La timidez en la adolescencia

Fernando Clementin · 20 marzo, 2018
Si observas una conducta demasiado retraída por parte de tu hijo, es mejor que prestes atención. Puede estar desarrollando una personalidad tímida; a la larga, esto puede poner en peligro su interacción con los demás.

La adolescencia, etapa de cambios y revoluciones en la vida de los jóvenes, es clave para la formación de su personalidad. Entre otros rasgos, algunos tienen facilidad para entablar relaciones sociales; otros, en cambio, lo ven como un gran desafío. Son ellos quienes sufren de timidez en la adolescencia.

La figura típica de los adolescentes en el imaginario popular es la de jóvenes rodeados de amigos que van de fiesta en fiesta. O también están los que se unen a equipos deportivos o clubes extracurriculares para practicar y conocer gente con intereses similares.

Pocas veces nos detenemos a observar a aquellos que no se sienten cómodos y, como consecuencia, relegan algunas de estas actividades. Cuando un chico o chica padece de timidez en la adolescencia, tiene miedo de relacionarse con otras personas; generalmente, debido al temor al rechazo.

¿Cómo se hace para ayudarlos? ¿Es algo que se puede detectar desde la niñez? Nos detendremos a analizar estos puntos a continuación.

Causas de la timidez en la adolescencia

Si bien puede haber pequeños porcentajes de cuestiones genéticas —como anomalías físicas o del habla— que determina el carácter de un individuo, la timidez en la adolescencia es algo que comienza a gestarse mucho tiempo antes.

El punto de inicio suele ser cuando el niño toma contacto con el mundo que lo rodea. Esto incluye padres, hermanos, familiares, compañeros, docentes, instructores y otras personas cercanas. Es ahí cuando surge la comparación —que afecta a la autoestima—, las críticas y los cuidados excesivos que provocan que el pequeño se retraiga.

La timidez en la adolescencia puede conducir al aislamiento escolar.

Desde allí, estos factores pueden incidir en la formación de la personalidad:

  • Autoestima: como dijimos, la valoración que hace el joven de sí mismo lo animará a integrarse a otros grupos o, por el contrario, lo imposibilitará hacerlo.
  • Complejos de la adolescencia: en esta etapa, pueden surgir complejos que le causen vergüenza. Entonces, por miedo a la burla, el destrato o simplemente por la sensación de incomodidad, prefiere mantenerse al margen.
  • Falta de habilidades sociales: la adolescencia implica hacer cosas que nunca antes hemos hecho. Por ejemplo, bailar con chicas o chicos en fiestas, invitar a alguien a una cita o incluso tener entrevistas de trabajo. Esto, lógicamente, puede causar miedo y una extremada preocupación.
  • Entorno de crianza: quizás la circunstancia más influyente. Si el niño se cría en una familia introvertida o, peor aún, sobreprotectora, es muy probable que no desarrolle las dotes sociales necesarios para crear vínculos con los demás.

“El punto de inicio de la timidez en la adolescencia suele provenir de mucho antes, cuando el niño toma contacto con el mundo que lo rodea”

¿Cómo ayudar a tu hijo a superar la timidez?

Lo bueno del caso es que la timidez en la adolescencia se puede revertir. No obstante, lo más aconsejable es prevenirla, ya que le ahorraremos al pequeño malos tragos desde más temprano.

Estas son algunas recomendaciones para lograr que tu hijo venza la timidez:

  • Enseñarle a afrontar los miedos. Muchas veces ocurre que la situación a la que tanto tememos acaba siendo algo menor; o incluso puede generar satisfacción una vez completada. Esto lo alentará a seguir derrumbando barreras. Cuidado: tampoco lo obligues a hacerlo si no está listo, ten paciencia.
  • Concienciarlo para que piense en positivo. Cambiar la forma de pensar puede llevar tiempo. Un buen punto de partida es la satisfacción que causa haber superado una situación vergonzosa. Desde allí, hay que motivar al joven a pensar que él puede, que todos tenemos defectos y fortalezas y debemos centrarnos en estas últimas.
  •  Darle ejemplo. Si ve que te interesas en conocer gente y te involucras en nuevas actividades, seguro que le causarás un efecto positivo. Los chicos, aunque no lo notes, prestan mucha atención a lo que hacen sus padres.

Durante la niñez, y con el objetivo de evitar la aparición de esta personalidad, es recomendable que hables con el pequeño sobre esas situaciones a las que teme. Además, nunca lo tildes de “tímido” frente a los demás, porque si lo haces podría asumir ese rol y no luchar por cambiar.

Asimismo, investiga si la timidez proviene de algún hecho que le pueda haber traumatizado, como un caso de vergüenza extrema en público. Presta atención a su relación con sus amigos y, fundamentalmente, no lo sobreprotejas.

La fortaleza surge de levantarse tras las caídas; nunca podrá tolerar la frustración si estás siempre sobre él para solucionarle los problemas.

La timidez en la adolescencia puede afectar la vida social de los jóvenes.

¿Debo acudir a un profesional?

Finalmente, es importante saber diferenciar la timidez en la adolescencia de la fobia social. Mientras la primera es una incomodidad que todos sienten en mayor o menor medida en algún momento, la fobia social es más grave; causa un temor irracional y extremo a interactuar con el medio, lo que afecta sobremanera la vida social y académica del joven.

En último lugar, si no logras que tu hijo supere esa timidez y ves que le está causando problemas para sociabilizar o incluso para hacer las actividades que disfruta, deberías hablar con un psicólogo. La timidez en la adolescencia, de agravarse, podría devenir en una patología que cause efectos mayores y muy difíciles de revertir.