La mentira en los niños

Agetna 12 mayo, 2017

La mentira en los niños es normal siempre y cuando no se convierta en parte de su rutina diaria. Si tu hijo, de pronto solo dice mentiras, hay que prestarle verdadera atención a su nueva forma de ser. Pero si se trata de ideas esporádicas que surgen de su imaginación y son creadas para adornar sus juegos, no las censures.

En este texto, te hablaremos sobre las mentiras durante la infancia, lo que son y cuándo debes o no evitarlas.

¿Por qué mienten los niños?

Los niños mienten, no pocas veces, sin quererlo. Sus mentiras, a diferencia de lo que pueden pensar algunos padres, no son premeditadas. Ellos no son conscientes de que están mintiendo.

La mentira en los niños puede ser producto de su fértil imaginación. Ellos no ven como falso e irreal ese gatito azul que los acompaña a todos lados, el cual cargan y quieren que mamá le sirva un plato con leche.

Esas mentiras de los niños de 2 y 3 años que parten de su imaginación, no son mentiras; son fantasías.

Pero a veces los niños más grandecitos, de 5 o 6 años sí mienten y están conscientes de ello. Planifican minuciosamente su historia o la inventan a la ligera para salir airosos de determinada situación.

¿Qué motiva la mentira durante la niñez?

Las causas más comunes de la mentira en la infancia son:

  • Evadir los regaños y castigos
  • No desilusionar a sus adultos
  • Echar la culpa a otro
  • Ocultar su mala conducta
  • Imitar a sus padres o cualquier otro adulto con el que se relacionen
  • Conseguir un objetivo
  • La exigencia desmedida

El mensaje de la mentira

La mentira, cuando es premeditada o dicha para falsear conscientemente la realidad, es un mensaje de auxilio, de ayuda, que tu hijo te está dando.

Debes entender que él necesita decir una mentira por un propósito determinado, así que más que tu regaño, merece tu asistencia, dedicación y atención.

Cuando notes que tu hijo te está engañando descubre qué se esconde detrás de sus falsas palabras.

¿En qué momento deben preocuparte sus mentiras?

Las mentiras de tu hijo deben preocuparte cuando se conviertan en recurrentes, cuando sean un proceso repetitivo y, de pronto, tu hijo lo único que diga sean mentiras.

Ante sus mentiras ¿castigo o aplauso?

Ninguno de los dos.

Las mentiras de tu hijo no deben ser vitoreadas porque cuando aplaudes sus falsedades o te ríes con ellas, le estás trasmitiendo que están bien y te gusta que mienta.

Por otro lado, las mentiras tampoco deben ser castigadas, no en primera instancia. Cuando castigas una mentira le dices al niño que, en el futuro, elabore mejor su idea para que creas completamente en ella y no lo descubras.

¿Cómo lidiar con las mentiras del niño?

Las mentiras del niño deben ser tomadas con naturalidad. Toda vez que tu hijo te invente un cuento y piense que se los ha creído tu proceder debe ser el de comentarlo, hacerle más preguntas acerca de la historia o la idea que te acaba de contar.

En esa plática, poco a poco, debes irlo ayudando a desenredar todos los hilos de su historia y revelar, juntos, la realidad.

Al final, es importante que, sin decirle: “me mentiste, lo que me dijiste no era cierto y te acabo de descubrir” lleguen a la verdad y sigan conversando normalmente como si, desde el principio, te hubiera contado algo real.

No te alteres o te apresures por llegar al final de la conversación. Dale tiempo y escucha lo que te dice.

En todo momento ofrécele tu confianza, créale un ambiente seguro y demuéstrale que puede revelarte la verdad sin el temor de que vayas a regañarlo o castigarlo; primero, por lo que supone haberte mentido y luego, por el error que pudo haber cometido.

Si procedes de esta manera con todas las mentiras de tu hijo muy pronto él dejará de mentirte.

Otra cosa, siempre recuerda que prevenir sus mentiras es mejor que censurarlas, o encontrar la manera de que te diga la verdad. Si tu hijo te dice mentiras busca la raíz del problema, el por qué te las inventa. Es probable que su conducta se deba a tu forma de ser o tus exigencias. Quizás tú seas la responsable de su comportamiento engañoso y no te hayas dado cuenta de eso.

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