¿Es perjudicial el uso del chupete y biberón en los niños?

Amanda · 4 octubre, 2015

Dicen que cuando el río suena es porque piedras trae, así que es mejor que no preocupemos por la controversia que siempre ha existido sobre si es recomendable o no, usar el biberón y el chupete en los niños. Las recomendaciones van dirigidas a su uso limitado en los primeros meses de vida.

Aunque estos artículos son de uso común entre las madres, siempre han sido objeto de discusión sobre los efectos perjudiciales que pueda tener sobre los bebés. A esta discusión, se la ha unido un grueso de resultados de investigaciones acerca de este hecho.
Se sabe, que el chupete es útil para contribuir a que los niños calmen su ansiedad, lo que deriva en que se reduzca su estrés. Algunos aseguran que puede incidir en que se disminuya el riesgo de la muerte súbita en los neonatos.

Del mismo modo, el biberón tiene un uso vital en la alimentación del bebé porque es de mucha utilidad para los niños que por alguna razón no pueden ser alimentados con la leche materna. También son de provecho para darle a beber medicinas, agua u otro tipo de líquido como jugos.

No obstante, son más los detractores que los seguidores de estos objetos, porque muchos afirman sobre la posible interferencia de estos en el desarrollo del bebé, particularmente en cuanto a la formación de dientes y boca, o sobre la relación con la madre.

¿Cuál es el peligro de usar el chupete y biberón?

Se puede decir que el verdadero peligro de usar estos dispositivos es no hacerlo de la manera adecuada. Es decir, ofrecer el chupete o biberón el tiempo adecuado y retirarlo cuando sea preciso, puede ser decisivo sobre su perjuicio o beneficio.

Foto cortesía de padresehijios.com
Foto cortesía de padresehijios.com

Una de las principales preocupaciones sobre el uso del chupete por ejemplo, es que en la mayoría de las ocasiones los bebés sufren cuando se les separa de su estimado amigo.
Esta reacción de incomodidad que presentan los niños cuando se les quita el chupete, es indicativo de que se está adaptando demasiado a su uso. En tal sentido, es preciso estar atenta a la situación que se percibe.

Para los especialistas los peligros del uso prolongado del chupete, biberón e incluso cualquier factor como el de chuparse el dedo, pueden ser los siguientes:

  • Se sustituye el pezón por un objeto artificial no indispensable.
  • Interfiere en el proceso de lactancia, porque la succión se ejecuta de manera diferente.
  • El bebé deja de alimentarse de la manera adecuada porque no controla el pecho del mismo modo que el biberón.
  • Incide en la aparición de caries u otros problemas odontológicos, en especial cuando los chupetes son untados con alimentos dulces.
  • Promueven la aparición de malformación en boca y estructura dental porque su uso prolongado impide el movimiento correcto de los músculos de la cavidad oral.
  • Algunos expertos aseguran que el uso del chupete eventualmente podría afectar el desarrollo normal del lenguaje. Esto no se refleja en niños que lo han usado por menos de nueve meses.

Es normal que los bebés actúen naturalmente a la succión, pues es un reflejo que se desarrolla a fin de que puedan alimentarse. Dicho reflejo está relacionado a la supervivencia, por eso los niños pueden chupar sus dedos o cualquier objeto que simule el pezón materno.
Pese a que objetos artificiales como el chupete y  biberón contribuyen a que el bebé este calmado o pueda alimentarse de una manera diferente al amamantamiento, es recomendable sobre todo el uso prudente de estos.

¿Es posible evitar la interferencia del chupete en el desarrollo del bebé?

Foto cortesía de ¿Qué necesita mi bebé?
Foto cortesía de ¿Qué necesita mi bebé?

Aunque es recomendable evitar el uso del chupete, no se puede prohibir que las madres acudan a este para apaciguar a sus hijos. En tal caso, lo recomendables es atender a las recomendaciones de los expertos, por ejemplo:

  • Recurrir al chupete tan solo pasado el primer mes de nacido el bebé.
  • Nunca sustituir en su totalidad la lactancia materna con estos objetos
  • Promover el uso temporal del chupete.
  • Evitar recurrir a este objeto con tan solo oír llorar al bebé.
  • Cuidar la limpieza exhaustiva del chupete o biberón, a fin de evitar enfermedades como la diarrea
  • Limitar su uso durante el primer año de vida y eliminarlo en el segundo.
  • Evitar forzar el desprendimiento del chupete; por consiguiente, no es recomendable acudir a castigos o medidas extremas para que el niño deje de usarlo.