La higiene del biberón

Gladys · 22 enero, 2017

Mamá y papá deben enfrentarse a un gran reto cuando nacen sus chiquitines: mantener la limpieza en todos los aspectos. Hablando de este tema, no podemos olvidar las claves para lograr una buena higiene del biberón del bebé, antes y después de alimentarlo, para evitar posibles enfermedades gastrointestinales y respiratorias.

Sabemos que limpiar estos objetos a cada momento puede llegar a ser algo tedioso, pero, recuerda que está en juego la salud de tu pequeñito. En este sentido, te recomendamos que lleves un orden con el aseo de los biberones, con el objetivo de impedir que se contaminen fácilmente.

Limpiar los biberones evita enfermedades gastrointestinales y respiratorias

Algunas mamis suelen utilizar los esterilizadores eléctricos o de microondas para que este proceso sea más fácil. Indudablemente, estos aparatos son de gran ayuda porque ahorran trabajo, siempre y cuando, elijas una buena marca y esté en perfecto estado. De esta forma, no se cometerán errores que luego puedes lamentar.

Otros prefieren métodos más tradicionales como lavarlos a mano con abundante agua y jabón y, luego, meterlos en una olla con agua hirviendo. El calor va a desaparecer todas las amenazas que se encuentren adheridas a la tetina y al recipiente y lo mantendrá en un ambiente aislado del exterior.

Higiene del biberón: ¿caliente o frío?

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A veces, nos sentimos un poco confundidas en este asunto, debido a que ciertos pediatras insisten en que la esterilización del biberón no es necesaria. Sin embargo, lo que sí es fundamental para ellos es el aseo de las manos antes de manipular los utensilios que se utilizan para hacer la preparación.

A muchos padres, la esterilización del biberón les genera tranquilidad

A pesar de esto, muchos prefieren mantener esta práctica como una rutina, porque se sienten más seguros. Y, si nos detenemos a pensar un poco en los posibles beneficios, te vas a dar cuenta de que nunca está de más hacerlo para proteger a tu retoñito.

Ahora bien, existen dos tipos de esterilizaciones que varían según la temperatura. Veamos cuáles son las diferencias de cada una:

  • En caliente: cuando el agua haya llegado a su punto de ebullición, debes colocar todos los objetos que quieras purificar por un período de 15 a 20 minutos. Allí se pueden sumergir biberones, tetinas, chupetes, vasos y esos juguetes pequeños que tu chiquitín se lleve a la boca.
  • En frío: este método utiliza sustancias químicas que se diluye con agua. Aunque es muy efectivo, necesitarás hervirlos de vez en cuando con un poquito de vinagre, para evitar la acumulación de depósitos que contaminen el envase.  

Por supuesto, esto no solo se aplica si acabas de darle el alimento a tu niño. También debes estar atenta en el caso de que caiga al piso o si el bebé agarró la tetina con sus manitas, sobre todo, si ya empezaron con la etapa del gateo.

Consejos adicionales para la higiene del biberón

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Si bien la limpieza de estos utensilios es importante para cuidar al amor de tu vida, no hace falta que te obsesiones con esto. Por eso, te recordamos que puedes organizar tu tiempo y planificar el momento más adecuado para lavarlos con calma y sin presiones.

Para que esta limpieza sea exitosa, puedes valerte de algunos implementos que te ayudarán a que estos objetos estén libre de gérmenes y bacterias:

  • Cepillo especializado: la longitud de estos objetos te permitirán llegar hasta el fondo del envase y limpiar los espacios angostos.
  • Jabón para biberones: ciertos productos fueron diseñados para retirar las impurezas que quedan en estos recipientes. Estos jabones son útiles, sobre todo, para cuando estás fuera de casa con tu pequeñito.
  • Paño limpio: de nada sirve lavarlos y luego secarlos con el paño de la cocina. Usa uno de forma exclusiva para retirar la humedad.
  • Una olla: utiliza un recipiente nuevo para hervir los biberones. Evita usarlo para cocinar otras cosas.

Si ya tu hijo ha empezado a tomar jugos de frutas o sopas, trata de usar un biberón únicamente para estas sustancias, puesto que suelen mancharse con el color de las frutas.

Tu bebé necesita de mucho amor y de grandes cuidados para que no se enfermen. Piensa en todo momento en su beneficio y verás que valdrá la pena hacer cualquier esfuerzo para sea feliz. Con un poco de paciencia y cariño, te sentirás orgullosa de verlo crecer sano y fuerte.