Las hormonas del parto: un mix de hermosos sentimientos

Zuleyvic Adriana Cuicas · 29 mayo, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz Martín el 29 mayo, 2020
Durante el embarazo y el parto entran en juego diversas hormonas que cumplen funciones diferentes pero igualmente relevantes. Conoce cuáles son.

Todo lo que ocurre en el cuerpo de una mujer está íntimamente ligado a esas sustancias llamadas hormonas. Y el parto no es la excepción. La oxitocina es una de las hormonas protagonistas de la maternidad, su presencia es vital durante los orgasmos, el embarazo, el parto, la lactancia y durante todas las etapas de la crianza.

La oxitocina, también llamada «hormona del amor«, es segregada por la hipófisis. Es la responsable química del sentimiento de protección y responsabilidad que te inunda el pecho cada vez que lo miras.

Sin embargo, no es la única sustancia que interviene durante la gestación, cuando tu cuerpo desarrolla principalmente a nutrir, proteger y transportar a tu bebé. En ese período también intervienen hormonas como la gonadotropina coriónica, los estrógenos, la progesterona, el lactógeno placentario, la relaxina, la prolactina, la adrenalina y las endorfinas. Cada una tiene una tarea fundamental durante esta etapa tan delicada.

Las hormonas del parto

Oxitocina, la hormona del amor

La hormona del amor es segregada durante todo el embarazo y sus niveles se mantienen estables gracias a la acción de la progesterona. Sin embargo su acción es decisiva cuando llega el momento del parto.

Cuando vas a dar a luz,  los niveles de oxitocina van aumentando progresivamente y su acción dota de mayor efectividad las contracciones. Algo que a su vez permite la dilatación del cuello uterino. En algunas ocasiones, cuando las contracciones espontáneas de la parturienta no son suficientes, los profesionales de la salud suelen administrarle pequeñas dosis de oxitocina sintética para ayudar al proceso de dilatación.

Ya cuando nace el bebé, la hormona del amor estimula la producción de leche y favorece la creación del vínculo madre-hijo. También ayuda a que el útero se contraiga hasta recuperar su tamaño habitual y evita que se produzcan hemorragias en el interior.

Adrenalina, una de las principales hormonas del parto

Si la oxitocina es la hormona del amor, la adrenalina es la encargada de mantenernos alerta. Es la hormona del ataque y de la defensa, que se activa cuando intuyes que hay peligro.

Antes del momento del parto el cuerpo de cada madre le provee al bebé ciertas cantidades de adrenalina. Estas le ayudarán a estar alerta ante el entorno y desarrollar los reflejos necesarios para sobrevivir.

La adrenalina en la mujer tiene unas funciones distintas, pues aunque favorece en ella el desarrollo de un sentimiento instintivo de proteger al bebé y la ayuda a estar alerta durante el proceso del parto, cuando sus niveles suben por encima de lo normal inhiben la secreción de oxitocina. Esto hace que el parto sea más lento, y también disminuye el flujo sanguíneo al útero, lo cual afecta directamente al bebé.

El hecho de que los niveles de adrenalina suban en gran medida durante el parto tiene relación con el instinto puro y es cuando el cuerpo de manera irracional detiene el parto para poder proteger al bebé. Justo por eso es tan importante cuidar el ambiente en el que transcurre el parto, pues un ambiente tranquilo favorecerá que ese proceso tan delicado se desarrolle con facilidad.

La elasticidad de la relaxina

La relaxina, como su nombre lo sugiere, es la hormona encargada de relajar los músculos y las articulaciones. Su acción es muy positiva en el parto, pues favorece la elasticidad y la movilidad de los huesos de la pelvis. Esta hormona también se encarga de adaptar tu columna al nuevo centro de gravedad durante el embarazo y es la responsable de la lumbalgia que muchas mujeres sufren al final del embarazo.

La hormona de la anestesia

Las endorfinas generan un natural efecto anestesiante. Antes de que el parto comience, el cuerpo de la mujer empieza a segregar endorfinas, cuyos niveles aumentan a medida que el proceso del parto avanza. Esta hormona altera la percepción del dolor que sientes cuando das a luz.

Para que la hormona de la anestesia aparezca es necesario que te sientas relajada y segura. Así que para gozar de los favores de las endorfinas trata de alejar el estrés, las preocupaciones y los miedos durante el parto. También es bueno que sepas que el uso de la analgesia farmacológica – como la epidural– inhibe la producción natural de endorfinas.

  • Caba, M. (2003). Oxitocina: la hormona del amor materno.
  • Carrillo, T., Nieto, R. M., Rodríguez, B. M., Velasco, E. ENDOCRINOLOGÍA DEL EMBARAZO Y PARTO.