Principales beneficios que recibe tu hijo al gatear

Gatear es una actividad típica de los bebés, es uno de los principales elementos que permiten identificar que está consiguiendo su independencia y que su motricidad se está desarrollando correctamente. Se han demostrado muchos beneficios que reciben los pequeños tan solo por gatear, los cuales están distribuidos a nivel físico, mental y emocional.


Muchos especialistas convergen en que es importante incentivar este tipo de desplazamiento, pues el aprendizaje que obtiene el bebé en esta etapa, puede acompañarlo por el resto de su vida. Entre los aspectos que beneficia esta práctica se encuentran la confianza, la seguridad y la autonomía.

¿Cuál es el momento correcto para poner a tu hijo a gatear?

Se tiene entendido que a partir de los ocho meses la mayoría de los bebés están listos para gatear, sin embargo, ellos por sí mismos iniciarán el desplazamiento una vez que puedan sentarse por sí solos. Es conveniente que los adultos a su cargo lo incentiven a movilizarse, para ello se recomienda colocarlo en el suelo y asegurarse de que pueda moverse por un espacio seguro con libertad pero bajo supervisión.

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Es muy importante dejarlos desenvolverse por su cuenta, que se dirijan a los lugares más atractivos para ellos y que exploren todo cuanto quieran, por eso es precisa la compañía de algún adulto. En este sentido, la función de los adultos no es la de limitarlo en su exploración o impedirle que se movilice a sus anchas, solo es para asegurarse de que no corra peligro.

“El bebé que se siente confiado para recorrer y explorar el mundo es capaz de generar las primeras bases del sentimiento de confianza básica, aspecto fundamental del desarrollo socioafectivo de los infantes…”
-Verónica Navarrete. Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico –

De acuerdo con Navarrete, la confianza hacia el mundo y los demás así como su autoconfianza se refuerzan por medio del gateo, pues surge un vinculo afectivo muy estrecho entre él y la persona que lo está acompañando en el proceso. Por tal razón se recomienda que la estimulación a gatear se haga cuando notemos la independencia del bebé para realizar movimientos firmes en el suelo.

¿Cómo se beneficia tu hijo al gatear?

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Según los especialistas, la mayor parte de las habilidades psicomotrices que precisa el niño para desarrollarse a nivel escolar y a lo largo de su infancia, se estimulan durante el gateo. Para los bebés, el hecho de gatear les permite desarrollarse a nivel neurológico por medio de una transmisión que influye en la definición de su conducta.

Al parecer las decisiones que caracterizan la vida futura del niño comienzan a manifestarse en esta etapa, lo cual se relaciona directamente con la conducta con respecto a tales situaciones. En otras palabras, neurológicamente el niño comienza a decidir a donde quiere ir y las cosas que le interesan, lo cual va a condicionar sus decisiones futuras.

También es el primer mecanismo que permite identificar que se está efectuando el control voluntario, una habilidad que incide en el equilibrio, la coordinación, la fortaleza de la musculatura y otros elementos del desarrollo psicomotor. Gatear es una actividad de tipo motor que complementa el aprendizaje, por lo tanto influye directamente en la inteligencia del ser humano.

Entre los Principales beneficios que recibe tu hijo al gatear se encuentran.

  • Ayuda a tonificar los músculos de brazos, piernas y columna vertebral, lo cual lo prepara para su posición siguiente que es la de estar de pie
  • Estimula la atención
  • Desarrolla y perfecciona la visión por medio del enfoque de sus dos ojos en distancias cortas
  • Favorece el fortalecimiento de los sistemas propioceptivo y vestibular, relacionados al conocimiento de su propio cuerpo y al equilibrio, respectivamente
  • Les proporciona una oportunidad para interactuar con el mundo, comunicarse con este y expresarse en relación a que está recién conociendo
  • Ayuda a sensibilizar su sentido del tacto, puesto que con la palma de la mano va reconociendo texturas y sensaciones
  • Establece una coordinación entre sus ojos y su mano para calcular distancias y aproximaciones
  • Desde esta etapa se inicia su lateralización cerebral que permite a entre los cinco y seis años, posea un dominio por parte uno de sus hemisferios
  • Comienza a crear rutas basadas en información que recibe a través de sus sentidos y conecta con su cerebro, lo cual lo ayudará a tener sus principales episodios de razonamiento.
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