La pereza infantil: 6 consejos para evitarla

Los siguientes tips te ayudarán a hacer frente a uno de los problemas que más temen los padres: la pereza infantil.

La pereza infantil es uno de los temas que más preocupa a los padres. Se trata de un hábito adquirido en el cual la clave es el tipo de educación que se proporciona a los hijos. Ten en cuenta que, como madre, tu responsabilidad es establecer límites de tiempo en cuanto a sus distracciones.

Para combatir la pereza infantil debes mostrar al pequeño la importancia del sacrificio para conseguir las cosas. No debes facilitar al máximo la vida de tu hijo, ya que con ello contribuirás a que sea un niño perezoso.

A pesar de ser algo transitorio, lo cierto es que la desmotivación de los niños es una constante. Esta falta de actitud puede considerarse como algo habitual en ellos, siempre que permanezca enmarcado por un diálogo abierto madre-hijo que evite la condena y la preocupación excesiva.

Acostumbrados a convivir con la tecnología, suelen recibir todo sin mucho esfuerzo. Eso también puede ser un problema. La tecnología tiende a entretener a los niños con facilidad y favorece la aparición de la pereza infantil.

Posibles consecuencias

La pereza infantil puede tener consecuencias como:

  • Retraso en el aprendizaje.
  • Pérdida del hábito del trabajo regular.
  • Desafección por los estudios.

6 consejos para combatir la pereza infantil

Para evitar este tipo de conductas, te presentamos algunos consejos que te ayudarán a que hagas frente a algunas actitudes perezosas de tu hijo:

1.- Evalúate a ti mismo

Si eres perezoso, lo más probable es que tengas niños vagos. Evalúa tu ética de trabajo; la forma en la que trabajas es, exactamente, cómo tu hijo aprenderá a trabajar.

La pereza infantil carcome su motivación para muchas actividades.

2.- Trabaja con ellos

La mejor manera de enseñar a trabajar a tu hijo es hacerlo junto a él. Enséñale cómo se hacen las cosas de una manera entretenida y cómo lograr los objetivos.

Muestra a tu hijo la importancia del trabajo duro: una ética de trabajo firme le beneficiará durante toda su vida. Es importante que tomes tiempo en enseñarle cómo trabajar y que le ayudes a realizar sus proyectos.

3.- Fomenta el compromiso

El compromiso es una característica valiosa en el individuo. Cuando un niño se compromete con algo, ya sea una meta, una tarea o incluso un trabajo, es más probable que se esfuerce con más ganas.

La falta de compromiso es uno de los primeros pasos hacia un trabajo flojo o incompleto, lo que contribuye a la pereza.

4.- No le des todo lo que pide

Una de las mejores lecciones que puedes enseñar a tu hijo es que debe esforzarse para conseguir las cosas. Ello conlleva que, en muchas ocasiones, debas tener un “no” por respuesta a muchas peticiones que recibirás por parte del pequeño.

A pesar de que es siempre difícil decirle no a tu hijo, no debes hacer realidad sus peticiones si no existe un compromiso o esfuerzo para obtener la meta. En ocasiones, un “no” será la mejor respuesta; evitará que el niño se relaje y que aprecie tus esfuerzos.

5.- Asigna tareas

Ayudar en las tareas de casa es una de las mejores maneras de enseñar al pequeño el valor del trabajo, incluso a una edad temprana. Tu hijo debe contribuir a algunas tares domésticas, como puede ser hacer la cama o lavar los platos. Si como madre haces todo por él, privarás a tu hijo de aprender tareas básicas.

“Los perezosos siempre hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán; los que de veras hacen algo no tienen tiempo de hablar ni de lo que hacen”
—Goethe—

6.- Paciencia y prudencia

Ante la falta de motivación de tu hijo, debes ser prudente y mantenerte firme. Si lo ves sumergirse peligrosamente en el vacío y sin encontrar resultados, con prudencia, no tengas miedo a ofrecerle tu ayuda.

Las tecnologías son grandes promotores de la pereza infantil.

Motivación

Por otro lado, existe la idea errónea de pensar que los niños son vagos, aunque en ocasiones se trata de una cuestión de motivación. Incluir recompensas y castigos en sus trabajos puede tener un efecto a corto plazo en el esfuerzo del pequeño.

Debes tener en cuenta que, muchas veces, las recompensas no pueden crear intereses ni objetivos a largo plazo.

¿Qué puedes hacer para motivar a tu hijo?

  • Apoya sus intereses.
  • Convéncelo de la necesidad del trabajo y esfuerzo.
  • Ánima a tu hijo y aprecia sus logros.
  • Reivindica sus fortalezas.
  • Dale tiempo.

Como ves, la clave está en una correcta educación desde la niñez. Inculcar malos hábitos o facilitar demasiado las cosas solo llevará a la incapacidad de esforzarse por conseguir lo que se desea. Para evitarlo, nada mejor que tu compañía y asesoramiento.

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