Las adivinanzas infantiles y sus múltiples beneficios

Leticia · 15 septiembre, 2017

Adivina adivinanza… Así han empezado muchos ratos de juegos y risas entre niños. ¿Cúales son los beneficios de jugar a las adivinanzas infantiles con nuestros hijos? A continuación te queremos contar lo importantes que son estos fáciles acertijos para el desarrollo de los más pequeños.

Las adivinanzas infantiles ofrecen mucho más que un simple entretenimiento para nuestros hijos. Contar adivinanzas no es solo conectar con ellos durante el tiempo de juego, sino que también supone ayudarlos a abrir sus mentes al mundo de la imaginación, el ingenio y la curiosidad.

Una adivinanza es un acertijo, un problema a solucionar en el que se ofrecen pistas dentro de la propia frase que forma la adivinanza. El formato de la adivinanza no tiene por qué ser la expresión oral, también podemos encontrar adivinanzas en libros, pinturas, fotografías o cualquier otro soporte que pueda servirnos.

Origen de las adivinanzas

No hay constancia del momento en que apareció la primera adivinanza, pero sí aparecen ejemplos en múltiples escritos de la antigüedad.

Las adivinanzas, además, forman parte de multitud de mitos y de leyendas, como los acertijos que la Esfinge le propone a Edipo a su entrada a la ciudad de Tebas. No podemos olvidar que también las adivinanzas aparecen en el mundo de la novela o el cine. Así, en El Hobbit o en la Historia Interminable aparecen escenas basadas en adivinanzas.

Los acertijos ayudan a tu hijo a aumentar su caudal léxico

Beneficios de las adivinanzas infantiles

¿Te habías planteado alguna vez cuánto favorece a tus hijos jugar a las adivinanzas? Vamos a hacer un repaso de algunos de los principales beneficios.

  • Entretener. Sin duda es la finalidad primera de las adivinanzas. Resultan de especial atractivo ya que no requieren de nada más que imaginación. La diversión y el aprendizaje están asegurados de forma conjunta.
  • Ayuda en la formación de conceptos. Cuando los niños van aprendiendo nuevas cosas, se forman en su cabeza conceptos que dan una definición general a esos elementos. Las adivinanzas ayudan a añadir detalles a esos conceptos.

Tengo agujas y no sé coser. Tengo números y no sé leer. EL RELOJ

  • Estimulación de la imaginación. Adivinar supone hacerse una imagen mental de los detalles que contiene la adivinanza. Esto implica que dejemos que nuestra imaginación vaya elaborando y dando forma a esa información recibida.
  • Recurso literario y educativo. Al estar elaboradas normalmente en forma de rima, añaden un punto extra de aprendizaje para nuestros pequeños, obligándoles a hacer un pequeño esfuerzo extra ante el reto de entender el mensaje así expuesto.

Los 7 son hermanitos y viven un solo día. Cuando uno nace, otro muere y así se pasan la vida. LOS DÍAS DE LA SEMANA

  • Desarrollo cognitivo general. Aumentan la capacidad de deducción, favorecen las estrategias de resolución de problemas y fomentan la memoria.
  • Enriquecen vocabulario. Las adivinanzas son descripciones con toques poéticos, lo que ayuda a nuestros hijos a aumentar su caudal léxico.

Tul, y no es de tela. Pan, pero no de mesa. TULIPÁN

  • Favorecen el pensamiento crítico. Relacionar datos y eliminar los elementos no importantes para conseguir una respuesta son pasos fundamentales para descifrar una adivinanza.

¡Cuánto bien hacen las adivinanzas infantiles! Eso sí, es aconsejable adaptar la dificultad de las mismas a la edad de tus hijos. Conforme vayan creciendo, podrás encontrar nuevos acertijos que les planteen nuevos retos.

Las adivinanzas infantiles contribuyen a desarrollar el ingenio y la astucia de los más pequeños

Para comenzar en el mundo de las adivinanzas, es importante que expliquéis a vuestros hijos en qué consiste el juego. La forma más fácil de adaptar las adivinanzas es dividirlas por temas. Es decir, partes del cuerpo, plantas, familia etc. Así sabrán la temática de la adivinanza y buscarán ahí la respuesta.

Más adivinanzas…

Nieto de tu bisabuelo, padre de tus hermanos, de tus primos es el tío y de tus tíos, hermano. TU PADRE

Tengo cabeza redonda, sin nariz, ni ojos, ni frente. Mi cuerpo se compone solo de blancos dientes. EL AJO

Verde me crié, rubio me cortaron, duro me molieron y blanco me amasaron. EL TRIGO

Es redonda como un queso, y nadie puede darle un beso. LA LUNA

Si sopla el aire, a la cara viene. El calvo, no lo tiene. EL PELO

Gracias a que el cerebro de los más pequeños está preparado para recibir todo tipo de información y adaptarse rápidamente a las nuevas situaciones y retos, verás como muy pronto será tu hijo quien se interese por este tipo de acertijos y se encargue de recopilar nuevas adivinanzas para que tú también las resuelvas. Si le ponéis las ganas necesarias, podréis hacer de las adivinanzas infantiles una buena forma de intercambiar curiosidades y trabajar la mente.