tan asombroso como doloroso.
Y el amor de madre es tan inmenso como solo él mismo es.

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