La guía para los visitantes de bebés recién nacidos

Noemí García · 9 agosto, 2017
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Ramos el 6 mayo, 2019
Los recién nacidos son muy susceptibles dada la inmadurez de su organismo, en especial, su sistema inmunitario.

Ante la llegada de un nuevo integrante a la familia es inevitable querer ir a conocerlo. Ahora bien, ¿cómo hay que comportarse en estos caso? ¿Qué es lo correcto y qué no? ¿Por qué no se puede ir a la sala del hospital sin más? Pues bien, porque existe un código de visitantes que hay que respetarse.

Los códigos o guías para visitantes son una serie de lineamientos que ayudan a las personas a tener consideración, tanto por los padres del bebé como el propio pequeño. Para entender su importancia, vale la pena detenerse un momento y preguntarse: ¿me gustaría que me fuesen a visitar sin avisar, haciendo ruido y tocando a mi bebé, sin respeto por nada? La respuesta seguramente sea no, ¿cierto?

Visitar a recién nacidos

Para que una visita no cause incomodidad o perjudique a la familia de alguna forma, es necesario tener en cuenta ciertas pautas de comportamiento. No se trata de presentarse allí sin más.

  • Siempre llama primero por teléfono a los padres para avisarles que deseas ir a verlos.
  • Si estás resfriado o enfermo de cualquier otra cosa, abstente de la visita. Podrías contagiar el bebé.
  • Una vez que estés en el hospital, trata de que tu visita sea corta para no agobiar a la madre y al bebé (quienes necesitan descansar más que nunca).
  • Si vas a llevar un regalo, trata de que sea fácil de transportar para que, al momento de ir a casa, no se les complique el panorama a los padres.
  • Es preciso hablar en un tono de voz bajo dentro de la habitación. 
  • Evita dar tu opinión, hacer preguntas y comentarios acerca de cómo deben hacerse las cosas si nadie te lo ha pedido. De hacerlo, causarás incomodidad.
  • No esperes ser atendido como invitado. En estos momentos, los padres no están para darte merienda, charla y atenciones. Al revés, eres tú quien debe intentar aliviarlos.
  • No tocar al bebé a menos que los padres lo consientan y no permanecer en la misma habitación durante mucho tiempo si hay otros visitantes, ya que mientras más gente haya, más agobio para la madre. 

El ABC del visitante ideal

A continuación, te brindamos algunos consejos adicionales para que consigas ser el visitante ideal.

Avisa antes de ir

Con una llamada o un mensaje podemos asegurarnos de que nuestra visita no va a incomodar. Puede ser que en ese momento que tenemos pensado ir, la mamá esté dando de mamar al pequeño o atendiendo otras cosas. Así que nunca vayas de visita sorpresa, sino planéala bien.

Si ves que hay mucha gente, sé prudente

Antes de la visita a la hospital o al hogar de los recién nacidos hay que asegurarse de que no haya mucha gente. Es cierto que a veces es muy difícil controlar ese tema, pues entre familiares y amigos todos quieren estar allí.

Así que si al llegar te encuentras que hay más gente de la prevista y que tu visita va a agobiar más que ayudar, márchate. Quizás puedas planear ir en otro momento más oportuno.

No despiertes a los recién nacidos

Es fundamental saber respetar el descanso tanto de la madre como del bebé. Así lo que nunca debes hacer es pedir a los papás que lo despierten para ver a quién se parece o de qué color son sus ojos.

Cuidado con los consejos

A no ser que te pregunten directamente, nunca des tu opinión de lo que tú harías o no. Con eso solo consigues incomodar a los papás y recordarles la poca o ninguna experiencia que tienen. La experiencia se adquiere poco a poco y lo que a unos le funciona, a otros no. Así que sé prudente siempre y acertarás.

Lávate las manos antes de tocar al bebé

Si los padres no te piden directamente que cojas al niño, resiste esa tentación. Y si te han dado permiso, procura siempre tener las manos limpias, pues estas son portadoras de muchos gérmenes que podrían enfermar al pequeño.

El lugar de los besos

Resiste el impulso de besar al bebé cuando lo tengas en brazos. Habrá papás a los que no les importe que hagas esto si te tienen suficiente confianza, pero no todos lo aprobarán. Por ende, lo más acertado es abstenerse.

Mediante un beso, así sea en la mano, se expone al bebé a una gran cantidad de gérmenes. Incluso, por esta misma vía se les puede transmitir una infección.

Ayuda en lo que puedas

En lugar de intentar tomar al bebé en brazos o conversar extendidamente con los padres, ofrece tu ayuda. En estos momentos el mundo (tanto de los padres como el del bebe) está de cabeza y hace falta toda la ayuda posible en todo tipo de tareas. Puede que los padres necesiten atender a otros hijos, hacer la compra, recoger algo aquí o allá, o realizar cualquier otra labor.

Conclusión

Para ser el visitante ideal hay que aprender a ponerse en el lugar de los padres y mantener una actitud de respeto y consideración. Por otra parte, no hay que olvidar que el hecho de que un bebé despierte ternura no quiere decir que se tenga carta blanca para tomarlo, acariciarlo y besarlo como si fuera un juguete.