Las complicaciones de un embarazo con epilepsia

Amanda · 30 mayo, 2017

Sufrir epilepsia y estar embarazada puede ser un escenario muy complejo. Una mujer con este problema debería planificar con mucha anterioridad su embarazo, pues el tratamiento no debe detenerse. Según los especialistas, las opciones son negativas en la mayoría de los casos. Difícilmente el bebé nazca sin ninguna consecuencia como producto de la enfermedad de su madre.

Aunque las crisis epilépticas pueden controlarse, durante la gestación ese no es el único inconveniente. El daño que se puede producir ante un ataque de epilepsia es grave, pero el control de estos también lo es. Como sabemos, los fármacos y el embarazo no se llevan bien, de modo que, la complicación es ineludible.

No todas las personas que sufren un ataque de epilepsia son epilépticas, por eso nadie está exento. Sin embargo, en esta ocasión, hablaremos de las implicaciones de este caso en pacientes regulares. Es decir, mujeres que sufren epilepsia y han decidido o les tocó ser madres.

¿Qué pasa si tengo epilepsia y estoy embarazada?

Planificar un bebé aun cuando sufrimos esta enfermedad, no es imposible. No obstante, se recomienda consultar con el neurólogo y ginecólogo, quienes trabajarán juntos a partir de ese momento. Los doctores acostumbran a recetar acido fólico al menos tres meses antes de la concepción. De manera que, es muy importante evitar un embarazo sorpresa.

Algunos estudios indican que la mayoría de los tratamientos anticonvulsivos son poco riesgosos para el feto. Sin embargo, es imprescindible la consulta con los especialistas antes mencionados. Se cree que las malformaciones en la espina bífida son los problemas más comunes, por eso la indicación de acido fólico.

Por otro lado, es posible que la dosis de tu tratamiento para la epilepsia sea subida, puesto que es muy importante tenerla controlada. Los mayores riesgos en estos casos se pueden presentar cuando no hay tratamiento o este disminuye. Debido al incremento en el flujo sanguíneo, habrá más necesidad de subir la porción de medicina.

Las peores consecuencias de la epilepsia en el embarazo, es que se produzca una crisis. En tal caso, existe riesgo de hemorragia por la convulsión. Sin embargo, si durante esta etapa la enfermedad se mantiene controlada no existen mayores peligros en ese sentido.

Por esta razón, no es una opción dejar el tratamiento, aunque este represente sus propios riesgos. Antes esta situación, lo más recomendable es realizar análisis de sangre que indiquen que los niveles de medicamento no afecten al bebé. Según las investigaciones, la mitad de mujeres en esta condición no presentan cambios drásticos.

¿Cuáles son los principales riesgos de la epilepsia y el embarazo?

Como hemos dicho previamente, el principal riesgo es la convulsión. De esta situación se puede derivar alteraciones en el cráneo, corazón o boca el bebé, las cuales se pueden determinar en las primeras 20 semanas.

Los demás riesgos vienen representados por el fármaco que se utiliza para controlar las crisis epilépticas. En tal caso los médicos recomiendan un único medicamente, siempre y cuando no sea valproato. Al respecto, se considera que este fármaco está asociado al desarrollo de malformaciones en el feto.

Las principales consecuencias del uso del valproato durante la gestación son el paladar hendido, la espina bífida, labio leporino y otros defectos del tubo neural. Además de estos, se ha conocido en estudios recientes que también puede generar problemas en el nivel de cociente intelectual del niño.

Expertos de la Universidad de Emory descubrieron que la exposición del feto al valproato podría desarrollar problemas cognitivos. No obstante, los riesgos de la no medicación son mayores. Una mujer que sufre de epilepsia puede presentar un embarazo de alto riesgo. En tal sentido, merece una estrecha relación con los especialistas, en este caso ginecólogo y neurólogo.

Los expertos explican que una mujer con este padecimiento debe estar en estricto control desde que entra en la edad fértil. Pese a los efectos del medicamento, con el uso del acido fólico se puede mejorar el pronóstico. Además, la reducción en la cantidad de fármacos puede contribuir a disminuir las posibles consecuencias.