Jugando a las adivinanzas

Amanda · 28 junio, 2017

Las adivinanzas son un divertido juego de acertijos que representa una herramienta útil para desarrollar el intelecto. Nos invitan a pensar y resolver problemas, cuyos resultados están a la vista. Según sus características, las adivinanzas pueden ser muy acertadas para jugar con los niños.

Estos sencillos enigmas no son del uso exclusivo de los niños, pero existen diversas alternativas para el público infantil. Por lo general, aquellas destinadas a ser resueltas por niños, toman en cuenta su vocabulario. En la mayoría de los casos hacen alusión a objetos cotidianos, animales, elementos de la naturaleza o nexos familiares.

Una adivinanza es elaborada a través de una cuidadosa formula expresada en rima. Como es para niños debe ser comprensible en la mayoría de los elementos y su resultado ha de ser accesible. Aquellas adivinanzas muy complejas no resultan muy divertidas para los pequeños, la idea es que puedan obtenerse respuestas.

Adivinanzas para niños

 

Recuerda que estos acertijos no pueden ser resueltos por sí solos. No esperemos a que contesten inmediatamente, además, aprovechemos de orientarlos para que el juego tenga fines educativos.

De igual manera, es importante que exista el componente tradicional, que las adivinanzas se basen en costumbres propias de cada región. En la mayoría de los casos, son expresadas en versos, pero son de dominio popular. Esto contribuye al intelecto, la relación social y nexo con el entorno.

Algunas adivinanzas divertidas para niños son las siguientes:

El camino

adivinanzas 1

Todos me pisan a mí,

pero yo no piso a nadie;

todos preguntan por mí,

yo no pregunto por nadie.

La pera

 

Blanca por dentro,

verde por fuera.

Si quieres que te lo diga

espera.

El caracol

 

Mi casa la llevo a cuestas,

tras de mí dejo un sendero,

soy lento de movimientos,

y no le gusto al jardinero.

 

El humo

 

Alto alto como un pino,

pesa menos que un comino.

 

El silencio

Si lo nombro, lo rompo.

 

El nombre

 

Todo el mundo lo lleva,

todo el mundo lo tiene,

porque a todos les dan uno

en cuanto al mundo vienen.

 

La lengua

 

Una señorita muy señoreada,

que siempre va en coche

y siempre va mojada.

 

El agua

Un niño puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea.

 -Paulo Coelho-

 

Adivina quién soy:

cuanto más lavo,

más sucia voy.

 

 

El huevo

 

Una cajita chiquita,

blanca como la cal:

todos la saben abrir,

nadie la sabe cerrar.

 

La gata

 

Tiene ojos de gato y no es gato,

orejas de gato y no es gato;

patas de gato y no es gato;

rabo de gato y no es gato.

La oscuridad

 

¿Qué será, qué es:

mientras más grande, menos se ve?

 

La mamá

 

De tus tíos es hermana,
es hija de tus abuelos
y quién más a ti te ama.

 

El libro

 

Tengo hojas y no soy árbol,

tengo lomo y no soy caballo.

 

 

La vela

 

Una vieja larga y seca que gotea la manteca

 

El maíz

 

Tengo hojas y no soy libro,

tengo barba y no soy chivo.

El diccionario

 

Es un sabio gordinflón
si le preguntan no habla,
sabe todas las respuestas,
tiene todas las palabras.

El Bebé

 

Duerme bien en su cunita
a veces es un llorón,
pero también se sonríe
tomando el biberón.

La letra L

 

En Melilla hay tres,
Madrid tiene ninguna,
en Castilla dos
y en Galicia una.

Los huesos

Como la piedra son duros:
para el perro un buen manjar
y sin ellos no podrías
ni saltar ni caminar.