Inducción del parto: todo lo que necesitas saber

La inducción del parto es una práctica habitual en los centros de salud. Busca estimular el inicio del proceso de nacimiento con distintos propósitos. Te contamos todo al respecto.
Inducción del parto: todo lo que necesitas saber
Leidy Mora Molina

Escrito y verificado por la enfermera Leidy Mora Molina.

Última actualización: 21 abril, 2022

Existen diferentes razones por las cuales los profesionales de salud proceden a la inducción del parto, una práctica que consiste en desencadenar artificialmente el proceso natural del nacimiento.

Dicha estrategia no es necesaria en todos los embarazos, ni tampoco resulta adecuada en todos los casos. Sin embargo, en la actualidad se ha vuelto bastante frecuente y esto ha generado controversias.

Conozcamos a continuación de qué se trata, cuándo es necesario practicarla y qué opinan las sociedades científicas internacionales al respecto. ¡No te lo pierdas!

¿Qué significa inducir un parto?

La inducción del parto se basa en utilizar diferentes estrategias médicas para iniciar el trabajo de parto. Más específicamente, desencadenar las contracciones y estimular la dilatación del cuello uterino, a fin de lograr el nacimiento por vía vaginal.

Existen distintos métodos para inducir el parto:

  1. Mecánico: se lleva a cabo a través de la rotura artificial de las membranas que recubren a la bolsa amniótica. Para realizar este procedimiento es necesario que el cuello uterino esté dilatado y que la cabeza del bebé se haya encajado en la pelvis. Al salir el líquido hacia el exterior, el niño ejerce presión sobre el piso pelviano para estimular el parto.
  2. Farmacológico: se basa en el uso de medicamentos que estimulan las contracciones (como la oxitocina) y que favorecen la dilatación del cuello uterino (como las prostaglandinas).

Vale destacar que este procedimiento se reserva para casos puntuales, a fin de obtener beneficios que superen a los riesgos en la salud de la mamá o del bebé.

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La inducción es un procedimiento médico que conlleva sus riesgos y sus beneficios. Por eso, lo mejor es implementarlo cuando exista una indicación precisa.

¿Cuándo es necesario inducir un parto?

Según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), la inducción del trabajo de parto se indica cuando los riesgos de continuar con el embarazo superan a los riesgos de acelerar el nacimiento.

En su protocolo de acción, esta entidad sugiere realizar la inducción solo ante las siguientes situaciones:

  • Embarazo postérmino: cuando el embarazo dura más de 42 semanas, se corre el riesgo de que el bebé no se oxigene ni se nutra bien por el envejecimiento de la placenta.
  • Rotura prematura de membranas: por el riesgo de infecciones dentro de la bolsa amniótica y otras complicaciones.
  • Estados hipertensivos del embarazo (preeclampsia, eclampsia y síndrome HELLP).
  • Diabetes gestacional.
  • Restricción del crecimiento intrauterino.
  • Embarazo gemelar.
  • Corioamnionitis (infección en las membranas amnióticas).
  • Desprendimiento prematuro de placenta.
  • Muerte fetal intraútero.

Además de esto, en estas guías se hace referencia a la inducción electiva, que es ajena a los motivos clínicos, y que solo debe practicarse si la gestación tiene más de 39 semanas.

Riesgos asociados a la inducción del parto

Aunque en los casos anteriormente mencionados la inducción es una forma de evitar una cesárea, pero existen riesgos inherentes a la práctica que debes conocer:

  • Inducción fallida: luego de poner en práctica los métodos farmacológicos y mecánicos, el parto no progresa.
  • Infecciones.
  • Bradicardia materna: los medicamentos administrados pueden bajar las pulsaciones de la mamá y disminuir la oxigenación fetal.
  • Rotura uterina: si bien es poco frecuente, es grave y ocurre por desgarro en el útero.
  • Sangrado uterino: durante el alumbramiento el útero no se contrae adecuadamente y no cesa la hemorragia.

Por todo lo antedicho, existen algunas contraindicaciones para llevar a cabo la inducción del parto. Entre ellas, el haber tenido cesáreas previas y cercanas, cuando el feto se ubica en posición transversa, un antecedente de rotura uterina, una infección activa por herpes, el prolapso de cordón umbilical o el cáncer de cérvix, entre otras.

¿Qué postura adoptan los organismos de salud sobre la inducción del parto?

La controversia actual en torno a este procedimiento está íntimamente relacionada con su elevada frecuencia en los centros de salud del mundo. Incluso, sin causa médica que lo justifique.

Se piensa que el motivo sería la elección del momento del nacimiento y el no respeto del parto como un evento natural. Veamos cómo se manifiestan las distintas sociedades científicas al respecto.

Organización Mundial de la Salud (OMS)

En 2015, la OMS publicó una serie de recomendaciones sobre la estimulación del trabajo de parto, en las que se sugiere evitar el uso de oxitocina, de misoprostol y la rotura de bolsa (amniotomía). Todo esto, debido a los riesgos que dichas estrategias conllevan.

En el 2018, estas directrices fueron ampliadas en las Recomendaciones de la OMS para los cuidados durante el parto, para una experiencia de parto positiva. Dichas guías buscaban optimizar la experiencia del parto desde un enfoque holístico, basado en los derechos humanos.

Con respecto a la inducción del trabajo de parto, los autores desaconsejan la amniotomía temprana junto con la administración de oxitocina para acelerar el nacimiento. Finalmente, destacan la necesidad de reducir las intervenciones médicas innecesarias en los embarazos de bajo riesgo.

Federación Argentina de Sociedades de Ginecología y Obstetricia (FASGO)

En una actualización publicada en 2019, este organismo destacó una serie de condiciones a tener en cuenta para llevar a cabo la inducción del trabajo de parto. Con relación a ellas, los expertos afirman lo siguiente:

“Las indicaciones para la inducción del trabajo de parto no son absolutas; debiéndose tener en cuenta, entre otros factores, las condiciones maternas (estado cervical, membranas ovulares y edad gestacional) y fetales”.

Así mismo, los autores destacan que el parto puede ser inducido por razones logísticas que lo justifiquen (como la distancia entre el domicilio y el hospital o determinadas indicaciones psicosociales).

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Salvo por contraindicaciones médicas, la gestante tiene derecho a conocer las opciones y elegir la que considere más adecuada para dar a luz a su hijo.

Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad de España

El Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad de España se expresa sobre este tema en la Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva publicada en 2011. En ella se establece una serie de recomendaciones para las gestaciones de bajo riesgo que se prolonguen hasta las 41 y 42 semanas:

  • Ofrecer a la gestante la posibilidad de esperar el inicio espontáneo del parto a partir de la semana 41.
  • Habilitar la posibilidad de inducir el parto a lo largo de la semana 41, con el mejor método posible y con la consejería adecuada para los padres.

Cabe destacar que las gestantes deben conocer el método de inducción, el lugar en el que se realiza, los detalles y las opciones de apoyo y de alivio del dolor.

Inducción del parto, una estrategia para reducir la cantidad de cesáreas

Una inducción de parto oportuna y justificada es una opción favorable para el bienestar de la madre y del bebé, pues limita la necesidad de recurrir a una cesárea.

Se ha determinado que los beneficios de la inducción de parto pueden ser mayores que los riesgos. Sobre todo, en el caso de embarazos prolongados (de más de 41 semanas), en los cuales las muertes perinatales y las tasas de cesáreas tienden a equilibrar la balanza.

Antes de que el especialista lleve a cabo el procedimiento, la madre debe conocer de qué se trata y avalar su realización. Pues es su derecho elegir cómo parir.

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